«He aprendido la historia de mi pueblo con estas canciones»

Pete Seeger, en el Victoria Eugenia, observado por Xabier Lete y Joxan Artze. / JOSEMARI VÉLEZ DE MENDIZABAL
Pete Seeger, en el Victoria Eugenia, observado por Xabier Lete y Joxan Artze. / JOSEMARI VÉLEZ DE MENDIZABAL

J. G. A. SAN SEBASTIÁN.

Confiesa Oier Aranzabal, cantante de Lou Topet, que les hace «una ilusión especial» interpretar sus versiones en euskera de Pete Seeger en el mismo lugar en que éste actuó en 1971. El padre del folk estadounidense recaló en el Victoria Eugenia un 9 de febrero de aquel año invitado por el catalán Raimón y acogido en Donostia por los miembros del grupo Ez Dok Amairu - Xabier Lete, Joxan Artze, Benito Lertxundi...- que veían en él un referente ético y estético.

Una foto colgada por Josemari Vélez de Mendizabal es aparentemente el único testimonio gráfico que se conserva del acontecimiento. «Yo era -y soy- un gran admirador de Seeger y asistí a aquel recital. Y la gocé. Saqué algunas fotos desde mi butaca. Y aunque aparecen un poco lejos, ahí está Pete con su banjo. Un poco apartados, sentados, podemos ver a Lete y Artze, presentadores del festival», recuerda el escritor de Arrasate en la imagen publicada en su perfil de Fotolog.

«He aprendido la historia de mi pueblo a través de estas canciones que canto», dijo durante el concierto el artista, que de su cancionero eligió piezas como 'Where Have all the Flowers Gone'. 'Guantanamera' o 'We Shall Overcome', entonadas al unísono por un teatro abarrotado de gente joven que triplicó su aforo. Para salvar la barrera idiomática, el músico utilizó un atril con grandes hojas en las que fue dibujando y presentando las canciones. Así lo recogió en su día Jacinto Pérez Iriarte en una crónica publicada por este periódico en la que también contó que Seeger aludió «a la voz del pueblo» y a la «esperanza» de un país sometido aún a la dictadura de Franco.

Tras el fallecimiento de Seeger en 2014, Benito Lertxundi recordó emocionado los tres días que él y sus compañeros de Ez Dok Amairu pasaron juntos. Compartieron mesa, mantel y cenas amenizadas con guitarra en las que no sólo cantó el estadounidense, pues la sección vasca le obsequió también con tonadas como 'Atarratzeko gazteluko kantua' que le impresionaron sobremanera. El bardo de Orio, que se inspiró en una pieza de Seeger para su 'Zergatik utzi kantatzeari', lo cita entre sus músicos más queridos. «Aparte de su compromiso político, siempre me ha encandilado su fluidez y el modo espontáneo de coger la guitarra, esa facilidad para comunicarse cantando, como si fuera un pájaro, y también para hacer que el público cantara junto a él en directo. Abría la boca y, más que hablar, parecía que cantaba: era el hombre-canción», aseguraba Lertxundi.

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