En busca del origen del santuario de Aralar

Los restos exhumados revelan muertes violentas./
Los restos exhumados revelan muertes violentas.

Las últimas excavaciones afloran muros de una época anterior a la construcción del templo. «Existe un periodo negro que nos impide fijar en qué momento se construyó el santuario, quién lo hizo o por qué», advierten los arqueólogos

ELISA BELAUNTZARANSAN SEBASTIÁN.

La historia del santuario de San Miguel de Aralar, que fue consagrado en el año 1141, está rodeada de mitos y leyendas que se han repetido durante generaciones. La leyenda que rodea al santuario con Teodosio de Goñi y el dragón como protagonistas sitúa la lucha que mantuvieron al principio de la Edad Media, entre finales del siglo VII y principios del VIII. Leyenda que ha perdurado en la memoria pero de la que no hay constancia escrita como no la hay del origen o la construcción del templo milenario, cuya primera edificación puede datar del siglo IX momento en el que al parecer existió una iglesia carolingia, que pudo ser destruida por Abderramán III en el año 924. Siguiendo con la historia del santuario el primer documento en el que se menciona habla del privilegio otorgado por el rey navarro Sancho el Mayor al templo de Aralar.

Pero, ¿Qué existía antes del santuario en ese lugar estratégico para los reyes navarros? ¿Cuándo se construyó realmente el templo? ¿Quiénes poblaban el terreno situado a los pies del monte Artxueta? Son algunas de las preguntas que se repiten los responsables del santuario, entre ellos Mikel Garziandia y los arqueólogos de Aditu Servicios Arqueológicos, Fran Valle de Tarazaga y Danee Wilson, que trabajan duro en su empeño de dar un poco de luz a ese pasado oscuro del santuario que no deja de sorprenderles. Durante los meses de verano, un grupo de 36 personas entre los que se encontraban osteoarqueólogos procedentes de Inglaterra, Australia, Estados Unidos y Canadá dirigidos por Fran Valle de Tarazaga han encontrado «unos muros de una época anterior al santuario de Aralar que ocupan».

Edificación defensiva

El arqueólogo vizcaíno destacaba «la importancia de este hallazgo que no sabemos muy bien a qué tipo de edificación pertenecía pero que podemos asegurar era independiente al templo. Permite barajar la hipótesis de que existía un conjunto de edificios más complejo de lo que se ha pensado hasta ahora».

Los muros descubiertos al norte del santuario podrían formar parte de una estructura defensiva

Valle de Tarazaga reconoce que las características del mismo eran peculiares ya que «sus muros, que tienen unos contrafuertes en el interior de la edificación, estaban perfectamente amorterados. Tienen un grosor de 60-80 centímetros, incluso de mayor medida que los del santuario y se sitúan a 1,5-2 metros del mismo. La edificación no parece que se tratara de una casa. Cuenta con suelo enlosado, algo destacable. Además hay constancia de que sufrió un incendio por los restos que hemos encontrados en su interior. Se podría haber tratado de un edificio defensivo por los restos de flechas, de plata y bronce fundido que hemos localizado. Aunque no podemos constatarlo todavía, nos ha abierto otra línea de investigación al desconocerse su función».

Valle de Tarazaga reconoce que «la historia en torno al origen del santuario de Aralar es desconocida. Existe un periodo negro que nos impide hablar de en qué momento se construyó, quién lo hizo o por qué. Está claro que fue un punto de gran importancia a lo largo de la historia para los reyes de Navarra».

Se ha hallado una moneda de Eduardo de Woodstock, el 'Príncipe Negro', que no llegó a reinar en Inglaterra

El arqueólogo destaca que «a lo largo de la historia del reino de Navarra contó con un gran apoyo, dada su importancia. De hecho, tras la caída del reino en manos castellanas y la anexión de Navarra al reino de Castilla, sus regentes hacen que el santuario pierda dicha relevancia y sufre épocas de gran decadencia e incluso abandono». Incluso fue escenario de altercados, según los resultados obtenidos en las campañas llevadas por el equipo de arqueólogos dirigido por Valle de Tarazaga.

«Durante los últimos años hemos exhumado los restos de 350 individuos que nos han permitido descubrir que algunos sufrieron una muerte violenta, algo inusual en este tipo de asentamientos, lo que nos hace pensar que existieron enfrentamientos armados».

Colección de monedas

Otro de los importantes hallazgos que han realizado los arqueólogos de Aditu y estudiantes internacionales durante las diferentes campañas arqueológicas que han realizado en el exterior del santuario de Aralar, es el gran número de monedas que han recogido. «Contamos con una amplia colección numismática que nos permitiría hablar de siglos de historia a lo largo de los reinos de los monarcas navarros. Un recorrido extenso por la historia mercantil que se produjo en torno al santuario».

Las monedas encontradas «datan del siglo XI al XIV principalmente y entre ellas hay una pieza única. Una moneda de Eduardo de Woodstock (1330-1376), el 'Príncipe Negro', que no llegó a reinar en Inglaterra, pero fue príncipe de Aquitania y mantuvo una estrecha relación con Pedro I de Castilla».

A las monedas hay que añadir el hallazgo de «gran numero de restos de armas de hierro de gran calidad que podrían datar de los siglos VIII al XVI. Todavía debemos continuar con los estudios que estamos realizando para concretar la fecha exacta pero no se puede negar que el exterior del santuario fue escenario de saqueos para atemorizar a la población civil que vivía en Aralar destruyendo las estructuras defensivas y sus casas durante los enfrentamientos que se produjeron entre navarros y castellanos».

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