Apóstoles del punk-rock

Arturo y Gonzalo Ibáñez (guitarra y voz), Arturo Zumalabe (batería), Beñat Bergara (bajo) e Iker Illarramendi (guitarra), la actual formación de Nuevo Catecismo Católico, posan en su local de ensayo de Ergobia. / LUIS MICHELENA
Arturo y Gonzalo Ibáñez (guitarra y voz), Arturo Zumalabe (batería), Beñat Bergara (bajo) e Iker Illarramendi (guitarra), la actual formación de Nuevo Catecismo Católico, posan en su local de ensayo de Ergobia. / LUIS MICHELENA

Nuevo Catecismo Católico celebra hoy en Intxaurrondo 25 años sobre los escenarios con un concierto que será grabado como parte de un documental. Los donostiarras presentan un doble CD antológico y protagonizan la triple cita de hoy junto a las bandas 'amigas' Lie Detectors y Señor No

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Cerca de un centenar de canciones y 25 años en la carretera avalan a Nuevo Catecismo Católico (NCC), una insobornable banda de culto que cuenta con legiones de seguidores en la órbita del punk-rock underground. Esta noche celebrarán su aniversario por todo lo alto con un «fiestón» en el centro cultural Intxaurrondo, donde también actuarán Lie Detectors y Señor No. Las entradas están agotadas desde hace semanas y el concierto se grabará como parte de un documental dirigido por el realizador Mikel Yarza con Eduardo Ranedo como coguionista.

Esta historia comienza en 1992 entre los muros de la casa okupada de Buenavista, epicentro de una efervescente escena punk-rockera que marcó una época. Allí, muchos aprendieron «más que en cualquier colegio», o al menos eso cree Gonzalo Ibáñez, que entonces formaba parte de La Perrera junto a su hermano Arturo y Xabi Garre, entre otros. Tan mítica como efímera, la banda se disolvió y Xabi formó Señor No mientras los Ibáñez se embarcaban en otro proyecto similar al que había que buscarle nombre. La iglesia acaba de renovar su catecismo, que actualizaba los pecados e incluía algunos como «trabajar mal» y otras lindezas. «Nos hizo gracia y dado que siempre nos habían gustado nombres como The New Church o New Christs, nos bautizamos como Nuevo Catecismo Católico», rememora. Su debut sobre el escenario fue en el gaztetxe de Bilbao junto a Los Clavos y El Inquilino Comunista, y el segundo bolo de su carrera, en la Sala Mogambo de Trintxerpe con Blacksliders.

La primera canción que escribieron, 'Aquí llega Dios', sirvió para abrir su debut homónimo, 'Nuevo Catecismo Católico' (Goo Records, 1993), que incluía clásicos como 'Odio la velocidad', 'Detrás de tu mirada', 'Soy un aberrante' o 'Esta vida apesta'. Los hermanos Ibáñez (voces, bajo y guitarra) y Arturo Zumalabe (batería) son los únicos miembros originales de una banda que entonces completaban Julen Atorrasagasti y Jorge Reboredo; tras la marcha de ambos después de 'En llamas' (Goo, 1995), la formación se asentó con Iker Illarramendi (guitarra). En opinión de Gonzalo, aunque la producción de aquellos primeros trabajos no era buena, las canciones «han envejecido bien» y, de hecho, son las que mejor siguen funcionando en directo.

De NCC se ha dicho que son patriarcas del sonido Buenavista, que nunca han dado un mal concierto y que en una imaginaria universidad del rock, deberían figurar como asignatura obligatoria. «Eso lo ha comentado Juanmi, de Cerebros Exprimidos, que es uno de los pocos grupos que estaba en nuestra misma onda, más afín a bandas americanas o australianas contemporáneas que al sonido del punk más tradicional», sostiene Ibáñez, que esboza una media sonrisa al escuchar tanto piropo. «Supongo que tenemos un pasado y hemos creado una cierta escuela al haber tenido siempre ese marchamo de diferentes».

Tras cerrar la década con un par de discos más, 'Scarred for Life' (Punch Records, 2001) marcó un punto de inflexión. El grupo cambió el castellano por el inglés y Eneko Etxeandia entró para ocuparse de la voz liberando de esa tarea a los hermanos Ibáñez. «Más que cantar, nosotros berreábamos y encontrar a Eneko fue un acierto que nos permitió dar un giro más melódico», asegura Gonzalo, que durante una década se ocupó en exclusiva del bajo. Han compartido escenario con nombres célebres como The Damned, Chris Spedding, The Boys, The Adolescents y «un montón de bandas punks míticas» que han elogiado su talento.

