Álvaro Bermejo: «Un pueblo pequeño todavía hoy puede resultar opresivo con los que se salen de la norma»

«La novela es como un tributo a las raíces de Euskal Herria»./
«La novela es como un tributo a las raíces de Euskal Herria».

Acaba de publicar su última novela, un thriller ambientado en los años 60 en Etxalar, donde la mitología vasca sigue en el imaginario de la gente

ITZIAR ALTUNASAN SEBASTIÁN.

«Algún día escribirás una historia acerca de la gran dama invisible de este pueblo, la Carmen de Merimée», le dijo Jorge Oteiza en una de sus visitas a Etxalar. Alvaro Bermejo (San Sebastián, 1959) no imaginó entonces que su vaticinio se cumpliría, pero sus palabras «se me quedaron dentro». Ahora publica la novela 'Como el bosque en la noche', donde una serie de crímenes resucitarán todos los viejos demonios de la comarca, mientras personajes como Orson Welles, Luis Mariano o Carmen -la gitana de Etxalar-, sobrevuelan la trama.

- ¿Estamos ante una novela de género negro?

- Yo no soy muy amigo de los géneros, me gusta mezclarlos. Es lo que ha ocurrido en esta novela, que tiene una parte de género negro pero también bastante de melodrama; tiene una parte de novela histórica, porque se remite a un tiempo relativamente reciente pero que ya es historia, pero también es de personajes, psicológica... Intento que la novela respire todos los perfiles de la vida misma y que los personajes no se encasillen en un género, ni yo al escribir de ellos.

«Es una novela de intriga pero también histórica, de personajes y psicológica»

«Me sorprende que en Etxalar no haya ninguna referencia a la figura de Carmen»

- Pero sí es una novela de intriga...

- Sí, desde luego. Toda su estructura es un thriller. Lo defino como un 'thriller preconstitucional', porque se remite a un tiempo muy referencial con lo que está sucediendo ahora; ese tiempo en el que había dos mundos, donde moría un régimen y se vislumbraba en el horizonte la aparición de otro. Y los personajes de este libro reflejan esa temperatura ambiental.

- ¿Por que decidió ambientarla en la localidad de Etxalar?

- Es uno de mis referentes míticos. Siempre que vuelvo a San Sebastián es raro que no pase un día o dos por Etxalar para volver a las raíces. Para mí representa una especie de nuez de toda la Euskal Herria mítica, pero también la contemporánea. Está cerca de Zugarramurdi, un lugar especialmente mágico y encantado, y de Iparralde, que es muy elocuente para mí, una tierra más virgen que la nuestra. Pero sobre todo, porque en Etxalar nació uno de los personajes capitales de la novela, como es la 'Carmen' de Merimée y de Bizet. Me sorprende que cuando voy a Etxalar no vea una mínima señal de referencia a Carmen. Creo que es una lástima, porque hablar de este personaje y situarlo sería un punto fuerte tanto para Etxalar como para Navarra. Además, la idea de la frontera también tiene su importancia, tanto la geográfica como la que separa la realidad del deseo, o el pasado del presente.

- ¿Se ha basado en algún personaje de la mitología para crear a las protagonistas de la historia, las hermanas Nines y Juana Echegaray?

- Todo es pura imaginación. Yo adoro Etxalar pero ninguno de los personajes está basado en nadie del pueblo. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia o pura literatura. Son personajes que podrían vivir en cualquier otro pueblo o país, aunque aquí sí tienen connotaciones bastante identitarias con lo que yo entiendo por el imaginario vasco y el carácter vasco. Para mí toda la novela es como un tributo, porque es la primera que dedico a las raíces de Euskal Herria de una manera clara. Disfruté mucho escribiéndola y siempre me daba un pretexto para volver a Etxalar y hablar con la gente, que me contaran historias, leyendas de brujas y lamias, de gauekos... Ha sido un auténtico placer, descubrirlo, redescubrirlo y ver que en el imaginario de la gente estas historias sigues vivas.

- Hay tantos personajes secundarios como testigos, algunos muy conocidos....

- Sí, hay dos personajes que nos son tan secundarios pero sí muy referenciales. Uno es Orson Welles, quien pasó por Lesaka y Etxalar para el rodaje de 'Campanadas a medianoche'. Yo he hecho una recreación literaria imaginándome el choque cultural que supondría su presencia junto a la de Jeanne Moreau, Marina Vlady y John Gielgud en Etxalar, por la mentalidad de la época, aunque sí es cierto que por su cercanía con Francia Etxalar no era un pueblo cerrado o ajeno a la cultura de su tiempo. El otro personaje referencial es Luis Mariano, que también rodó alguna película en la zona, en Lesaka concretamente estuvo con 'El cantor de México', y que en su época fue una auténtica divinidad, y lo sigue siendo en Iparralde.

