Astérix y los independentistas

La portada del nuevo álbum, que saldrá a la venta el próximo día 19 en 25 países. / DV

El nuevo álbum de las aventuras del irreductible galo es una parábola a la italiana de las tensiones nacionales en Europa

FERNANDO ITURRIBARRÍAPARÍS.

A veces cualquier parecido con la realidad es más que una pura coincidencia. Es lo que ocurre con 'Astérix en Italia', la nueva entrega de las aventuras del irreductible guerrero galo que el próximo día 19 sale a la venta en 25 países con una tirada inicial de cinco millones de ejemplares. El 37º álbum de la serie, con versiones en castellano, catalán, euskera, gallego y bable entre un total de 16 lenguas, está plagado de guiños a las actuales tendencias secesionistas en los viejos pueblos europeos que evocan sin pretenderlo la crisis de Cataluña.

La historia se desarrolla en el año 50 antes de Cristo con toda la Galia ocupada por los romanos. «¿Toda? ¡No! Julio César sueña con una Italia unificada, pero la península está formada por múltiples regiones que tratan de mantener su independencia», contextualiza el preámbulo del libro. Con el objetivo de afirmar el prestigio de Roma y sus excelentes calzadas así como la unidad de la Bota itálica, el emperador aprueba la organización de una carrera de carromatos abierta a todos los pueblos del Mundo Conocido: romanos, bretones, lusitanos, godos, griegos, sármatas, persas, pictos, fenicios, etruscos, galos...

«Es un poco una parábola de Europa, con las relaciones entre los diferentes pueblos, la solidaridad o al contrario lo que se ve ahora en España: las tensiones y las ganas de autonomía», expone el guionista Jean-Yves Ferri, que firma con el dibujante Didier Conrad su tercer trabajo conjunto tras 'Astérix y los pictos' (2013) y 'El papiro del César' (2015). Ya en el primer título de la trilogía, los sucesores de René Goscinny y Albert Uderzo «caímos en pleno referéndum de Escocia y entonces tampoco estaba premeditado». «A menudo en el cómic la imaginación hace que se hurgue en la actualidad», constata Ferri al admitir que en el trasfondo catalán hay algo de anticipación y simple coincidencia.

El cómic retrata una Italia dividida en regiones que se resisten a la unificación

Astérix ha vendido 370 millones de copias desde su primera aparición en 1959

Hasta la fecha Astérix y Obélix no habían explorado Italia en sus 36 álbumes precedentes, de los que desde su primera aparición en 1959 se ha vendido 370 millones de copias traducidas a 111 idiomas y dialectos. Apiladas darían dos veces la vuelta a la Tierra, pesarían 12.900 toneladas y equivaldrían a 8.800 torres Eiffel. En ellos solo Roma aparecía un par de veces: en un primer viaje realizado en 1964 con 'Astérix gladiador' y en otro efectuado en 1972 en el marco de 'Los laureles del César'. «Italia no se reduce a su capital y no todos sus pueblos aceptan tan fácilmente la autoridad romana», observan.

En la presentación ayer en París de la obra, Ferri y Conrad proclamaron que «burlarse de los estereotipos nacionales es el fondo de comercio de Astérix» aunque reconocieron que «el mundo ha cambiado y ahora es más tenso que en la época de Uderzo y Goscinny». Aportaron como ejemplo que Coronavirus, el malo de su película escoltado por el fiel Bacillus, les ha parecido un nombre terrible a los editores alemanes. En la versión germana se ha preferido denominar Caligarius a ese malvado romano enmascarado dispuesto a todo para una victoria de la Roma eterna, el deseo de César.

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