«El bajo es un instrumento infinito que siempre esconderá secretos»

El contrabajista y cantante portugués Jorge Da Rocha./DV
El contrabajista y cantante portugués Jorge Da Rocha. / DV
Jorge da Rocha

El músico portugués afincado en Barcelona regresa a Donostia para presentar su disco 'To Drop and Let Go'

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Hace unos meses actuó por primera vez en Donostia y despertó buenísimas sensaciones. Su concierto tuvo lugar en el auditorio del Aquarium ante bancos de peces, tiburones y medusas. Quienes pudieron verle quedaron embelesados por el talento de Jorge da Rocha, un joven portugués de voz evocadora que, con la sola ayuda de su contrabajo y algún apoyo electrónico, fue capaz de desplegar un mundo hipnótico a base de versiones de grupos como Massive Attack, Radiohead o Björk. Algunas de aquellas canciones estaban incluidas en 'These Are a Few of My Favorite Songs' (2016), disco al que ha sucedido 'To Drop and Let Go' (2017), compuesto íntegramente por canciones originales.

Da Rocha vuelve mañana a la capital guipuzcoana para presentar ese nuevo trabajo en otro escenario especial, la Cripta de Convent Garden. Allí espera volver a sorprender al público con una propuesta que, según reconoce, no es habitual. «Ver a un solo músico tocando el contrabajo ya es impactante, y cuando empiezan a sonar los 'loops', las capas de sonido, voces y percusiones que se superponen, la gente suele quedarse asombrada», asegura este músico, afincado desde hace un tiempo en Barcelona y que en un primer momento tocaba la guitarra.

Se pasó a las cuatro cuerdas casi por casualidad, más bien porque pensó que «tocando el contrabajo tendría más trabajo como músico», dado que es un instrumento «muy solicitado». Además, quería zambullirse en la música «de una forma más completa» y el bajo, que «reúne los aspectos rítmicos y armónicos» de este arte, resultó la «herramienta» perfecta: «Me enamoré de él».

Toca el contrabajo de manera convencional, con los dedos y con el arco, pero también lo utiliza como instrumento de percusión y es capaz de arrancarle sonidos de los sitios más insospechados. A su juicio, «el contrabajo es un instrumento infinito, siempre esconderá secretos y será imposible conocerlo totalmente». «Está en constante evolución, y que así siga», desea.

El jazz, el pop, la música experimental y la electrónica se funden en una fórmula que le permite encontrar «otros caminos musicales no tan habituales». «Me gusta la sorpresa que surge cuando diferentes estilos se cruzan», dice este músico que plantea su profesión como «una búsqueda personal» de su propia voz «como músico, artista y persona». «Algunas de las preguntas que formulo con mi arte son: '¿Qué quiere decir la música a través de mi instrumento y a través mí? ¿Qué puedo aportar?'», plantea un artista seducido por la «rareza» y el «sabor agridulce» que aportan la electrónica y los efectos de sonido al conjunto de su obra.

También le da importancia al hecho de cantar, algo que al principio le daba vergüenza pero que terminó afrontando en clave de reto: el de «tomar la voz como un instrumento que precisa de tiempo y paciencia». «Empecé a ensayar a diario, recibí clases de canto con Sabina Witt y sigo practicando y explorando. Es mi instrumento de desarrollo personal», asevera Jorge da Rocha, que ha estudiado en la escuela Riff de Aveiro (Portugal), en el Taller de Musics de Barcelona y en el Conservatorio Superior del Liceu. Según confiesa, ha tenido mucha suerte con los profesores que se ha encontrado, que en su mayor parte le han apoyado en su proyecto. No ha recibido críticas de puristas salvo «miradas raras» aisladas «en alguna jam session», aunque advierte de que no suele entrar en ese tipo de discusiones: «No soy muy amigo de las verdades absolutas».

Las canciones originales de 'To Drop and Let Go' responden a la «necesidad de liberar ideas creativas y emociones» -de ahí el título-, mientras que las letras hablan de miedos, de relaciones, de la tierra, del mar y de diversas vivencias, entre otras cuestiones. En el disco se entremezclan el pop y el jazz con ritmos brasileños, árabes y africanos como «parte de la búsqueda». «En este momento no puedo seguir un solo camino. Quizá eso pueda confundir al oyente y haga que sea difícil poner etiquetas a mi música pero siento que es lo que tengo que hacer ahora mismo. Soy un ser inquieto y muy curioso», añade este admirador de Jeff Buckley, Benjamin Clementine, Avishai Cohen y Renaud Garcia-Fons.

Da Rocha también hace «jazz muy fresco y original» con su banda Mosaico Collective. Aunque su proyecto en solitario acapara ahora toda su atención, reconoce que le encantaría tocar esos temas con una formación más amplia.

EL CONCIERTO

Cartel
Jorge Da Rocha.
Lugar
La Cripta (Convent Garden).
Día y hora
Mañana a las 20.00.
Precio
8 euros en venta anticipada (entradium) y 10 en taquilla.

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