Una biblioteca como las de los países nórdicos

El proyecto de animación a la lectura ideado para la de Pasai Donibane ha sido distinguido por el concurso María Moliner del Ministerio de Cultura

Una biblioteca como las de los países nórdicos
ELENA VIÑAS

Un mercante atraviesa el escarpado canal de acceso de la dársena de Pasaia para irrumpir en medio de la bahía de camino al muelle de Lezo, donde habrá de cargar centenares de vehículos que desembarcarán en puertos extranjeros. El buque empequeñece las casas que se asoman a un mar en calma, hoy pintado de azul claro, como ese cielo sobre el que se recortan las grúas que habitan, igual que arañas gigantescas, los muelles cercanos. La escena se contempla desde los ventanales que rodean casi en su totalidad los quinientos metros cuadrados de los que se dota la nueva biblioteca municipal erigida en la orilla de Donibane.

El equipamiento, que ocupa la segunda planta del edificio denominado Kulturgunea, recuerda a otros similares existentes en el norte de Europa, como el de la ciudad sueca de Malmö, el de la Capital Europea de la Cultura 2017 Aarhus (Finlandia) o la Biblioteca Real Danesa, provistos de amplias cristaleras desde las que también se divisa el tráfico marítimo. Una curiosa coincidencia y más teniendo en cuenta que el modelo en el que se basará está inspirado precisamente en el de estos mismos centros de lectura, que se reinventan para mitigar la brecha digital y dar cabida a las más diversas expresiones culturales.

Características

Instalaciones
Dotada de 500 metros cuadrados, la nueva biblioteca municipal de Pasai Donibane ocupa la segunda planta del edificio Kulturgunea.
Áreas
Contará con una sala de estudio, espacios para lectura y conectarse a internet, un área infantil, fototeca...
Modelo
Tomando como referencia las bibliotecas de los países nórdicos, aspira a ser un espacio abierto, que cree contenidos propios.

«Las bibliotecas viven un momento de crisis. En los últimos diez años han dejado de venir algunos de los usuarios más fieles que tienen ahora un ebook y ya no necesitan llevarse en préstamo títulos a los que acceden desde sus casas. Las enciclopedias las tienes actualmente en el bolsillo con la wikipedia. Tenemos que reinventarnos como espacio y como servicio público», señala Marga Anzuela, bibliotecaria de Pasai Donibane.

Anzuela y los integrantes de Bibliotekaren Lagunak, un grupo formado por sanjuandarras de todas las edades, han invertido tres años en diseñar un modelo de animación a la lectura que se pondrá en marcha en febrero de 2018, cuando se inaugure previsiblemente la nueva biblioteca. Aunque faltan más de dos meses para su estreno, ya cuenta con un importante aval. No en vano ha sido distinguido con un premio en metálico de algo más de 1.700 euros por el concurso María Moliner, del Ministerio de Cultura, que distingue aquellos equipamientos con «un proyecto único que incluya las acciones de animación a la lectura, la eficiencia y labor bibliotecaria, la integración social en su comunidad, así como el uso de las nuevas tecnologías».

La clave de este modelo se basa en que «la gente descubra la nueva biblioteca y se sienta parte de ella». En su empeño, han apostado por impulsar la participación ciudadana en su diseño y crear un espacio «público, cultural y abierto». A los servicios que tradicionalmente ofrecen este tipo de instalaciones, se sumarán otros destinados a la creación de contenidos propios, como grabaciones de testimonios de arrantzales que faenaron décadas atrás en aguas de Terranova, cómics dibujados por adolescentes y encuentros intergeneracionales para transmitir historias que amenazan con ser presa del olvido

«Se trata de romper prejuicios para que se deje de ver la biblioteca como un lugar en el que solo hay libros y se tiene que permanecer en silencio. Se puede introducir lo lúdico y también la experimentación. Las bibliotecas de los países nórdicos y de Chile nos han servido de referencia», señala Anzuela, quien considera que estas dependencias tienen que ser «uno de los pilares de la comunidad, fortalecer el sentimiento de pertenencia, promover la historia local y crear documentos».

Una de las primeras iniciativas impulsadas por sus futuros usuarios ha sido crear un mueble con forma de barco, que se construirá en colaboración con la Factoría Marítima Vasca Albaola, para trabajar «la lectura íntima» en su interior.

«La biblioteca se encuentra aún cerrada, pero el proyecto está vivo y lo seguimos alimentando. Vamos a crear una red de agentes sociales y culturales que encuentren en éste -refiriéndose a las nuevas dependencias- un espacio creado por todos», asegura la bibliotecaria de Donibane.

Origen popular

La que se abrirá antes de la próxima primavera tomará el relevo a la biblioteca fundada en 2006 gracias al empeño de un grupo de vecinos de Pasai Donibane y de la sociedad Itsas Mendi, que cedió un local para su apertura. Aquel emplazamiento «provisional» tuvo su origen en una biblioteca de iniciativa popular creada en la década de los sesenta. «Fue bastante potente. Se editaron libros propios e incluso contaron con la visita de Caro Baroja. La gestionaron voluntarios, pero tuvo que cerrar», recuerda Anzuela.

«Ahora tenemos por delante nuevos retos», señalan los integrantes de Bibliotekaren Lagunak, que aguardan con «ilusión» el estreno del proyecto que han ideado a través de reuniones mensuales. «El espacio del que disponíamos antes era muy limitado. Aquí podremos tener, por ejemplo, una fototeca y medios audiovisuales, aunque es algo que requerirá de inversión», apuntan.

Su próximo objetivo será organizar actividades que se celebren el día de la inauguración de la biblioteca en sus distintas áreas. Desde la infantil a la de lectura, pasando por las salas de reuniones, la de estudio y el resto de dependencias.

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