Ayuntamiento y Sade apuran el plazo para alcanzar un acuerdo sobre el Bellas Artes

Eneko Goia, en un momento de su comparecencia ayer en Vitoria. / ZABALIK
Eneko Goia, en un momento de su comparecencia ayer en Vitoria. / ZABALIK

El consistorio insiste en mantener el grado de protección que establece el Peppuc y la propietaria aspira a modificar el uso terciario por residencial

ITZIAR ALTUNA SAN SEBASTIÁN.

El Ayuntamiento de San Sebastián y Sade, propietaria del edificio de Bellas Artes, agotarán todos los plazos para poder alcanzar un acuerdo sobre el futuro del inmueble. Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que cuestiona la protección otorgada al inmueble por el Gobierno Vasco y lo declara en ruina, ambas entidades se dieron un margen de sesenta días hábiles para intentar llegar a algún acuerdo. El período de negociación abierto concluye el 16 de octubre y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, señaló ayer que «agotarán todos los plazos» por conseguir un acuerdo, en el que se busca por una parte «la protección del edificio en base a las condiciones que establece el Peppuc», y por otra, concretar «las posibilidades de uso que pueda tener el edificio».

El primer regidor donostiarra compareció en la comisión de Cultura, Euskera y Deporte a petición del parlamentario del PP Carmelo Barrio para informar sobre el estado de las actuaciones que se llevan a cabo en relación con la situación del edificio Bellas Artes y de las negociaciones que se mantienen con la empresa propietaria del inmueble. Tras la intervención del alcalde, los representantes de la asociación Áncora también tuvieron ocasión de valorar la situación, esta vez en otra comparecencia pedida por la parlamentaria de Elkarrekin Podemos Eukene Arana.

En su intervención, Goia repasó los usos que tuvo el inmueble desde su inauguración en 1914 como cinematógrafo -la sala de cine funcionó hasta 1982 y fue sede también del Orfeón Donostiarra hasta 1974 y posteriormente de la OSE hasta 1991-, y también explicó todos los pasos que se han dado desde 1995 por parte del Ayuntamiento en aras de preservar el edificio, cuyo valor arquitectónico siempre se ha tenido en cuenta. En este punto, insistió en que a día de hoy, tras la anulación este año de la protección del Gobierno Vasco, el futuro del edificio se ciñe a lo que establece el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc) del consistorio, aprobado en 2014, y que le otorga el grado C, lo que permite intervenir en el edificio siempre que se salvaguarden las fachadas y los elementos singular del inmueble, como la cúpula.

«No hay razón que justifique que el Ayuntamiento tenga que adquirir el edificio»

El contencioso judicial que desde hace años mantiene la Sade con el Ayuntamiento también ocupó parte de la comparecencia de Eneko Goia. Hace dos años, Sade interpuso una reclamación patrimonial de 13,7 millones de euros dirigida contra la Administración municipal porque el Plan General no le permite recalificar los usos del inmueble a residencial. La demanda se desestimó, pero la propietaria del edificio ha interpuesto un recurso.

El alcalde insistió en que el Bellas Arte es un «monumento relevante» para la ciudad, pero «de titularidad privada», matizó. En este sentido, señaló que a su parecer «el régimen de protección que estable el Peppuc proporciona el equilibrio suficiente para garantizar una conservación de los elementos fundamentales del inmueble y su utilización». Sin embargo, en este punto mencionó la actitud de la empresa propietaria. «No hay peor conservación para un edificio que no tener uso. Y la demostración es este inmueble, que lleva 25 años vacío y deteriorándose».».

Usos pocos viables

Durante su comparecencia, Goia también respondió a las cuestiones planteadas por los parlamentarios, que en alguno casos -desde Elkarrekin Podemos y EH Bildu- preguntaron sobre la posible participación económica del Ayuntamiento para buscar una salida al edificio. El alcalde insistió en que el edificio es de propiedad privada, y como tal, los interés que tiene la empresa Sade «son privados». Incluso en el hipotético caso de que alguna administración se hiciera con el inmueble, «en ese caso el que saldría ganando sería la propietaria», señaló.

En este punto, Goia fue rotundo y negó la intención del consistorio de comprar el inmueble. «A día de hoy no hay razón que justifique que el Ayuntamiento de San Sebastián tenga que adquirir ese edificio».

Eneko Goia admitió que otros edificios que también destacaban por su valor arquitectónico sí fueron adquiridos por la administración. Puso los ejemplos Tabakalera o el antiguo Hospital Militar, donde ahora se ubican los juzgados, cuya intervención calificó de «ejemplar», porque «se mantienen muchos elementos característicos del edifico pero se le dota de una funcionalidad para el uso que se le va a dar». Algo que de momento no podría darse en el Bellas Artes, porque «nos hemos empeñado a ultranza en defender el exterior e interior sin ningún margen». Goia negó que él haya afirmado que el interior del edificio no tenga ningún valor, sino que «el uso de ese interior a día de hoy es muy poco viable, por no decir nada viable».

Goia admitió que el ayuntamiento es «sensible» a lo que plantean los donostiarras. «Sentimos la presión de los colectivos que defienden que se mantenga el edifico, pero también de los que no entienden cómo se puede mantener un inmueble en este estado, envuelto en redes y sin cúpula».

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