Montxo Armendariz recibe el Premio Eusko Ikaskuntza

Urkullu, Barkos, García y Dorronsoro entregan el premio a Montxo Armendáriz en el Palacio del Condestable de Pamplona./J.P. Urdíroz/efe
Urkullu, Barkos, García y Dorronsoro entregan el premio a Montxo Armendáriz en el Palacio del Condestable de Pamplona. / J.P. Urdíroz/efe

El directo de cine se han mostrado «muy honrado» por recibir el galardón

FÉLIX IBARGUTXI

El director de cine Montxo Armendariz ha recibido este martes en Pamplona el Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral al currículum más destacado de Euskal Herria en las áreas de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales. En su discurso, el cineasta hizo suya una frase con la que el escritor navarro Javier Eder describió su cinematografía, quien a su vez se había inspirado en Juan Benet: «Describe a los pastores de tu aldea y habrás descrito el mundo». Vino a decir que cuando se describe bien lo local se acaba haciendo un producto que tiene valor universal.

La entrega del premio se ha llevado a cabo en el palacio del Condestable, en la Parte Vieja de Pamplona. El acto ha estado presidido por el lehendakari de Eusko Ikaskuntza, Iñaki Dorronsoro, y el presidente de Laboral Kutxa, Txomin García, que estaban acompañados en la mesa por el lehendakari Urkullu y la presidenta navarra Uxue Barkos.

Armendariz toma el relevo de los galardonados Javier Echeverría Ezponda (2016), Juan José Álvarez Rubio (2015), Mariasun Landa y Jean-Baptiste Orpustan (2014) y Mari Carmen Gallastegui y Francisco Etxeberria (2013). El premio nació en 1995, y entonces se le concedió a Julio Caro Baroja.

Hacia el final de su discurso, pronunciado ante dos centenares de personas, Armendariz hizo una extensa mención del escritor Juan Benet (1927-1993), la persona que, en su opinión, mejor definió su filmografía: «Cuando a veces me preguntan sobre mi cine, suelo decir que son ‘películas de pastorcillos’. Esta fue la certera frase con que Juan Benet calificó el significado de ‘Tasio’, mi primera película. La dijo en una tertulia donde me encontraba junto a varias personas, a los pocos días del estreno. Alguien preguntó de qué iba la historia que habíamos rodado, y Benet, con su sarcasmo e ingenio habitual, respondió, mirándonos a Elías Querejeta y a mí: ‘Están locos, en plena época de expansión tecnológica, han hecho una película de pastorcillos en el monte’. Sus palabras calaron tan hondo que se convirtieron en referencia obligada cuando hablábamos de cine. A los dos años, tras el estreno de ‘Veintisiete horas’, Benet se acercó y me dijo, sonriendo: ‘Esta va de pastorcillos drogotas’. Y otros dos años después, antes de entrar a la proyección de ‘Las cartas de Alou’, me comentó con un gesto de satisfacción: ‘Esta vez me lo has puesto fácil. Sin verla, te puedo decir que va de pastorcillos africanos’. Desgraciadamente, la vida se lo llevó y no pudo ver mis siguientes películas, pero seguro que estaba de acuerdo con la afirmación que otro buen amigo, Javier Eder, escribió en un periódico tras la proyección de Secretos del corazón, en una clara referencia a sus palabras: ‘Describe a los pastores de tu aldea y habrás descrito el mundo’».

Armendariz dijo sentirse «muy honrado» por el premio. «Sobre todo, porque, más allá del reconocimiento que pueda suponer hacia mi labor profesional, entiendo que con este galardón se reconoce la importancia del medio cinematográfico como vehículo de comunicación y expresión humana». Agradeció a Eusko Ikaskuntza, a Laboral Kutxa y a las universidades de Euskal Herria. Hay que recordar que en el jurado del galardón figuran representantes de todas las universidades -públicas y privadas- de los dos lados del Bidasoa. En la jornada de este martes tomaron la palabra Vicente Atxa (rector de Mondragón Unibertsitatea); Iñaki Esparza (director de UNED Bergara); Alfonso Carlosena (rector de la Universidad Pública de Navarra); Iciar Astiasarán (vicerrectora de Investigación de la Universidad de Navarra); José María Guibert (rector de la Universidad de Deusto) y Jon Zarate (vicerrector de Euskera y Formación Continua de la Universidad del País Vasco).

Resumen de una vida

El homenajeado ofreció muchos datos autobiográficos. Cuando apenas tenía diez años, «esperaba con ansiedad que llegara el domingo para que mi madre me diera la paga de la semana y corría a encerrarme en las sesiones continuas con programa doble, que proyectaban en el cine de la Txantrea, el barrio donde vivía con mis padres. En cuanto apagaban las luces, desconectaba del mundo real y me sumergía en el que mostraba la pantalla, para mí tan real como el anterior, pero mucho más sugerente, misterioso y desconocido. Porque en aquellos momentos, mi mundo quedaba reducido a las cuatro calles del barrio y a los amigos del colegio. Y el cine era una válvula de escape».

Cuando cumplió 14 años, se armó de valor y un día comentó en casa que quería estudiar cine. «Estábamos cenando en la cocina. Se creó un silencio incómodo, extraño. Mi madre le hizo un gesto a mi padre y le dijo: ‘vamos a tener que llevarlo a la casa del tejao colorao’». La madre se refería al psiquiátrico, que estaba cerca, y era llamado así por las enormes tejas rojas.

En casa de Montxo no había posibilidades económicas y le hicieron ver que sería mejor estudiar formación profesional. Así lo hizo, de buen grado. Eligió la rama de electrónica y acabó los estudios en 1968. A partir de ahí trabajó como profesor de varios centros de formación profesional.

También se encargó de la instalación y mantenimiento de equipos de electromedicina en distintos centros hospitalarios; diseñé el proceso de automatización de varias granjas; y también colaboré en el desarrollo de las primeras máquinas tragaperras. Mientras, seguía viendo mucho cine y devorando revistas.

Al poco de morir Franco compró una máquina de super 8 y salió a filmar todo lo que veía en la calle, influenciado por el neorrealismo y el free cinema. Montaba las imágenes artesanalmente y las proyectaba en el Centro Auzotegui del barrio de la Txantrea o en casas de los amigos. En 1979 se propuso hacer un cortometraje de formato profesional, y para ello formó una cooperativa con un grupo de familiares y amigos del barrio. Pidió ayuda a los únicos profesionales que conocía, Javier Aguirresatrobe y Fernando Larruquert. Así nacio ‘Barregarriaren dantza’, su primer filmaciñon seria, que recibió varios premios. Y en 1984 realizó el largometraje ‘Tasio’, que sería su gran trampolín.

Defiende la creación de plataformas digitales

Armendariz ofreció también una reflexión sobre el futuro de la industria audiovisual. Comentó que el fin de la era analógica y el comienzo de la digital ha hecho cambiar las formas en que producimos y consumimos los contenidos audiovisuales. «¿Qué hacer ante esta situación? A mi modo de ver, debemos analizar los cambios que están surgiendo y crear nuevos sistemas para rentabilizar su potencial económico. Y esto supone entender que no estamos ante cambios formales, sino de fondo. No sirve plantear soluciones tratando de recuperar el sistema de producción antiguo, analógico, porque ya está obsoleto, sino crear uno nuevo acorde a la era digital. Para ello, hay que legislar de acuerdo a estos cambios, a estas nuevas plataformas e impulsar su desarrollo, en vez de frenar o limitar su creación. Y ya llevamos varios años de retraso. Demasiados, si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo globalizado y que si no establecemos nuestras propias normas, otros impondrán las suyas».

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