Bilbao, Baiona y Dax, plazas vecinas

Enrique Ponce sale a hombros de la plaza de Vista Alegre de Bilbao.
Enrique Ponce sale a hombros de la plaza de Vista Alegre de Bilbao. / EFE

Ponce, Ureña y Emilio de Justo han triunfado en las ferias más próximas

MANUEL HARINASAN SEBASTIÁN.

Con el regusto de las corridas de la Semana Grande Donostiarra, el aficionado guipuzcoano tiene todavía unas cuantas oportunidades de, en un cómodo margen de kilómetros, alimentar su afición y cargar pilas antes del largo parón invernal. Bilbao, Baona y Dax en las postrimerías de agosto y el comienzo de septiembre ofertan tres ferias de muy distinta factura pero en todos los casos con un atractivo especial para los taurinos. Por un lado la ceremoniosidad de las Corridas Generales Bilbainas, siguiendo por el colorista ambiente del exigente público de Bayona para terminar con la fiesta de 'toros y salsa' de la ciudad balnearia.

Los escenarios. Es la Aste Nagusia una feria donde quieren verse acartelados todos los toreros: las figuras consagradas, los que aspiran a serlo y los que quieren recuperar el sitio perdido; y donde saben que se van a encontrar al toro con mayúsculas. Corridas serias, con cuajo y trapío, de las que exigen 'los papeles', incluso las mal llamadas ganaderías comerciales. Curiosamente este año las entradas más flojas han sido en las corridas toristas

Baiona, plaza singular, donde cada detalle es importante. Donde se cuida el rito, la liturgia y el protocolo taurino. Donde un público, muy aficionado, vive la fiesta antes y después de la corrida en un ambiente de feria total, con puestos de venta de libros, recuerdos, marroquinería, exposiciones de pintura y fotografía... Pero al entrar en la plaza se transforma y exige. Exige el trapío de los toros al saltar al ruedo; exige que el picador cumpla la suerte y que los toros queden perfectamente colocados, en su distancia ; exige a la 'presidencia técnica' que sea justa al otorgar los trofeos, protestando sonoramente tanto si el error en la concesión es por exceso o por defecto. Para la 'Feria de l'Atlantique la comisión taurina bayonesa programa dos novilladas matinales sin caballos y dos corridas de toros; todo ello en el último fin de semana entre agosto y septiembre. Toros serios, cuajados, acordes en su presentación a la exigencia de la Plaza. Y entre los matadores, prescinden de las figuras y sus exigencias. La apuesta viene dada por toreros triunfadores en pasadas ediciones y jóvenes toreros con proyección y futuro.

Aun sin triunfar absolutamente, hay savia nueva en el escalafón LO MEJOR

La coincidencia de fechas impide el desplazamiento de los aficionados de ambos lados de la muga LO PEOR

En septiembre la apuesta festiva de Dax se denomina 'Toros y Salsa'. Una combinación de espectáculos de música latina y toros que inundan durante un largo fin de semana las tranquilas calles de la ciudad. La comisión taurina programa dos corridas y una novillada. Una corrida torista con un cartel de toreros fajados con este tipo de encastes y otra donde las figuras lidian toros más de su gusto aunque siempre con esa presentación mínima exigible en Francia.

Los triunfadores. Hay quien puede considerar preocupante que el triunfador de la Feria Bilbaína sea un matador con veinticinco años de alternativa: pero nadie puede negar que Enrique Ponce lo ha sido en justicia. Para los verdaderamente aficionados el toreo con mayúsculas fue el del riojano Diego Urdiales, qué sabor torero y qué pureza la faena al cuarto toro de Victorino Martín. Andrés Roca Rey, Curro Díaz, Manuel Escribano, Román y Ginés Marín cumplieron con notable. Entre los encierros un sobresaliente para Victorino Martín.

El toreo, es arte; pero además es emoción. Esa emoción que prendió en todo el público con el toreo valiente, épico e imposible de Paco Ureña al quinto toro de de 'El Freixo' la tarde del sábado 2 de septiembre. Faena en la que también se pudo apreciar un toreo de gran calidad, con buenas series por ambos pitones sobresaliendo dos inmensos naturales. Con un toreo totalmente distinto, triunfo de ley Sebastián Castella al día siguiente.

La pena fue que la lluvia desluciese los festejos de Dax. Buen encierro de Victorino Martín, y fiasco ganadero en la segunda corrida. Gran triunfo de un torero de los llamados modestos que se está haciendo grande en las plazas francesas. Paso a paso y sin hacer ruido, Emilio de Justo está llamando a la puerta de los empresarios. En la misma corrida cumplió Alberto Aguilar y el mano a mano Ponce-Roca Rey se saldó con una solitaria oreja para el peruano.

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