Balenciaga, mi jefe

Un libro recopila testimonios de los discípulos que trabajaron para el modisto, entre ellos Juan Mari Emilas

Balenciaga, mi jefe
ELENA VIÑASSan Seb

La estrecha colaboración surgida entre Cristobal Balenciaga, el genial diseñador de Getaria y Juan Mari Emilas, tercera generación de una saga de modistos de alta costura cuya historia se remonta a la Belle Époque donostiarra, centra el libro 'Balenciaga. Mi jefe', en el que también se recogen las vivencias de otros de sus trabajadores. Escrita por la hija de Emilas, Mariu, siguiendo el borrador que éste dejó casi finalizado antes de su fallecimiento, la obra saldrá a la calle dentro de apenas un mes, aunque se presentará oficialmente el próximo noviembre en el Museum Victoria & Albert de Londres, coincidiendo con la exposición 'Balenciaga: Shaping Fashion'.

En sus páginas se relata «de forma intimista y desde dentro» quién era Cristóbal Balenciaga: el jefe y el hombre. Retrata, desde la perspectiva de uno de sus trabajadores, la atmósfera, el funcionamiento de sus talleres de alta costura y la clientela de la época. «Es una visión del universo Balenciaga novedosa hasta el momento», asegura su autora, quien a punto está de ver cumplido el sueño de su familia.

CRONOLOGÍA

1948
Juan Mari Emilas entra a trabajar en la casa Balenciaga, para aprender el oficio en el taller dirigido por su padre en Madrid.
1969
Ya establecido en San Sebastián, Emilas se encuentra por casualidad con Balenciaga en la tienda de telas Ganchegui y comienzan a colaborar.
2007
Emilas participa en el rodaje de un documental y decide escribir un libro sobre Balenciaga.
2017
El libro, finalizado por Mariu Emilas, está a punto de publicarse y presentarse en Londres, donde se exponen sus útiles.

«Desde siempre oí decir a mi padre que si algún día escribiese un libro sobre Balenciaga, contaría esto y aquello... que si algún día escribiese un libro sobre él, lo titularía: 'Balenciaga. Mi jefe'», recuerda Mariu Emilas, quien añade que la idea de materializar este proyecto nació hace una década, durante la participación de su padre en el rodaje del documental 'Balenciaga, permanecer en lo efímero', de Oskar Tejedor.

Según explica, «en casa de mis padres empezaron a salir de armarios y cajones, patrones, recortes de periódico de cuarenta y cincuenta años atrás, fotografías, cartas de Balenciaga a mi padre... y de esta manera, empezó a escribir el libro. Mi padre falleció en 2010 sin verlo publicado, pero dejó un borrador, decenas de notas evocadoras y, en mí, el recuerdo de una vida repleta de experiencias, historias y anécdotas que, a su muerte, prometí recopilar y atesorar en este libro».

Una saga de modistos

Nieto de un modisto francés afincado en San Sebastián, Juan Mari Emilas estaba destinado desde la cuna a aprender el arte de cortar patrones, coser vestidos para una selecta clientela y supervisar las prendas antes de pases privados. Su padre fue uno de los más estrechos colaboradores en España del modisto de Getaria. Enviado a Madrid en 1933 para la apertura y supervisión de la segunda casa del modisto, fue maestro de la sección de sastrería y director técnico de la casa madrileña, encargándose de acudir a París cada temporada para los preparativos y posterior presentación en España de las colecciones hasta su fallecimiento en 1964, cuatro años antes de que el gran 'couturier' se retirase y cerrase sus talleres.

Al igual que su padre, Juan Mari Emilas vivió la alta costura en casa desde que era niño. En 1948, con 17 años y siguiendo la tradición familiar, entró en la casa Balenciaga y aprendió el oficio en el taller de sastrería que dirigía su progenitor, en la casa de costura de Madrid. Cuando el modisto se retiró y cerró sus casas en España y Francia, Emilas tenía 37 años y contaba con dos décadas de experiencia en el mundo de la alta costura. Fue entonces cuando decidió dejar Madrid, volver a sus raíces y abrir su taller de costura en San Sebastián. También entonces Balenciaga tomó la decisión de volver a su País Vasco natal. Desde 1968, vivía retirado en su caserío en el monte Igeldo.

Sus clientas y amigas le reclamaban porque querían seguir vistiendo sus diseños. El genio de la alta costura buscaba un colaborador de confianza, alguien de la casa y con taller propio en la ciudad. Un encuentro casual volvió a unir sus destinos, dando lugar a una curiosa y especial colaboración entre Cristóbal Balenciaga y Juan Mari Emilas, que duró dos años, hasta la muerte del gran modisto en 1972.

