Gay Mercader, 40 años trayendo a los más grandes

Un libro recoge los carteles de los conciertos de este promotor musical, muchos celebrados en San Sebastián

Cinco conciertos legendarios en San Sebastián, Bob Dylan (1989), The Black Crowes (1995), Ramones (1980), Genesis (1975) y The Cure (1986)./
Cinco conciertos legendarios en San Sebastián, Bob Dylan (1989), The Black Crowes (1995), Ramones (1980), Genesis (1975) y The Cure (1986).
RICARDO ALDARONDO

Con ese abigarrado collage de restos de carteles con muchos de los más grandes nombres del rock que ocupa la portada del libro, se deja intuir el alcance del trabajo como promotor musical de Gay Mercader (Barcelona, 1949), que al frente de Gay & Co. fue no solo uno de los pioneros sino también el más importante nombre en la organización de conciertos de rock en España durante décadas.

Que en este tiempo se haya convertido en amigo personal de Keith Richards, Patti Smith, Brian Ferry, Iggy Pop o Sting y que cuando AC/DC o The Cure van a emprender una gira solo quieran hacerla con él, a pesar de que está prácticamente retirado en su masía catalana, es solo un pequeño indicio de la larga e importantísima trayectoria que se puede vislumbrar también en cifras: ha organizado 3.400 conciertos desde mediados de los años 70, de los cuales aparecen 550 carteles en este libro titulado ‘Gay Mercader 1971 / 2017 Tour Posters’ de gran formato y considerable peso (3,5 kilos) que en edición limitada acaba de publicar la editorial bilbaína Vudumedia centrada en el diseño gráfico.

3.400 conciertos

«Son demasiados recuerdos, aunque no soy nada nostálgico», advierte antes de nada. «Unos años vividos muy intensamente a todos los niveles. Me cuesta mucho saber cuándo he hecho una cosa u otra, con semejante cantidad de conciertos. He hecho 49 conciertos de Sting, 53 de Bob Dylan... qué se yo».

«San Sebastián tenía dos ventajas: la capacidad del Velódromo, y que está cerca de la frontera»

El desfile de esa abrumadora y espectacular colección de nombres empezó a mediados de los años 70. Y rápidamente tuvo una incidencia en San Sebastián. Los que teníamos ya fervor musical entonces recordamos como una epifanía cuando Gregorio Gálvez en su ‘Club 44’ de Radio Popular anunció que Genesis, en su momento de mayor esplendor, aún con Peter Gabriel al frente, y presentando un show que daba un salto considerable en la concepción de un concierto de rock, ‘The Lamb Lies Down On Broadway’, iba a actuar en el Velódromo de Anoeta el 18 de mayo de 1975. El grupo británico había hecho sus dos fechas en Barcelona y Madrid en marzo, pero cuando a última hora añadieron la fecha donostiarra al final de su tour, fue como un milagro, cuando poquísimos nombre internacionales del rock habían cruzado los Pirineos. Aquello fue posible gracias a Gay & Co. y también a JF Promotores Musicales que desde Irun ya habían traído previamente a Rory Gallagher y Jack Bruce.

Gay Mercader, en su casa de Girona.
Gay Mercader, en su casa de Girona. / A. FERRERAS

«Empecé a trabajar con Josema de Irun», recuerda Gay Mercader. «Los pocos promotores que estábamos entonces en realidad éramos fans que queríamos ver a nuestros grupos favoritos, nadie se metió en esto para ganar dinero, porque tampoco había dinero».

Aquella primera visita de Genesis marcó el inicio de una época legendaria. «San Sebastián en los años 70 y hasta los 90 tenía dos ventajas importantes: el Velódromo de Anoeta, que en aquel momento era el local con mayor capacidad de España, y que está cerca de la frontera. En aquella época los grupos internacionales tocaban en bastantes ciudades de Francia, y entre ellas Toulouse. Cuando las giras no llegaban aún de forma habitual a España, logísticamente era más fácil convencerles de que actuaran en San Sebastián o en Barcelona que en Madrid. Y otras veces hacíamos las tres ciudades».

«La visita de los Rolling Stones a Barcelona en 1976 puso a España en el mapa del rock»

Y así pasaron por el Velódromo o por el Polideportivo de Anoeta, solo entre los 95 conciertos que promovió Gay Mercader, Mike Oldfield, Ramones y Eric Burdon en 1980; AC/CD, Camel, The Clash, Iggy Pop, Rainbow, UFO y Def Leppard (en una noche heavy), Genesis de nuevo, Motorhead en 1981; Stray Cats, Jethro Tull, Spandau Ballet, Roxy Music, King Crimson y Asia en 1982; Eric Clapton, Weather Report, Rod Stewart, Meat Loaf y Kiss en 1983... Y Leonard Cohen, Lou Reed, Siouxsie & the Banshees, Sting, The Kinks, The Cure, Lloyd Cole & the Commotions, Judas Priest, Bob Dylan, Bon Jovi... y decenas de nombres más. También Bilbao acogió hitos, aunque en un número mucho menor: Tangerine Dream y Rick Wakeman en 1976, Neil Young y Gary Moore en 1987...

El aliado donostiarra

Con los años la cosa fue cambiando, «nos fastidiaron mucho con el Velódromo, dejaron que se fuese hundiendo como local, acotaron muchísimo el aforo, cuando habíamos llegado a meter 14.000 personas con Roxy Music y King Crimson en 1982. En esa época ofrecías a las bandas un concierto con esa cantidad de público y al lado de la frontera con Francia y era muy fácil convencerles. Y es una ciudad en la que se come genial en cualquier lado y los músicos se iban encantados, claro».

