El alcalde de Donostia lamenta que «se haya dejado pasar un tren» con el Bellas Artes

El alcalde de Donostia lamenta que «se haya dejado pasar un tren» con el Bellas Artes

Eneko Goia muestra su decepción ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo con la SADE por la oposición del PSE

R. KORTA

El acuerdo para desbloquear los usos del edificio del Bellas Artes se llegó a tantear con los dedos, pero se esfumó por la división en el gobierno municipal. El alcalde Eneko Goia (PNV) ha expresado este martes con una imagen muy gráfica, la del tren que se deja pasar, la oportunidad perdida. Su socio de gobierno, el PSE, ha reiterado poco después su oposición a coger ese tren en nombre del «interés público». Dicho lo cual, el conflicto vuelve a los raíles de los tribunales. Con el riesgo de que la estación término puede ser una indemnización de 13,7 millones a la Sade, propietario del edificio, por los daños ocasionados por el Ayuntamiento al quitarle al inmueble el uso residencial.

Sobre este hipótesis, la del quebranto para las arcas municipales, el edil socialista Enrique Ramos ha apostillado este martes que «creemos que nos será favorable». Un desideratum que, si no se cumple, le ‘morderá’ al presupuesto municipal una suma equivalente a toda la inversión que se efectuará en el polideportivo de Altza (14 millones de euros).

El edificio continuará cerrado a cal canto, un estado que no variará sea cuál sea el pronunciamiento judicial, pues la empresa propietaria no tiene uso que darle con las condiciones de protección vigentes. La propuesta que había ultimado con la alcaldía y que ahora se ha ido al garete consistía en crear un cine con aforo para 300 espectadores en las dos primera plantas del inmueble, y dedicar el resto a uso residencial.

«A veces, mantener posiciones maximalistas nos lleva a una situación peor» Eneko Goia (alcalde de donostia)

La propuesta rechazada mantenía la imagen externa del edificio, adaptándolo a las nuevas necesidades, e implicaba un levante de dos pisos, así como derruir las fachadas laterales y reconstruirlas con una estética similar, pero adaptando los huecos a los nuevos usos requeridos.

Una de las peores situaciones

El alcalde Eneko Goia, ha expresado este martes que tiene la «intuición» de que el consistorio ha dejado «pasar un tren» con la ruptura de las negociaciones del edificio Bellas Artes. «La situación actual, desde luego, es una de las peores que podía darse. A mí me habría gustado que hubiéramos podido avanzar, pero hacia falta una mayoría en el Pleno que en estos momentos no existe», ha declarado Goia en rueda de prensa.

El regidor ha explicado que convertir el inmueble en pisos, con un cine en la primera y la segunda planta, tal y como se estaba negociando, requería de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana y la consiguiente aprobación por mayoría absoluta del pleno municipal con la que no cuenta ahora por la oposición también del PSE-EE, socio de gobierno del PNV. «A veces, mantener posiciones maximalistas nos lleva a una situación peor», ha enfatizado Goia.

La solución no obligaba a modificar el Peppuc

La propuesta rechazada por el PSE no obligaba a modificar el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbano Construido (Peppuc), que era una de las líneas rojas que habían fijado los socialistas cuando comenzaron las negociaciones hace cinco meses. La solución que se había ultimado no afectaba, por tanto, a la protección patrimonial del edificio, pero sí al Plan General de Ordenación Urbana, en la medida en que obligaba a modificar el uso del inmueble, de terciario a residencial.

La propuesta de mantener la imagen externa del edificio, adaptándolo a las nuevas necesidades, y de autorizar un levante de dos pisos, así como derruir las fachadas laterales y reconstruirlas con una estética similar «distaba mucho» de la opción preferida por la Sade. Sin embargo, la empresa había terminado por aceptarla «como cesión a las posiciones que en todo momento le había transmitido el Ayuntamiento».

Una advertencia dirigida a sus socios de gobierno, que este martes han apelado al interés público para justificar su oposición al acuerdo. El concejal del PSE-EE Enrique Ramos ha dicho que la modificación del Plan General de ordenación urbana (PGOU) «es algo serio» y tiene que sustentarse en «una motivación de interés público», lo que cree que no ocurre en este caso porque lo que se plantea es la construcción de viviendas de lujo.

«Creemos que la sentencia judicial nos será favorable. Si nos da la razón, veremos qué pasos hay que dar» Enrique Ramos (Edil del PSE-EE)

Al grupo socialista, ha añadido, le parecía «más lógico» que se siguiera «sondeando» la posibilidad de que el edificio del antiguo cine continuara destinado a usos terciarios, además de esperar a ver qué ocurre con la demanda por 13,7 millones de euros interpuesta por la propietaria, la empresa Sade, contra el Ayuntamiento para compensar las «restricciones de edificabilidad» del inmueble.

«Creemos que nos será favorable. Si se nos da la razón, veremos qué pasos hay que dar», ha señalado Ramos.

Sobre este cuestión, el alcalde Gopia ha subrayado que «sea cual sea la sentencia», la situación del edificio «no va a variar. No sé cuál va a ser el horizonte de ese edificio, ni qué vía de solución habrá. Lo que está claro es que tiene que tener un uso, porque será la única forma de que pueda ser rehabilitado».

La asociación en defensa del patrimonio Áncora valoró recientemente que «cambiar el Plan General de Ordenación Urbana de San Sebastián para beneficiar a una empresa privada destruyendo un monumento clave en la historia de la ciudad es algo inconcebible, que nuestros munícipes no pueden aceptar»

El fracaso de unas negociaciones que comenzaron hace ya casi cinco meses aboca ahora al consistorio y a la propietaria del edificio a un nuevo emplazamiento, el que marcará la sentencia judicial sobre la demanda económica que interpuso la Sade, y que suspendió como gesto de buena 9cuando se restablecieron los contactos en junio. El sentido del fallo abrirá un nuevo marco de juego para buscar una salida a un problema enquistado desde hace décadas.

Protección municipal

Las negociaciones se reanudaron en junio después de que el Gobierno vasco renunciara a la protección del edificio Bellas Artes de San Sebastián.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco cuestionando la protección otorgada al edificio por el Gobierno Vasco sin tener en cuenta su estado de ruina económica y fáctica dio en mayo un giro casi copernicano a la polémica sobre la conservación de este inmueble. El Departamento de Cultura renunció a continuar con el expediente de protección del edificio y el Bellas Artes quedó bajo el único amparo de la legislación municipal sobre protección del patrimonio.

Tras la anulación de la protección otorgada por el Gobierno Vasco, el edificio vuelve a estar incluido dentro del grado C del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc), lo que permitiría su derribo y reconstrucción manteniendo el chaflán de la esquina y recuperando el diseño original de la fachada (Ramón Cortázar, 1914) con algunos cambios.

El caso es que cuando el Ayuntamiento decidió otorgar este blindaje flexible al edificio, en los años 2013/14, la Sade aún barajaba llevar a cabo un proyecto hotelero, un uso que ha ido descartando con el paso del tiempo. Ha llovido mucho desde entonces y es una incógnita si será posible otro tipo de uso para la parcela (como el comercial) y con qué proyecto arquitectónico. La empresa guarda silencio.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos