Chillida-Leku: Muy visitable pese a estar cerrado

Chillida-Leku: Muy visitable pese a estar cerrado

El museo recibe cada año, desde su cierre al público, a entre 4.000 y 6.000 visitantes, con cuyas donaciones se sufraga un 25% del mantenimiento

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

Chillida-Leku sigue recibiendo visitantes en un flujo ininterrumpido. El pasado mes de octubre el museo acogió la decimosexta edición del concurso de pintura organizado por la papelería Tamayo, y que no pudo celebrarse el sábado pasado a causa del mal tiempo. Asimismo, como todos los veranos, desde hace unos cuantos años, el Ayuntamiento de Hernani ofreció la oportunidad a los vecinos que lo desearan de apuntarse para participar en una visita guiada por el museo Chillida Leku. De esta manera, en julio, cerca de una veintena de vecinos pudieron pasear por este especial lugar que alberga las obras de Eduardo Chillida. En esa ocasión fue Mikel Chillida, nieto del escultor, el encargado de guiar a los hernaniarras por Chillida Leku, tanto por la zona al aire libre, como por el caserío. Un mes antes, las jornadas "Poesía y pensamiento" quisieron celebrar su décima edición en ese singular lugar.

A falta de conocer las cifras definitivas de visitantes a Chillida-Leku de este año, el anterior fueron un total de 8.061 personas las que pasaron por sus campas y su caserío. Aunque formalmente cerrado como museo desde el 1 de enero de 2011 tras una década de actividad, el centro de Zabalaga ha seguido abierto, previa solicitud, a cuantas personas se han mostrado interesadas en conocer las obras de Eduardo Chillida expuestas tanto en las doce hectáreas de la finca como en el interior del caserío.

Chillida-Leku recibe a diario tanto visitantes -entre veinte y treinta personas- como peticiones de visita. Dado que es la Fundación Chillida-Belzunce el órgano encargado de gestionar el museo, el centro necesita los datos del solicitante ya que las donaciones para el mantenimiento del centro están sujetas a obligaciones fiscales. Con los quince euros por persona que el centro pide como donativo se sufraga alrededor de un 25% de los costes de mantenimiento, según explica Luis Chillida, hijo del escultor donostiarra y director de este espacio dedica a mostrar su obra.

Tipología variada

De las 8.061 personas que el pasado año visitaron Chillida-Leku, 4.921 lo hicieron bajo donación, mientras que las otras 3.140 fueron asistentes a algunos de actos organizados por el propio centro con motivo de la Capitalidad Cultural Europea Donostia 2016: el homenaje a Federico García Lorca, el concurso Tamayo de dibujo, el concierto que ofrecieron la soprano Ainhoa Arteta y la bailarina Lucía Lacarra o el espectáculo de Kukai Dantza, entre otros. También se celebró el Congreso de Ontología, de carácter bianual. No obstante, Luis Chillida señala que desde el cierre del museo entre 4.000 y 6.000 personas han visitado cada año sus instalaciones. En su mayor parte, señala el hijo del artista, «amantes del arte, coleccionistas o amigos de museos» procedentes de otros países, principalmente, de Alemania. En segundo término, son visitantes del resto de España.

La cifra

4.921
personas accedieron a Chillida-Leku el pasado año en condición de visitantes con donación, mientras que otras 3.140 lo hicieron con motivo de las actividades y eventos celebrados en sus instalaciones. La donación es de 15 euros por persona.

¿Y de Gipuzkoa? «No hay muchos visitantes pero los que lo hacen vienen con frecuencia, acompañados por diferentes personas. Y me suelen decir que a ver cómo lo hago para lograr que cada visita sea distinta». En cuanto a la tipología, «es variada -afirma Luis Chillida-. Vienen muchos grupos organizados, pero también familias, cuadrillas de amigos, parejas y hasta visitantes solitarios». En marzo lo visitaron los miembros de la Federación Española de Amigos de los Museos (FEAM) que participaron en el congreso celebrado en Donostia.

El propio responsable del centro se encarga en muchas ocasiones de hacer las funciones de guía. «Depende del perfil del visitante. Me gusta centrar el recorrido en la persona de mi padre porque explicar una obra en sí misma no tiene sentido. Cuando a aita le pedían que explicara alguna de sus obras, se llevaba a esas personas ante un árbol, les decía que lo miraran y que luego se lo explicaran. Con las esculturas sucede algo similar. Lo que suelo explicar es la técnica y los materiales empleados, así como a qué época pertenece». En otras ocasiones, son los propios guías turísticos habituales los encargados de llevar la voz cantante durante el recorrido, cuya duración oscila en función de los visitantes, pero nunca por debajo de hora y media.

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