Un actor fiel al teatro en Donostia

Última función. En Semana Grande de 2005 representó 'La extraña pareja'. Fue la última vez que actuó en San Sebastián./USOZ
Última función. En Semana Grande de 2005 representó 'La extraña pareja'. Fue la última vez que actuó en San Sebastián. / USOZ

Con la muerte de Pedro Osinaga desaparece una de las referencias de la comedia popular | Durante décadas no se entendía el verano teatral en San Sebastián sin la presencia del intérprete que tantas veces llenó el escenario del Principal

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN

En una de las últimas funciones que hizo en San Sebastián dijo que no imaginaba su vida «sin teatro ni sin ilusión». Palabras que en boca de un actor pueden parecer una frase hecha, de las que se utilizan para la promoción y se repiten en cada estación escénica. Y así suele ser. Pero en el caso de Pedro Osinaga, como en el de Arturo Fernández o en el de Concha Velasco, por citar otros dos grande nombres, también hay verdad detrás. En una España todavía demasiado cerrada y pobre, se tuvieron que pelear cada papel sabiendo que dependían solo del público y eso les marcó para siempre. El respeto hacia los espectadores, dentro y fuera de los teatros, se traducía también en su trato cercano y sencillo con la prensa. Cuando le pregunté en 2004 si no le apetecía volver a trabajar en la televisión su respuesta fue clara: «Tendría que dejar el teatro por un tiempo y eso me lo haría pensar dos veces. En televisión no existe el contacto con el público».

Y es que Osinaga forma parte de una generación que, aunque han hecho de todo como actores, son hombres y mujeres de teatro. Las tablas fueron su escuela y en ellas es donde han dejado lo mejor de sí mismos. A Pedro Osinaga se le identifica sobre todo con el teatro de puro entretenimiento, con el vodevil, con su 'Se infiel y no mires con quien'. Y para nosotros los donostiarras y guipuzcoanos, con la Semana Grande. Su nombre en la fachada del teatro Principal fue durante muchos años un clásico, como los fuegos artificiales que tanto le gustaba ver desde la esquina de la calle Mayor en el poco rato que le quedaba entre la función de tarde y la de la noche. «Le voy a decir a Odón que baje un poco la altura del Ayuntamiento para que los pueda ver mejor». Y reía con su gesto de tipo campechano.

La 'extrana pareja' fue el adiós

San Sebastián era para él no solo una ciudad cercana a su natal Pamplona, sino una referencia en su carrera. Muchas veces vino con funciones cuya versión era obra de un donostiarra que es también historia del teatro, Juan José Arteche, uno de los productores más importantes en Madrid durante décadas. Osinaga tenía su público fiel, llenaba el Principal una y otra vez tanto cuando hacía los vodeviles más clásicos como cuando se arriesgaba un poco más con funciones como 'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?', de Marsillach. Así que cuando le pregunté no tuvo demasiadas dudas: «Al público guipuzcoano le digo que yo siempre procuro hacer los espectáculos y mejorarlos precisamente por los espectadores. Para mí lo más importante de una obra es el espectador. Nunca haría una cosa que a mí no me gustase, pero inmediatamente siempre pienso en ellos, en que se puedan divertir y pasarlo bien para que el año que viene, si Dios quiere y me da salud, vuelva a trabajar y ellos regresen a verme».

Le gustaba ver los fuegos artificiales desde la esquina de la calle Mayor entre función y función

Eso fue en 2004, cuando representó 'Hipotecados' junto a Manuel Tejada y Remedios Cervantes. Sería su penúltima aparición en el agosto donostiarra. Al año siguiente regresó con 'La extraña pareja', en la que hacía de Óscar y Joaquín Kremel de Félix. La función llegó recién estrenada y eso le creaba a Osinaga un extra de responsabilidad: «Ir a trabajar a San Sebastián y a todo el Norte siempre me ha causado un gran respeto, hay mucha afición al teatro, los espectadores son muy entendidos y, como vulgarmente se dice en los toros, hay que atarse los machos».

La ilusión por actuar siempre le acompañó: «No me lo planteo, lo siento y ya está»

La actriz donostiarra Paula Martel, hoy residente en Marbella, trabajó con el actor navarro en el musical 'The boy friend'. «Que no se olvide que cantaba bien, pero sobre todo era muy buen compañero y muy perfeccionista con el trabajo. Siempre de buen humor y era de los que si necesitabas algo estaba ahí». Arturo Fernández recuerda que solían coincidir mucho en San Sebastián y destaca sobre todo que Osinaga «batió un récord de permanencia con 'Se infiel y no mires con quien', algo que ninguno hemos conseguido y eso hay que reconocerlo».

Con Osinaga desaparece otra referencia del amor al teatro y a la interpretación en general, que él decía vivir siempre con ilusión. ¿Como la renueva?, le pregunté en su última visita. «Es una cosa que no me la he planteado, simplemente lo siento y ya está».

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