Alfaya: «El programa que hemos preparado para esta edición es ambicioso»

Patrick Alfaya. Director de la Quincena Musical

El festival arranca el martes con un centenar de conciertos en el programa y con la ópera ‘Las bodas de Fígaro’ como función destacada

ITZIAR ALTUNA

Es la cita musical del verano donostiarra. Del 1 y al 30 de agosto la Quincena Musical acogerá un centenar de conciertos que se celebrarán en San Sebastián y otra veintena de localidades de Gipuzkoa, Álava, Navarra e Iparralde. Una orquesta norteamericana y otra asiática se sumarán a las formaciones europeas que actuarán en el auditorio y por primera vez en la historia del festival, una mujer dirigirá un concierto.

Ópera, ballet, orquestas de gran renombre, actores internacionales... ¿La Quincena Musical vuelve a lo grande en esta edición?

– Siempre se intenta que sea algo grande. Luego se dan ciertas circunstancias que favorecen la presencia de algunas orquestas, como ha ocurrido esta edición con la Sinfónica de Cincinnati, que coincide que está de gira por Europa. Es cierto que este año se hacen dos óperas, la de ‘Fidelio’, con el Orfeón Donostiarra y la BBC Philharmonic, que se acaba de interpretar en los Proms de Londres y ha recibido muy buenas críticas, y ‘Las Bodas de Figaro’, que también ha cosechado críticas positivas en su estreno. Con todo, creo que sí volvemos a lo grande.

¿Se ha notado el aumento en el presupuesto?

– Algo, porque hasta la edición pasada ‘tiramos’ de los ahorros. Creo que cuando empezó la crisis nos pasamos de frenada y recortamos gastos por todos lados, porque no sabíamos cómo iba a responder la taquilla. Este año es cierto que tanto las instituciones como los patrocinadores privados no están tan metidos en las dinámicas de recorte y han aumentado algo sus partidas destinadas a Quincena.

¿Cómo definiría el programa que han preparado para esta edición?

– En general ambicioso. Además, vamos incorporando algunas novedades, como las obras que se van a tocar por primera vez en el Kursaal, con lo que ello supone para la taquilla porque normalmente todos queremos escuchar lo que conocemos. Siempre intentamos ‘asegurar’ el público del auditorio. Pero son casi cien conciertos en distintos escenarios, con un repertorio muy amplio, desde compositores muertos hace 500 años a actuales, hay música de órgano, antigua, contemporánea... Es un abanico muy amplio porque el festival siempre se ha caracterizado por ofrecer un repertorio muy variado.

Tres orquestas participarán por primera vez. ¿Es una coincidencia?

– No suele ser habitual, pero ha coincidido. Nos llamaron desde Londres proponiéndonos a la Orquesta de Cincinnati, que iba a estar en Europa por estas fechas y dijimos que sí. En el caso de las otras dos, la BBCPhilarmonic y la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, vienen porque queríamos que sus directores, Juanjo Mena y Gustavo Gimeno, estuvieran aquí. Mena ya ha estado en San Sebastián, pero Gimeno apenas ha dirigido en España, y han querido venir con sus orquestas. Para mí a día de hoy son los directores españoles más importantes.

¿Han querido apostar por los jóvenes directores?

– Las batutas que vamos a tener no superan los sesenta años, pero ha sido fruto de la casualidad. Es cierto que la media de edad está bajando, y no sólo por el ‘fenómeno Dudamel’, aunque directores jóvenes y con capacidad para hacer orquesta no hay tantos.

Este año se recupera la ópera representada. ¿Es el plato fuerte de la Quincena?

– Para muchos sí, porque durante el año no tienen oportunidad de ver ópera. En cuanto a movilización de recursos y presupuesto es muy importante, con un coste aproximado de 300.000 euros. Aunque creo que realmente el plato fuerte para la mayoría de los espectadores es el conjunto de conciertos sinfónicos, porque es el ADN de la Quincena.

Y por primera vez en la historia, una mujer va a llevar la batuta de directora...

– Sí. La taiwanesa Yi-Chen Liu fue el primer nombre que se nos vino a la cabeza para dirigir la ópera. Tanto el director de los Teatros del Canal de Madrid –con los que se coproduce la ópera– y yo la habíamos visto y sabíamos que había dirigido ‘Las Bodas de Figaro’. Todas las referencias que nos dieron fueron buenas. Creo que es muy importante traer a una mujer como directora, porque hay muy pocas.

Una de las últimas presencias confirmadas es la del actor Charles Dance, conocido por su participación en la serie ‘Juego de Tronos’, como narrador de la obra ‘Lincoln Portrait’, con la Cincinnati Symphony Orchestra. ¿Por qué se decidieron por él?

– Es una obra que requiere la presencia de un actor norteamericano o británico, porque se interpretarán varios discursos de Lincoln en inglés. Hablamos con distintos actores, entre ellos John Malkovich, y al final dimos con Charles Dance, que ya había colaborado en alguna otra representación con orquesta. Además, es un actor alto y conocido por el público, por lo que le ofrecimos una oferta conjunta con los festivales de Londres y Edimburgo, donde se repite este concierto.

¿Las ofertas más ‘modernas’ se dejan para el Victoria Eugenia?

– En el Teatro Victoria Eugenia hemos programado tres conciertos de música de cámara que permiten jugar con obras más cortas y de distintos compositores. Pero los ciclos de música contemporánea y andante también ofrecen otro tipo de repertorio, distinto a lo que se ha programado en el Kursaal.

Los coros locales, como el Orfeón,Easo, Andra Mari o Landarbaso, también están presentes. ¿Son un ‘fijo’ en el programa?

– Creo que es nuestra obligación invitarlos. Son coros que necesitan el apoyo de la Quincena para que puedan trabajar con ciertas orquestas y su trabajo se vea recompensado. El territorio tiene un movimiento coral muy grande pero es difícil que todos tengan salida dentro de sus ambiciones. Nosotros les damos la oportunidad de participar, porque además se lo merecen.

¿Cómo se consigue el equilibrio entre los artistas internacionales y los de casa?

– Es lo más complicado. Hay que escuchar mucho, aunque siempre hay cosas que se escapan. Es el caso de la cantante Clara Mouriz, que va a participar en ‘Las Bodas de Fígaro’, y que en un principio no se había pensado en ella. El caso del violonchelo Asier Polo, que va a tocar con la BBCde Juanjo Mena, sí ha sido provocado. Pero tenemos muchos ciclos, donde la presencia de solistas locales es muy importante. En este sentido, Musikene nos aporta mucho y nos ayuda y hace de filtro, al igual que la Orquesta de Euskadi. Hay muchos artistas a los que damos la oportunidad de ofrecer un recital.

Y algunas de esas actuaciones se celebrarán en el auditorio de Musikene por primera vez...

– Sí. La idea es ir creciendo allí, aunque tenemos claro que la actividad en verano en Donostia se hace cerca del mar, y Musikene no está lejos pero hay que ir hasta allí. No sabemos cómo responderá el público por lo que hemos decidido empezar poco a poco.

Otra de las novedades es el ciclo dedicado a la música de cámara que se celebrará en San Telmo...

– No teníamos un lugar de cámara pequeño, porque en el Victoria Eugenia entran 800 personas y van a ir nombres reconocidos como Yuja Wang o Steven Isserlis. Elegimos el claustro de San Telmo porque tiene una acústica muy buena y escuchar un concierto aquí al aire libre en verano es algo muy agradable.

¿La Quincena tiene su público fiel o va variando?

– Es un público fiel pero no es siempre el mismo. Es la suma de todos. Algunos irán a la danza, otros elegirán los conciertos sinfónicos. El ciclo de órgano suele tener mucho éxito, al igual que los conciertos de música antigua o los que se organiza en el Santuario de Arantzazu. La gente elige. Yo diría que el 60 por ciento del público es fiel, el resto va variando según la oferta.

¿Y qué se hace para atraer a un nuevo público?

– Por un lado están la cantidad de conciertos que se hacen para el público infantil, con la idea de que descubran un tipo de música al que no van a volver hasta dentro de muchos años, porque es muy difícil que un adolescente pueda venir a un concierto de música clásica. Y por otra lado, está el programa ‘Conversando’, en el que invitamos a jóvenes y a gente de entre 35 y 50 años, que es un público más objetivo para nosotros.

¿Tiene su explicación, entonces, que el público de la Quincena sea mayor?

– Sí, porque la mayoría descubre la música en un momento de su vida en el que ha alcanzado cierta estabilidad. En ese sentido, el público se va renovando, pero a edades altas.

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