Bárbara Goenaga, mediadora de la Ertzaintza ante las cámaras

Bárbara Goenaga y Dani Pérez; abajo, Koldo Serra. / J. ALEMANY
Bárbara Goenaga y Dani Pérez; abajo, Koldo Serra. / J. ALEMANY

La actriz donostiarra se pone a las órdenes de Koldo Serra en el rodaje en Bilbao del thriller de atracos '70 binladens'

OSKAR BELATEGUI BILBAO.

La Plaza Haro es una ratonera con los accesos cortados. Media docena de coches de la Ertzaintza vigilan sus accesos. Varias ambulancias de la DYA aguardan. Los vecinos se asoman a los balcones de los gigantescos bloques de dieciséis alturas. Es la segunda semana de rodaje en Santutxu de '70 binladens', la película de atracos que Koldo Serra ambientado en el populoso barrio bilbaíno. Bárbara Goenaga y Dani Pérez Prada lucen chaleco antibalas y placa de la policía autonómica. Son los negociadores que tratan de dialogar con los atracadores encarnados por Hugo Silva y Nathalie Poza. De cerca vigila Kandido Uranga, imponente con el mono de jefe de operaciones de la Ertzaintza. «Queremos pizzas, cerveza y refrescos. Y un café cortado y con leche desnatada», se escucha por el móvil.

La voz grabada pertenece a Emma Suárez, la mujer que acude en busca de un crédito (los 35.000 euros, '70 binladens' o billetes de 500 euros del título), se ve envuelta en el atraco y acaba actuando de mediadora. Los interiores se han rodado en un edificio de oficinas de la BBK en la calle Rodríguez Arias ahora en desuso. Pero por esas cosas de la magia del cine, cada vez que se vea el exterior de la sucursal será Santutxu. La fachada ha sido transformada en una caja de ahorros ficticia, Nortcaja, cajero automático incluido. A falta de lluvia real, la plaza se riega con una manguera. Las nubes le van mejor al ambiente claustrofóbico que busca el director getxotarra, así que el sol es un problema. '70 binladens' no es la crónica de un atraco perfecto, sino el palo chapucero de dos aficionados que se conocieron en el penal del Dueso.

Para Bárbara Goenaga es la segunda colaboración con Serra tras 'Gernika'. La actriz donostiarra nunca ha hecho de ertzaina, aunque cree recordar que ha llevado pistola como policía en alguna serie. «Mi personaje y el de Dani pertenecen a la nueva escuela, a los policías que saben leer entre líneas y apostar por la psicología. El de Kandido es más bien de la vieja escuela, un hombre de acción», compara. Trabajar con Koldo Serra, alaba, es ponerse a las órdenes de un director «calmado y riguroso, muy visual, que tiene ya montada la película en la cabeza».

Instrucciones

La pausa del bocata llama a rebato al equipo. En una esquina, Kandido Uranga aprovecha para leer 'Patria'. Mientras, los actores que dan vida a los ertzainas reciben instrucciones de un miembro auténtico de los berrozi que hace de asesor. «El cañón del arma sobresale así del escudo. Y el dedo siempre extendido encima del disparador», alecciona a tres figurantes que sudan la gota gorda con un casco antidistubios real.

Iñaki, nombre ficticio de este berrozi, está harto de ver thrillers donde todo rechina. «Siempre se acercan demasiado al foco del incidente. Y en alguna película he visto cómo montan el arma tres veces», detalla. En Euskadi no suelen darse atracos con rehenes, una situación que califica como «la peor posible». A diferencia del cine, en la vida real este tipo de intervenciones sigue un escrupuloso procedimiento. «Lo primero es la seguridad de los agentes, nadie va a saco y, claro, no resulta espectacular como en el cine».

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