Hasta la fecha, su último larga duración es '1.530 segundos de... Nuevo Catecismo Católico' (No Tomorrow, 2006), pues en los últimos años han limitado su actividad discográfica a singles compartidos con Señor No (2009) y Kid Slug (2011). Tras este último trabajo Etxeandia dejó el grupo y Gonzalo Ibáñez volvió a su faceta de cantante en una banda en la que se ha integrado Beñat Bergara (bajo). Con motivo del 25º aniversario, estos días venderán en sus conciertos una lujosa antología autoeditada en formato de doble CD con clásicos de toda su discografía y material inédito: maquetas, versiones, colaboraciones... De momento carecen de material nuevo pero los miércoles nunca fallan al ensayo semanal en su local de Ergobia. En fase de semihibernación, han disminuido el ritmo de conciertos, que suele limitarse a uno al mes aunque les sigan llamando de infinidad de sitios para tocar. «Hacemos sólo salidas puntuales que nos resulten cómodas porque alternar el grupo con críos pequeños y curro es un movidón. Y también funcionamos así por salud: hay gente en la banda que ya ha quemado cinco de las siete vidas», bromea.

Documental 'Do It Yourself'

A Mikel Yarza, antiguo integrante de combos como Teen Dogs, The Safety Pins o Señor No, la idea de dedicar un documental-homenaje a NCC le rondaba en la cabeza desde hacía tiempo porque cuando los vio por primera vez cambiaron su «enfoque musical» para siempre. El proyecto está aún en ciernes y de momento, sólo ha trascendido que el «hilo conductor» del filme lo ejercerá el concierto de esta noche, que será grabado con profusión de medios. «NCC siempre ha sido un grupo de directo, todos los fans coincidimos en que sobre el escenario son la bomba y por eso nos parecía muy buena idea articular la narración en torno al concierto. Salvando las distancias, nuestro referente es el documental 'The Last Waltz' (1978), aunque ni yo soy Martin Scorsese ni los Catecismo son The Band», ironiza el realizador.

«Como todo lo que hemos hecho NCC y nosotros mismos, será un proyecto muy 'Do It Yourself' (Hazlo tú mismo)», advierte Yarza, cuyo objetivo no es hacer un repaso histórico exhaustivo, sino aportar «unas pinceladas» y «huir un poco de la idealización», es decir: «No será un documental de 'autocoba' e incluirá las luces y sombras que hay en toda historia». El coguionista Eduardo Ranedo añade que el filme, sin fecha de estreno, también abordará la relación de NCC con una ciudad, Donostia, «que nunca ha sido consciente -al menos en el plano cultural más institucional- del grupo que tenía delante».

«Han sido la mejor banda de punk-rock de Europa. Sólo la miopía de la industria musical -sobre todo programadores de conciertos- y cierta falta de ambición del grupo han evitado que su presencia fuera mayor a todos los niveles», considera el crítico musical, quien, no obstante, subraya la «impronta» que han dejado: «Tienen el respeto de todos y se han convertido en un referente por su música y por el modo en que han llevado su carrera, siempre estrictos y sin hacer concesiones, pero también tratando de hacer las cosas de modo diferente».

El futuro

«Somos colegas, hay respeto mutuo y jamás nos hemos puesto grandes metas; quizá por eso, nunca nos hemos quemado». Ese es el secreto de la longevidad de NCC en opinión de Gonzalo Ibáñez, que contempla satisfecho su legado. «Para muchos grupos los 90 fueron horribles pero nosotros podemos revisar nuestras fotos de entonces sin sentir vergüenza», sonríe. Tan sólo les queda la espinita de no haber tocado más en el extranjero. Llegaron a actuar en Londres y tuvieron en la punta de los dedos un extenso tour europeo que se frustró a última hora, igual que en su día tampoco fructificaron acuerdos para fichar por un par de sellos grandes. «Ahora nos da un poco igual, ensayamos y tocamos en función de nuestras posibilidades», dice el músico antes de aclarar que, salvo por la presencia de Eneko Etxeandia como invitado en tres temas, la de esta noche en Intxaurrondo será una actuación más. Después, NCC proseguirá su labor apostólica y continuará predicando la palabra del punk-rock sin prisa, sin pausa y sin presiones, siempre a su propio ritmo, sumando muescas a una trayectoria ejemplar.

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