Aparece cerámica romana del siglo I antes de Cristo en lo que fue la huerta del cura de Aizarna

Dos miembros del equipo que trabaja en la excavación de Aizarna. /
Dos miembros del equipo que trabaja en la excavación de Aizarna.

«Si se excavara, aparecerían restos romanos en bastantes núcleos urbanos de Gipuzkoa», sostiene Josu Narbarte, director de los trabajos

F. IBARGUTXI SAN SEBASTIÁN.

Un equipo dirigido por el irunés Josu Narbarte, investigador predoctoral de la UPV/EHU, ha descubierto una ocupación romana en lo que fue la huerta de la antigua casa del cura de Aizarna, en mitad del caso urbano de este barrio de Zestoa. parecieron maderas quemadas -con aspecto de haber sido vigas- y trozos de cerámica común romana, que han resultado ser del primer siglo antes de Cristo.

Las excavaciones se han llevado a cabo entre el 1 y 21 de octubre. «La finalidad de nuestro estudio es ver cómo han evolucionado las prácticas agrícolas a lo largo del tiempo», ha manifestado Narbarte. Y cuando se le pregunta si estos restos romanos han resultado algo muy sorprendente, responde que «si se hiciera una campaña sistemática de prospecciones en los núcleos urbanos de Gipuzkoa, yo creo que aparecerían restos romanos en bastantes casos. Hasta ahora han aparecido en lugares de la costa, como Irun, Zarautz y Getaria, pero en pueblos como Anoeta, Irura y Andoain se han encontrado restos altomedievales, que hacen pensar que si sigues excavando pueden salir restos romanos».

Un equipo del Grupo de Investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea está desarrollando un proyecto arqueológico en Gipuzkoa que tiene como fin conocer el origen de los pueblos actuales y, en particular, de los caseríos y las parroquias rurales.

También han detectado, junto a un caserío, «trazas de posibles cultivos del siglo VI después de Cristo»

El trabajo, que se está realizando en Aizarna -barrio del municipio de Zestoa- es el primer proyecto que estudia arqueológicamente un pueblo aún ocupado hoy en día. La investigación se inscribe en el marco de la tesis doctoral que lleva a cabo Josu Narbarte Hernández, becado por la Dirección de Política Científica del Gobierno Vasco, y que ha contado con sendas subvenciones del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa para la realización de trabajos arqueológicos durante los años 2016 y 2017.

Mediante una novedosa metodología que combina la geoarqueología, la prospección, la excavación, el estudio de las fuentes orales, escritas y la toponimia, se están analizando campos de cultivo, espacios habitados, zonas forestales y, en definitiva, todos los componentes de los pueblos tradicionales. «Los primeros resultados están mostrando que algunos pueblos guipuzcoanos se pueden remontar incluso al período romano, de tal forma que los paisajes rurales actuales tienen un importante valor arqueológico que hasta el momento no ha sido valorizado y reconocido adecuadamente», ha afirmado Josu Nabarte, responsable de la investigación.

Narbarte ha declarado también que en un prado cercano a un caserío de Aizarna se han hallado también «trazas de posibles cultivos de época altomedieval, concretamente del siglo VI». Luego, en época bajomedieval, surgió un amplio número de caseríos, que aún se conservan, en buena medida, en la actualidad.

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