La cerámica desconocida de Cristóbal Gabarrón

De izda a derecha. El padre Abad de Silos, Lorenzo Mate con el comisario de exposicion, Javier Pérez Segura y el artista durante la visita guiada./
De izda a derecha. El padre Abad de Silos, Lorenzo Mate con el comisario de exposicion, Javier Pérez Segura y el artista durante la visita guiada.

La Abadía de Santo Domingo de Silos acoge la exposición 'De lo orgánico a lo metafísico', un recorrido por la cerámica del artista

COLPISAMadrid

La Fundación Cristóbal Gabarrón organiza en la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos) la exposición 'De lo orgánico a lo metafísico', un recorrido por la cerámica inédita del artista. La muestra, que se ha inaugurado este viernes, se mantendrá hasta 20 de diciembre y estará comisariada por Javier Pérez Segura, doctor y profesor titular de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid.

Cristóbal Gabarrón (Mula, Murcia, 1945) es uno de los artistas españoles de mayor éxito en la escena internacional. Desde hace varias décadas, sus proyectos de escultura monumental pública han transformado temporalmente la fisonomía de numerosas capitales europeas, estadounidenses y asiáticas. Nueva York, Ginebra, Ámsterdam, Cannes o Shanghái son algunas de las ciudades que han acogido su arte.

La Fundación Gabarrón, creada por la familia del artista en 1992, impulsa y promueve principalmente la investigación, el estudio y conocimiento de Cristóbal Gabarrón, a la vez que el arte contemporáneo, dentro y fuera de nuestro país. Con esta exposición celebra sus primeros 25 años de existencia y lo hace con una muestra inédita de una de las facetas menos conocidas del artista, la de ceramista.

Se trata de un total de 27 piezas, la mayoría de las cuales han sido gestadas y realizadas en talleres de Vallauris, localidad del sur de Francia, donde hace sesenta años Pablo Picasso decidió dedicarse intensamente a ese mismo trabajo, el que por otra parte sintetizaba como ningún otro lo artesanal y lo artístico. En ese entorno tan connotado históricamente, Gabarrón ha desarrollado un conjunto de obras muy variado, en el que destaca -como sucede a menudo con el artista- la experimentación con las técnicas más variadas. Modelado, incisión, collage, ensamblaje o esmaltado son sólo algunas de las que ha empleado en esta ocasión.

Aunque no se trata de series en el sentido tradicional del término, sí que se pueden distinguir ciertos grupos de obras. El más nutrido está formado por 12 círculos de unos 30 cm de diámetro y que deben ser entendidos como paisajes poéticos en los que surcos, manchas o pequeñas piedras son referenciados como ejes de coordenadas. Le siguen un conjunto de cajas de cerámica, en las que se hace más evidente la presencia de la pintura y el dibujo, así como algunas propuestas de amplia polisemia visual, con formas que podrían recordar falos, pirámides, cabezas o jarrones. Todas ellas ofrecen una ornamentación muy compleja y que se halla en la encrucijada de caminos figurativos, geometrizados y puramente abstractos.

En todas estas obras que ahora presenta por primera vez al público y a la crítica se aprecia su lenguaje personal, ajeno a préstamos concretos de otros artistas o tendencias del pasado, y que aspira claramente a una atmósfera atemporal. Un gran tríptico, de casi 150 cm de longitud, reafirma esa intención y se sitúa -por su poder de introspección- en gran armonía con la magnífica abadía benedictina que acoge la exposición.

A través de la experimentación de los materiales y técnicas más diversos, Cristóbal Gabarrón sigue desarrollando -como siempre ha hecho- un lenguaje cuyo fin no es sólo plástico sino también humanista, que apuesta por la comunicación, el aprendizaje y la tolerancia mediante la cultura y el arte.

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