Austin Lynch gana la edición 59 del Festival de Cortos de Bilbao

Austin Lynch gana la edición 59 del Festival de Cortos de Bilbao

El Zinebi entrega sus Mikeldi de Honor al compositor donostiarra Alberto Iglesias y al director italiano Marco Bellocchio

BEGOÑA DEL TESO

Las operas primas premiadas este fin de semana en Bilbao tras una semana de intensísimo cine ya habían causado asombro en un festival tan extremado como Locarno y en la muy exigente Semana de la Crítica de Cannes. ‘Gray House’ es el primer largo de alguien que porta, honrándolo, un apellido legendario en el mundo cinematográfico. Austin es hijo de David Lynch y hermano de Jennifer, autora de ‘Boxing Helena’. Austin reivindica a Matthew Both, director de fotografía del filme, como su coautor. En buena ley. Su (de ellos) obra es una extraña, fascinante y demoledora pieza que mezcla las maneras habituales del documental con la finezza a ratos devastadora de las artes visuales más propias de galerías de arte o centros de cultura contemporánea. Todo a través de algo tan aceitoso y manchoso como pueden ser los campos petrolíferos de una América fantasmal.

‘Theran Taboo’, una proyecto de animación sostenido por productores germano austriacos y firmado por Ali Soozandeh, ha sido mencionado muy especialmente por el jurado. Recuerda a ‘Persépolis’, por supuesto. También, ¿por qué no?, a ‘Una chica vuelve sola a casa de noche’. Por libre y libertaria. Política, urbana y muy al estilo de ‘Nadie sabe nada de gatos persas’ es, eso sí, más erótica. Con un punto de amor y tristura. ‘Drift’ también ha recibido el aplauso de sus jueces. Helena Witmann filma celuloide sabiamente experimental a las orillas de un mar muy frío y norteño.

Areka/La Cuneta/Atxur

La cinematografía portuguesa ha arrasado en las pantallas y los trofeos pero el Gran Premio del Cine Vasco ha sido para una de las propuestas del catálogo Kimuak: ‘Areka’, presentada por el colectivo Atxur Animazio Taldea. Delicadísima animación para hablar claro, alto, inspirándose en bertsos de Andoni Egaña, de los muertos que esperan en las cunetas.

Alberto Iglesias ha confesado que regalará a su padre su Mikeldi de Honor. Para que sepa que no se equivocó dejándole ser músico en vez de ingeniero o abogado.

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