Diario Vasco

Juan Cruz (Periodista): «Nada explica mejor la vida que un periódico de papel»

Juan Cruz.
Juan Cruz. / CHEMA MOYA

El periodista tinerfeño Juan Cruz Ruiz (1948) habla con pasión del oficio que desempeña desde que empezó a emborronar sus primeros folios con apenas 13 años. Consciente de que su carrera profesional toca a su fin, ha dejado testimonio en 'Golpe de Vida', su último libro, de lo que el periodismo le ha proporcionado y también de lo que le ha arrebatado. Cruz habla hoy (19:30 h, Aquarium) sobre su obra en el Aula DV.

- 'Golpe de Vida' es el libro en el que más se ha vaciado, tiene una carga autobiográfica mucho mayor que otras de sus obras.

- Así es. Yo pretendía escribir un libro sobre cómo el periodismo me ha hecho un ser humano, porque soy periodista desde que tengo 13 años y quería serlo desde que tenía ocho. De pronto, mientras iba contando hechos a veces anecdóticos de mi vida, ocurrieron algunas historias humanas, algunas personales y otras que afectaban a gente próxima, que me llevaron a contar también lo que es mas difícil de contar.

- Su vida ha sido el periodismo, pero la profesión no vive buenos tiempos. «El oficio está herido de muerte», sentencia en el libro. ¿Tiene cura o es ya demasiado tarde?

- Mi tesis es que quieren matar al oficio y los periodistas somos los únicos que podemos hacer algo en su defensa, sobre todo los jóvenes. ¿Qué hay que hacer para defenderlo? Volver a lo básico, a que no se pueda publicar cualquier cosa sin haberla contrastado, a evitar los lugares comunes, a defenderse de las medias verdades, de aquello que crees que es verdad pero no tienes constancia de que es verdad... Volver en definitiva a los elementos del periodismo trazados en el libro del mismo nombre que escribió Bill Kovach, donde explica cómo vivir en el oficio sin mala conciencia: comprobando, haciendo contraste entre unas fuentes y otras y, sobre todo, teniendo en cuenta la relevancia de lo que hemos de contar.

- Internet ha acabado con la jerarquización de las noticias de los periódicos de papel.

- Se da por sentado que cualquier cosa es relevante y cualquier cosa no es relevante, cualquier cosa es cualquier cosa. Seleccionar lo que se debe o no publicar es el ejercicio más responsable del periodismo. No puedes publicar todo aquello que te llega, lo que pasa hoy con las webs es un buen ejemplo. Hasta las de los periódicos más importantes reflejan un realidad que muchas veces no es relevante. Es una realidad que mezcla recetas de cocina con acertijos y con estudios falsos sobre enfermedades raras. Todo eso que no es relevante se ha convertido en parte del periodismo. Si luchamos contra eso es probable que salvemos lo que es la esencia del periodismo.

- Ha vivido desde dentro cómo la crisis ha golpeado a 'El País', durante tantos años una de las referencias del periodismo español de calidad. ¿Qué se ha hecho mal?, ¿En qué momento se jodió el Perú, que diría el Zavalita de la novela de Vargas Llosa?

- Si a un lado se ponen las crisis que se han sucedido desde 2008 y al otro el nombre de cualquier periódico se puede hacer uno a la idea de lo que hubiera pasado si eso le hubiese ocurrido a un país o a una persona. Primero fue la crisis económica, que impactó como un obús en el casco de un trasatlántico, países enteros incluidos. Luego vino la irrupción de Internet con toda su potencia como sustituto de los medios de comunicación tradicionales. A eso hay que añadir las deudas que unos y otros teníamos contraídas y que esperábamos poder pagar con la venta de ejemplares y la publicidad. Cayeron las ventas, cayó la publicidad y el resultado es que las empresas de medios de comunicación de todo el planeta se han empobrecido. Miles de periodistas e impresores se han ido a la calle, personas que vivían en los alrededores del mundo del periodismo se han quedado fuera de sus trabajos o haciendo trabajos precarios. Sobrevivir en esas circunstancias, y que sobrevivan nuestras ideas sobre lo que debe ser el periodismo, requiere una voluntad y una fuerza de acero. Hemos sobrevivido casi de milagro.

- Otros muchos han caído.

- El último caso es el del equipo de editores del 'New York Times', que acaba de ser laminado. Si uno de los principales periódicos del mundo tiene que prescindir de lo que ha sido uno de sus pilares, ¿cómo no nos va a afectar la crisis a nosotros?

- Cada vez se venden menos periódicos y los proyectos de pago a través de la red no terminan de despegar. ¿Acabará Internet con el periodismo de calidad?

