'Balenciaga, mi jefe', el genio de la moda retratado por uno de sus empleados

Mariu Emilas sujetando imágenes de su padre. / M. FRAILE
Mariu Emilas sujetando imágenes de su padre. / M. FRAILE

El museo de Getaria acoge hoy la presentación de un libro que relata la relación del modisto con uno de sus hombres de confianza

B. OLAIZOLA SAN SEBASTIÁN.

'Balenciaga, mi jefe' es el título de un libro que describe la relación de Cristóbal Balenciaga con Juan Mari Emilas, uno de sus más estrechos colaboradores durante las más de dos décadas de trabajaron juntos. La obra, que será presentada hoy en el Museo Balenciaga, retrata «de forma intimista y desde dentro» cómo era en realidad el genio de la moda. Lo ha escrito Mariu Emilas, hija de Juan Mari, a partir del borrador que su padre dejó casi terminado antes de su fallecimiento el año 2010. «Siempre oí decir a mi padre que si algún día llegaba a escribir un libro contaría esto y aquello, y que se titularía 'Balenciaga, mi jefe'», recuerda Mariu Emilas.

Tercera generación de una familia francesa de modistos afincada en San Sebastián durante la 'belle èpoque', Juan Mari Emilas entró a trabajar en el taller de Balenciaga en Madrid con apenas 17 años en 1948. Su padre, uno de los hombres de confianza del maestro de Getaria, se había encargado en 1933 de la apertura y la dirección de la delegación de Balenciaga en la capital española. Con un progenitor al frente de la sede madrileña, Juan Mari estuvo familiarizado desde niño con tareas como cortar patrones, coser vestidos o adaptar prendas a las selectas clientas que acudían a los pases privados.

Emilas se curtió como modisto en la casa Balenciaga de Madrid. Allí conoció de cerca las luces y las sombras de la alta costura. Cuando el genio de Getaria se retiró y cerró sus casas de España y Francia, tenía 37 años y un profundo conocimiento del mundo de la moda. Emilas decidió entonces abandonar Madrid y abrir su propio taller de costura en San Sebastián. El destino volvió a unir entonces las trayectorias del modisto y su maestro. Aunque vivía retirado en su caserío de Igeldo, Balenciaga seguía teniendo una relación especial con sus clientas y Emilas pasó a ser su hombre de confianza en la capital donostiarra. Su taller de San Sebastián se convirtió de esa forma en una suerte de delegación informal del modisto getariarra hasta su fallecimiento en 1972.

Tras la muerte de Balenciaga, Emilas siguió trabajando en la capital donostiarra. La idea de escribir un libro sobre sus andanzas con su maestro siempre había revoloteado por su cabeza. Cuando en 2007 fue requerido para participar en el rodaje del documental 'Balenciaga, permanecer en lo efímero', esa voluntad cobró cuerpo y empezó a tomar apuntes y recopilar documentos. Su fallecimiento tres años después impidió que el proyecto viese la luz hasta que su hija decidió retomarlo. El libro se presentará a las 12:00 en el museo Balenciaga con la presencia de su autora.

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