- Para documentarse, ¿ha hablado mucho con la gente del entorno?

- Parte de las historias las traía de casa, pero siempre conviene contrastar con la gente del entorno. Sí que tengo amigos que me han ido contando historias de linajes vinculados con la brujería o casas malditas. Esas historias las tengo muy presentes en mi imaginario y en mi entorno.

- ¿Es un libro dirigido al público aficionado a la novela negra?

- Creo que sí, aunque no está pensado sólo para él. Es un libro que a mí me gustaría leer como ciudadano de San Sebastián, o como visitante de Etxalar, o como amante de las tradiciones y de la cultura vasca en general. Es un libro para quien quiera conocer aquellas raíces míticas y mágicas de Euskal Herria y quiera ahondar en ellas, pero también en lo profundo del alma humana. Así como entonces, hoy también tenemos nuevas inquisiciones. El peso de la identidad en los pequeños pueblos sigue dándose en todas las culturas, cómo una comunidad cerrada puede resultar opresiva y hasta criminal con relación a los individuos que se salen de la norma y ponen en peligro el equilibrio del vecindario. Esa frase tan elocuente de 'herri txiki, infernu handi' -pueblo pequeño, infierno grande-, sigue vigente. Creo que afortunadamente esto no es una particularidad nuestra, desgraciadamente es universal.

- Al margen de la intriga, ¿la historia plantea una reflexión sobre lo mejor y lo peor de la condición humana?

- Sin ninguna duda. Los thriller convencionales tienden mucho al arquetipo y al personaje más o menos cerrado, decantado. A mí eso no me gusta. Prefiero que el malo tenga su parte buena y el bueno su parte mala, y que eso se vea realmente en la novela, buscar o ahondar en la complejidad del alma humana. Todos tenemos tanto zonas oscuras como una aspiración luminosa por ascender, mejorar y hacer siempre el bien, aunque resulte tan difícil como hacer siempre el mal. En la novela se cruza todo eso en una cazuela de brujas, y eso se anticipa en el primer capítulo de la novela, a través de la película de Orson Welles, que se proyecta en el casino de Etxalar, donde Macbeth aparece con las tres brujas haciendo el conjuro. Para mí es un referente muy claro de lo que se va a contar en el libro, porque hay tres brujas y un caballero que llega al pueblo y que va a quedar seducido por el mito de Carmen y en otras redes igualmente tenebrosas.

- ¿Por qué le ha costado tanto escribir una novela basada en las raíces de Euskal Herria?

- No ha sido una cuestión de coste. Simplemente te vas dejando llevar y cuando vives fuera de Euskal Herria es cuando más la sientes dentro. Te falta el mar, el verde de nuestros valles, o la ironía de la gente del pueblo, que no es la misma que la de la gente de la gran ciudad. Todo eso lo añoras, y cuando no lo tienes delante lo recreas en literatura. Quizá esta haya sido una de las razones. Es una coincidencia muy elocuente que la haya escrito en Madrid. Para mí, el tiempo de escritura era un tiempo de revivencia, de volver a vivir esos lugares que para mí son vida en estado puro.

- ¿Cómo se decidió por este título? Aparentemente, no invita a pensar que se trata de una novela de intriga...

- Es cierto que es un título más poético que otra cosa. El título original iba a ser el de 'Las maléficas de Etxalar', pero al consultarlo vimos que había muchos títulos que incluían la palabra maléficas. Para evitar la redundancia buscamos un título menos evidente y un poco más literario y optamos por el de 'Como el bosque en la noche', que en cierto modo es más 'comodín', es decir, sí refleja ese cruce de géneros porque no sabes a cuál pertenece el libro. Además, supone un pequeño guiño a la literatura fuera de género o la literatura que se atreve con todos los géneros.

- ¿Cree que están en boga las novelas en las que lo mitológico está muy presente?

- Difícilmente puedo contestar a esta pregunta, porque leo poca literatura actual. Hace tiempo que descubrí que había que leer lo esencial e importante. Yo ahora estoy leyendo a Lawrence Durrell o Aldous Huxley, creo que son autores olvidados, de los que no se puede dejar de leer ni una coma, y también leo bastante literatura de la gran época de la novela, esos maravillosos años 60 y 70. De la literatura actual no estoy muy puesto, leo lo que en el momento capta mi atención y procuro ahondar en ello.

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