Aguinagalde: «Es revelador que Elcano llegase a tratar de tú al emperador en sus cartas»

Borja Aguinagalde, ayer en San Telmo./LOBO ALTUNA
Borja Aguinagalde, ayer en San Telmo. / LOBO ALTUNA
Borja Aguinagalde, responsable del Archivo Histórico de Euskadi

Aunque son muchas las sombras que rodean al navegante de Getaria, cree que fue un «hombre arrojado que vivió por y para la mar»

BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

Juan Sebastián Elcano se ha convertido en uno de los personajes de referencia de Borja Aguinagalde desde que hace un par de años descubrió por casualidad en el palacio Laurgain de Aia algunas de las cartas que el navegante de Getaria se cruzó con el emperador Carlos I. Aunque el responsable del Archivo Histórico de Euskadi cree que aún son muchas las sombras que rodean al marino que completó la primera vuelta al mundo, piensa que era un tipo arrojado que vivía por y para la mar. «Es revelador que tratase de tú al emperador en sus cartas», dice Aguinagalde, que ayer habló sobre Elcano en el Museo de San Telmo.

-Hace un par de años dio con un tesoro documental al descubrir ocho cartas de Juan Sebastián Elcano, entre ellas la que el navegante escribió al emperador Carlos I nada más llegar a Sanlúcar de Barrameda tras completar la primera vuelta al mundo. ¿Qué hacían esas cartas en el palacio Laurgain de Aia?

-La familia Lardizabal, que es la heredera del palacio de Laurgain, heredó también algunos de los bienes de Elcano. Falta determinar el parentesco que tenían porque la quema de los archivos de Getaria en los incendios de los siglos XVI y XIX ha impedido hacer más averiguaciones, hay muchísimas lagunas. Fue un hallazgo curioso porque en la conmemoración del anterior centenario de la primera vuelta al mundo, hacia 1922, Ignacio Lardizabal publicó un artículo en el que daba por perdidas aquellas cartas, pensaba que habían ardido.

-¿Qué es lo que aportan?

- Lo primero es que son documentos originales. Aunque en sí mismos no son una fuente de información extraordinaria, tienen un valor histórico evidente. Está la carta en la que Elcano le da al emperador Carlos I la noticia de la gesta y le pide una serie de mercedes. El emperador le escribe a su vez para pedirle que vaya a informarle de primera mano al Consejo de Castilla, que es cuando Elcano viaja de Sanlúcar a Valladolid con la carta en la mano. El emperador accedió a concederle una renta vitalicia de 500 ducados anuales que nunca llegó a cobrar porque moriría cuatro años más tarde.

- ¿Que es lo que más le han llamado la atención de las cartas?

- Dar con ellas. Había que digitalizar el archivo de Laurgain y cuando me puse a ello me quedé pegado a la silla al ver qué tipo de documentos contenía.

- Hace falta también buen ojo para detectarlos.

- Digamos que la suerte me cogió trabajando. Había un taco de documentos con la correspondencia del administrador y al digitalizarlos empecé a cotejar los originales con las imágenes digitalizadas. Al principio pensé que el administrador había guardado una escritura de un censo o una hipoteca, pero al desdoblarlo vi que se trataba de una de las cartas de Elcano y me quedé de piedra.

«La familia de Elcano no era pobre; su padre tenía el puesto 25 por ingresos en Getaria»

«Me lo imagino con capacidad de liderazgo y también con cierta soberbia»

- Se aproxima el V centenario de la vuelta al mundo y sigue sin saberse demasiado de Elcano. ¿Cuál es el trabajo de investigación más completo que existe sobre él?

- Sobre Elcano no hay ninguna investigación de fundamento. Se pueden encontrar algunos libros curiosos, José de Arteche publicó hace décadas una biografía muy bonita y agradable de leer, pero faltan trabajos rigurosos. Es sorprendente que una figura como la suya no se haya investigado más.

- Puede que sea porque Magallanes se llevó todos los titulares.

- No entro en disputas por la paternidad del evento. Es cierto que Magallanes era el tipo importante porque estaba al frente de la expedición y que Elcano era un marino más que hasta entonces no había hecho ninguna cosa importante. De todas formas, sigue sorprendiéndome que haya cantidad de libros que hablan de la gesta impresos en toda Europa en los que ni siquiera se menciona su nombre. Los silencios pueden ser a veces muy elocuentes.

- ¿Cree que ahora que se acerca el V centenario se averiguarán más sobre él?

- Me consta que hay investigaciones en marcha. En la anterior conmemoración, en 1922, se hizo el monumento de Getaria y se encargó el cuadro de Zuloaga, pero desde el punto de vista de la investigación histórica no se avanzó mucho. Ahora tenemos muchos más medios y espero que se pueda arrojar luz sobre el personaje.

- ¿En qué entorno social se desenvolvía Elcano?

- Hay un censo fiscal de 1500 que sitúa a su padre en el puesto 25 en cuanto a ingresos en Getaria. Es decir, su familia no estaba en la élite pero tampoco eran pobres. Son personas con recursos que en esa época están peleando para salir adelante. Como toda la gente de mar, arriesgan mucho porque el mar o te enriquece o te arruina.

- ¿Era más hombre de mar que aventurero?

- Era sobre todo un hombre de mar, yo me lo imagino con capacidad de liderazgo y con cierta soberbia. En una de las cartas que escribe le habla de tú al emperador, algo del todo insólito a la hora de dirigirse al rey de Castilla. Es verdad que Carlos I tenía entonces solo 22 años y que puede que a la hora de escribir Elcano se dejase llevar por la forma de hablar euskaldun traduciendo el 'zu' por el tú, pero es una hecho muy inhabitual que resulta bastante revelador.

- ¿Cuál es su juicio sobre el personaje?

- Es un marino hijo de su siglo que tuvo mucha suerte en aquel viaje porque tenía todos los boletos para morir. Las penalidades les persiguieron hasta el fin; incluso en la última etapa tuvieron que escaparse de los portugueses, que querían apresarlos. A medida que voy recopilando datos me doy cuenta de que fue un milagro que aquella expedición saliese adelante: costó muchísimo prepararla y encontrar tripulación para los cinco barcos. Había muchas camarillas y a Magallanes muchos marinos no le podían ni ver.

- A Elcano la gloria no le duró mucho porque murió a los cuatro años de completar aquel viaje.

- Falleció en 1526 en la expedición de Loaísa hacia las Molucas. Le faltó la suerte que había tenido en la vuelta al mundo porque si la expedición de Loaísa hubiese salido bien... Tras la llegada de la nao Victoria se había ganado un reconocimiento, todo el mundo en Castilla sabía quién era Juan Sebastián, que era como se le conocía en la corte del emperador. Había invertido dinero, llevaba un cargamento de cosas para negociar como hacían los hombres de mar...

- Murió además sin descendencia.

- En aquella expedición murieron él y tres de sus hermanos, además de un cuñado. En la casa de Getaria solo quedó su madre con un hijo clérigo y dos chicas.

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