Arranca la mayor carrera de cuadrigas de la historia

La cuadriga de los dos héroes, con la efigie del gallo francés./
La cuadriga de los dos héroes, con la efigie del gallo francés.

'Astérix en Italia', los autos locos en versión de los héroes galos

ÓSCAR GOÑI SAN SEBASTIÁN.

Una carrera de cuadrigas. Cualquiera puede participar. El premio: la gloria. Un carro destaca por encima de los demás. Dos galos, uno pequeño y astuto; el otro no es que esté gordo, solo es bajo de abdomen. Y, claro está, una conspiración que debe asegurar la victoria para un romano. Astérix y Obélix regresan en el tercer trabajo de Jean-Yves Ferri y Didier Conrad. Tiradas de ejemplares millonarias y lanzamiento en más de cien idiomas y dialectos. La pregunta es: ¿Realmente ha vuelto Astérix?

Conviene decir algo que no por evidente deja de ser necesario establecer como premisa: El gran, colosal y ya legendario René Goscinny, el guionista de todas aquellas historias mágicas que convirtieron la serie en un fenómeno mundial, ingresó a su muerte en 1977 en un Olimpo tan restringido, tan selecto, que aún hoy está habitado por solo unos pocos miembros.

Goscinny fue un genio. Merece la pena aprender francés solo para poder leer Astérix en el idioma original. Su sentido del humor, sus juegos de palabras intraducibles, sus vueltas de tuerca, la definición de cada personaje, su extraordinario ritmo narrativo e inventiva argumental, lamentablemente, no se repetirán o, al menos, hoy no cabe esperarlo. Para colmo, por el camino encontró a un Albert Uderzo inmenso, con una trayectoria tan desconocida para el neófito como prolífica y diversa. Olvidar la última etapa del nonagenario dibujante es obligado, se lo merece. Una vida de extraordinario talento no puede diluirse en una taza de unos pocos errores artísticos. Y es en ese instante cuando toca volver al presente, con Jean-Yves Ferri (1959, Argelia) y Didier Conrad (1959, Marsella).

Toman el testigo en 2013 con 'Astérix y los pictos'. El público, entonces, se encuentra más que predispuesto a aceptar lo que llegue; 'El cielo se nos cae encima', la última entrega de Uderzo, fue tan terrible, extraterrestres incluidos, que cualquier cambio había de ser a mejor y, así ocurrió, naturalmente. Sin embargo, la distancia con el tándem original fue innegable en todos los sentidos. Dos años después llegaba 'El papiro del César'; manteniendo el canon oficial, tras el periplo anterior los galos vivían su aventura en la aldea, y parecía claro que tanto Ferri como Conrad se iban acercando a la esencia de sus hijos adoptivos. Dos años para un álbum de cuarenta páginas es más de lo que cualquier pareja artística se puede permitir, y quedaba claro que las expectativas iban a crecer exponencialmente con 'Astérix en Italia', la aventura número treinta y siete.

La carrera del siglo

No hay que rebuscar demasiado para encontrar la inspiración de este cómic. 'La carrera del siglo', película de 1965 que contaba la disparatada competición automovilística entre Nueva York y París, y que tres años después llegó al mundo de los dibujos animados con 'Los autos locos', aquellos fantásticos dibujos animados de Hanna-Barbera, con el inefable Pierre Nodoyuna y su perro Patán, son más que obvias referencias.

Por otro lado, no es la primera vez que una competición motiva una aventura de los irreductibles. Ya en 'La vuelta a la Galia de Astérix', una apuesta con el inspector Flordelotus, enviado especial del César, jalonaba de deliciosas etapas cada página. Entonces, unas pocas viñetas no solo mostraban al lector los productos típicos de la gastronomía francesa, sino la idiosincrasia de cada región. Algo parecido proponen Ferri y Conrad en 'Astérix en Italia', trasladado, claro, al país de la pizza que, todo sea dicho de paso, no pasa desapercibida.

Y es que los autores, ya desde su primera viñeta en 2013, tuvieron claro que no podían romperse ciertos códigos que los lectores ya entendían como ley. La aparición de algún rostro familiar en determinado rol (como Pavarotti en esta última entrega), los nombres de los personajes, incluso el tipo de humor. La parte buena es que sabían cómo proceder. La parte mala es que ser capaces de hacerlo se convierte en una aguja difícil de enhebrar porque, volviendo al principio, emular el genio es, simplemente, imposible.

'Astérix en Italia', a pesar de todo, ni que decir tiene que es una lectura más que agradable, divertida, llevada a puerto con la única (y valiosa) intención de entretener a lectores de todas las edades. Nada que ver, por fortuna, con la última etapa en solitario de Uderzo, pero aún lejos de títulos como 'Astérix en Bretaña', 'Astérix y Cleopatra' o, no digamos, el maravilloso 'Astérix legionario'. La pareja de Ferri y Conrad, no obstante, con el éxito de ventas garantizado, prometen continuar en la batalla y, si las señales son correctas, a cada álbum su propuesta será mejor. De hecho, la progresión resulta palpable si se compara con el ya mencionado 'Astérix y los pictos' de 2013.

No cabe, pues, más que desear suerte a los dos artistas, por el bien de una serie legendaria y, sobre todo, por Tutatis.

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