El gran aliado de Gay Mercader para hacer de San Sebastián una plaza tan fuerte fue Santi Ugarte: «Ayudó muchísimo, claro, porque tener un promotor local en cada ciudad es muy importante para controlar todos los detalles, y él tenía un entusiasmo y una pasión increíbles, era todo un emprendedor. Y me comió el coco totalmente, hicimos muchísimos conciertos juntos».

Pero el primer hito a gran escala de Gay Mercader fue traer a The Rolling Stones el 11 de junio de 1976 a Barcelona. «Ese concierto situó a España en el mundo. El negocio de la música aquí no existía. Franco había muerto unos meses antes y estaba aún Arias Navarro como presidente. Y cuando en esas circunstancias consigues traer por primera vez a The Rolling Stones y va bien, aunque no llenaron la Monumental y yo perdí dinero, pues a partir de ahí yo tenía una tarjeta de presentación inmejorable, ya no necesitaba demostrar nada más», asegura. «El famoso promotor americano Bill Graham me mandó una carta diciendo que Peter Rudger, el manager de los Stones, le había dicho que habían quedado plenamente satisfechos de su paso por Barcelona y que quería hablar conmigo para una próxima gira con Santana. Y así salió el concierto de Santana con Paco de Lucía, que también se hizo en San Sebastián en 1977, explica el promotor que se lamenta de que, «como dice Diego A. Manrique en el prólogo, durante mucho tiempo me convertí en el muñeco del pim pam pum. Me daban muchos palos, como si me estuviera forrando todo el día, cuando el dinero muchas veces no se veía por ningún lado. Me he quedado sin techo varias veces, de encontrarme con las pertenencias delante de la casa».

«Me daban palos porque decían que me forraba, pero me he quedadosin techo varias veces»

Entre sus recuerdos de los conciertos en Donostia apunta que «The Clash eran fantásticos. Pero me acuerdo que Mick Jones se mosqueó por algo en la última canción y cuando se fueron al camerino del Velódromo cerraron la puerta y Santi Ugarte y yo empezamos a oir golpes como que se estaban dando de hostias, y al cabo de un rato salió Joe Strummer con un ojo morado».

Y del primer concierto de AC/DC en 1981: «Al salir del Velódromo varias horas después del concierto me encontré a Angus Young y el resto del grupo firmando autógrafos a unos fans que hacían la V con los dedos, porque habían estado todo ese tiempo esperando fuera. AC/DC nunca han estado endiosados, y hasta ahora han seguido igual».

Gay Mercader: «Por suerte los conocí cuando eran músicos, y no leyendas aún»

De ver siendo un adolescente a The Rolling Stones y The Beatles en París en 1964 a hacerse amigo íntimo de muchos de los nombres fundamentales del rock.

- ¿Por qué se decidió a hacer el libro?

- Desde el principio fui guardando los carteles de los conciertos que organizaba. Soy un tío muy metódico, minucioso, un maníaco. En 2012 fui a Bilbao para hacer los conciertos de The Cure y Bob Dylan, y hablé con los de Vudumedia para que me hicieran una maqueta de cara a hacer una publicación para los amigos, como recuerdo de esos 1.600 carteles que habían llegado a reunir. Luego me tomé un par de años sabáticos y al retormar la idea de la publicación, los de Vudumedia, como son diseñadores y muy buenos, y encima tocan en grupos, me dijeron que había que hacerlo bien, y se pusieron a fotografiar en alta calidad los carteles. La cosa se fue liando y al final ha quedado un gran volumen en edición limitada y numerada con portada en relieve que además de los carteles y el prólogo de Diego A. Manrique, contiene un listado de los 3.400 conciertos que he realizado, que ha sido una locura reconstruir pero está muy bien para los profesionales.

- ¿Dónde nació esa pasión por los conciertos de rock?

- Yo me crié en París. Y antes de cumplir los 15 años ya vi a The Rolling Stones, aún con Brian Jones, en el Olympia en 1964. Mi padre no era demasiado amante de la música, pero tuvo esta cosa de comprarme entradas para ese concierto, que luego repetí en 1965. Y también me llevó a ver a The Beatles con los Yardbirds de teloneros, cuando aún estaba con ellos Eric Clapton. Así que cuando volví a Barcelona venía con una cultura musical muy importante. París no era como España. Aquí no había nada.

- ¿Su amistad con Keith Richards se forjó en su primera visita?

- Sí. Hace poco estuve con él tres horas charlando, felices y contentos de estar vivos y juntos 41 años después.

- ¿Y de qué hablaron?

- De música sobre todo. Es que nos sigue enloqueciendo a los dos. La música es todo.

- También habrá tenido decepciones...

- No muchas. Me encantaban The Incredible String Band, los tenía muy mitificados. Los traje y me disgusté con Robin Williamson, y nunca más los he podido volver a escuchar. Hay cantantes que he traído muchas veces y nunca les he saludado. Te informabas previamente y si te decían que Lou Reed era un cretino, pues muy bien, como su música era fantástica, yo he hecho montones de conciertos de él pero nunca le he saludado. Otro caso es Van Morrison. Lo buenos es que he conocido a muchos cuando eran músicos, y no leyendas. Conocí a Patti Smith con ‘Horses’ y a Sting con ‘Roxanne’, sus primeros discos. Roxy Music era mi grupo favorito y aunque Bryan Ferry ya era una estrella hubo química desde el primer momento. Si algo valoro es la amistad y la lealtad.

- ¿A quién no ha conseguido?

- Prince, íbamos a hacer un show privado en Madrid y me lo canceló en la misma mañana. Me hubiera encantado tener a Jimi Hendrix, The Doors y Marvin Gaye, pero era demasiado pronto. Y a J. J. Cale nunca conseguí traerle, con lo que me gustaba.

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