Carmen Herrera, una centenaria al pie del cañón

Decana. Carmen Herrera, de 102 años, se mantiene en la brecha y acaba de presentar obra nueva en la galería inglesa Lisson. / L. B.
Decana. Carmen Herrera, de 102 años, se mantiene en la brecha y acaba de presentar obra nueva en la galería inglesa Lisson. / L. B.

I. URRUTIA CABRERA

«En el caso de la artista cubana Carmen Herrera (La Habana, 1915), tuvo mucho impacto la retrospectiva del Whitney Museum de Nueva York que se organizó el año pasado con motivo de su centenario. Nos alegramos muchísimo pero, hombre, lo ideal sería no esperar tanto...», reflexiona Lourdes Fernández, directora de Azkuna Zentroa en Bilbao. En los círculos culturales del País Vasco se siguen con atención las nuevas tendencias que apuestan -tanto en Estados Unidos como en Europa- por las creadoras más veteranas.

Desde hace seis años, se cuenta con una programación en Azkuna Zentroa que reivindica a las artistas con un marcado perfil feminista. No es el caso de Carmen Herrera, una mujer de la alta burguesía cubana -sobrina del cardenal santanderino Herrera Oria- que estudió en Nueva York y disfrutó intensamente de París en tiempos de la posguerra. Pionera de la abstracción geométrica en Latinoamérica, se casó con Jesse Loewenthal, un judío alemán que daba clases de inglés. Vendió a los 89 años su primera obra y ahora, con 102, protagoniza una retrospectiva en Dusseldorf y presenta nuevas obras en su galería londinense.

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