Su relación de trabajo y también de amistad sirve de eje al libro 'Balenciaga. Mi jefe', que promete desvelar «detalles novedosos» a sus lectores. «Hasta ahora los libros que se han publicado son más de tipo académico, mientras que éste habla de su fase de aprendizaje, de cómo conoció a Madeleine Vionnet y otros detalles que hasta ahora no han salido a la luz en ninguna otra publicación. Cuenta cómo funcionaban sus talleres, centrándose sobre todo en el de Madrid, y la admiración que por su figura sentían los trabajadores, que rayaba la veneración», declara Mariu Emilas.

Este último aspecto queda también de manifiesto en el apéndice en el que Emilas recoge una entrevista que hace pocos años realizó personalmente a las hermanas Carmen y Emilia Carriches, modistas del taller de Balenciaga en Madrid que cosieron, entre otros muchos, el vestido de novia de la reina Fabiola de Bélgica y el de Carmen Martínez Bordíu.

Doble edición

'Balenciaga. Mi jefe' se publicará este verano en dos ediciones diferentes -una, en castellano y otra, traducida al inglés por Noa Eguiguren-. El libro será presentado en noviembre en el Museum Victoria & Albert de Londres con motivo de la exposición recientemente inaugurada, 'Balenciaga: Shaping Fashion', que conmemora el centenario de la apertura de la primera casa de Cristóbal Balenciaga y cuyo contenido se centra en la creación del modisto durante los años 50 y 60, sus discípulos y el oficio de la alta costura.

En la muestra se incluye una serie de objetos cedidos especialmente por la familia Emilas. Se trata de herramientas de trabajo y otros artículos que corresponden a la colaboración que existió entre Balenciaga y Juan Mari Emilas desde 1969 a 1972. La conservadora jefe del departamento de muebles, textil y moda del V&A, Lesley Ellis Miller, solicitó en 2010 la ayuda Emilas para consultarle cuestiones técnicas sobre piezas de Balenciaga que formaban parte de los fondos del museo. En aquel momento se hallaba ya gravemente enfermo y no pudo viajar.

«Pero en 2016, al conocer el contenido sobre la exposición 'Balenciaga: Shaping Fashion', mi madre ofreció a la conservadora del museo londinense algunos de los objetos que habían formado parte del trabajo de mi padre. La propuesta gustó a las comisarias de la exposición, y Miller, a su vez, me invitó a presentar en el V&A el libro. Además, éste se pondrá a la venta en la tienda del museo y en el resto de sedes a las que viaje la muestra dentro de su gira internacional que se prolongará hasta 2020. Después, me encantaría tener la oportunidad de presentarlo también en España», confiesa Emilas.

Las herramientas de Emilas se exponen en el Museum V&A

Las herramientas propias del cortador que Juan Mari Emilas empleó desde 1948 en EISA, el taller que Balenciaga había abierto en Madrid, y posteriormente en su negocio en San Sebastián, pueden verse actualmente en el Museum Victoria & Albert de Londres, que acoge la primera retrospectiva sobre el modisto vasco en el Reino Unido reuniendo más de un centenar de sus creaciones.

A los pies de un maniquí vestido con un traje de dos piezas ideado por Balenciaga, se sitúan las tijeras de algo más de treinta centímetros de longitud que utilizaba con la misma destreza que el resto de elementos que las acompañan. Desde una regla de cerca de dos metros a una ruleta, pasando por una escuadra y un cartabón, piedras usadas como tizas, un afilador, un dedal, unas tijeras más pequeñas y un metro, entre otros útiles.

No son los únicos objetos que la familia Emilas ha prestado al museo londinense para la exposición 'Balenciaga: Shaping Fashion'. También se incluyen unos patrones afinados personalmente por el maestro de la alta costura y las cartas de trabajo que éste enviaba a su discípulo con instrucciones en relación a estas 'toiles'. Quienes visitan el V&A pueden contemplar, asimismo, cómo se proyecta un fragmento del documental 'Balenciaga, permanecer en lo efímero', que Oskar Tejedor rodó en 2007, y en el que Juan Mari Emilas aparece cosiendo un traje sastre.

«Mi padre hubiera estado orgulloso y tal vez, también un poco abrumado por haber formado parte de esta exposición», señala Mariu Emilas.

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