- Cuando apareció Internet mucha gente pensó que las visitas iban a generar pago y publicidad. Apostaron por la gratuidad y luego ha sido imposible generar pago por nuestro trabajo. Puede que la entrevista que me está haciendo ahora pase a la red sin que nadie valore el esfuerzo que ha hecho, primero para leer un libro, luego para escoger unas preguntas y más tarde para conversar con una persona y dar forma escrita a ese diálogo. Lo que la red va a pagarle por el resultado de todo ese trabajo no llega ni al 1% de lo que ha invertido. Y todos los días estamos regalando ese trabajo en un universo en el que es imposible identificar quién lo ha hecho o dónde se ha publicado porque las redes sociales lo fagocitan todo, lo rebotan todo sin autoría y termina siendo carne de cualquier parte. La consecuencia del esfuerzo del periodista hoy equivale a cero.

- Las empresas de comunicación nos estamos disparando en el pie.

- Eso comentó Polanco, el editor de 'El País', cuando le dijeron que los periódicos iban a dejar de cobrar por los contenidos en la red. «Es como pegarse un tiro al pie», sentenció. Murió un año antes de la crisis, pero alguien debería estudiar su diagnóstico cuando se cuente en qué momento se jodió el Perú.

- Habla de cuando su hija tuvo un problema de salud y escribe: «La infancia de Eva me cogió trabajando con la idea de que la vida familiar podía esperar». ¿Cuesta darse cuenta de lo que es importante?

- Para mí el periodismo fue y es un veneno mortal, un veneno para mi vida personal, yo no me daba cuenta. Desde que pasó aquello yo no he dejado de ir con mi hija al hospital. El periodismo es un sacrificio que no duele, pero cuando te das cuenta de lo que es de veras la vida empiezas a entender el respeto que te merece la vida de los otros. Los periodistas a veces vivimos muy atolondrados a la hora de contar las cosas de los demás. Ese y otros hechos me han ayudado a ser mejor persona. Cada vez entiendo mejor la frase de Kapuscinsky de que los cínicos no sirven para este oficio.

- «Envejecer es no escribir». ¿Se rebela ante una jubilación que ve próxima?

- Pero es que cuando nos ponemos a escribir recuperamos la esencia de lo que somos. La curiosidad es la esencia de lo que somos como seres humanos. Empiezas a leer y te maravillas si lo que estas leyendo es interesante. Y cuando te pones a escribir rejuveneces porque, como decía Julio Llamazares, escribir es detener el tiempo. Escribir me salva de la tristeza, siempre termino viendo alguna luz a lo que pasa gracias a la escritura.

- También sentencia que «el periodismo español se contaminó de adjetivos».

- En el periodismo siempre ha existido el análisis a cargo de personas que son especialistas en determinadas materias, sean o no periodistas. Hay especialistas que hacen análisis de las sesiones parlamentarias, de economía, de asuntos jurídicos, de atletismo... Cuando ahora veo la televisión y me encuentro a periodistas que hablan de todo lo que se les pone a tiro sin tener ningún criterio pienso que la profesión se está disparando un tiro en el pie.

- «Los periódicos han adelgazado, como la sociedad, como el entusiasmo». ¿Se ha dejado llevar por la melancolía?

- No creo que sea melancolía. Yo voy a trabajar todos los días, leo los periódicos, quiero que se me ocurran cosas para hacer. Me he encariñado mucho con la prensa de papel ahora que la veo más frágil. Nada explica mejor que una página lo que ocurre en el mundo, nada explica mejor que un reportaje lo que se acaba de ver, nada explica mejor la vida que un periódico entero. Esta cosa de tener la vida ahora en cucuruchos en la web está bien como alternativa, como complemento al periodismo, pero hasta que las webs no sean tan predictivas o prescriptoras de lo que ocurre como lo ha sido hasta ahora la prensa de papel, yo seguiré prefiriendo la prensa de papel. Leer un periódico es una gozada monumental, lo que pasa es que no hay que leerlo con un ojo solo. No hay que leer solo las opiniones, solo los chistes o solo los crucigramas, hay que leerlo en su totalidad. El periódico es como una persona y a una persona no se le puede juzgar si le ves solo la mano. A una persona se le juzga por el corazón, por la mirada, por la sonrisa...

- Las redes sociales no son santo de su devoción. «Twitter es la mentira de la que se adorna el progreso para decir que más rápido es mejor», escribe.

- Tengo cuenta de Twitter y discuto mucho con los tuiteros, indago sobre la naturaleza de lo que están afirmando y muchas veces me encuentro sorpresas, personas que terminan reconociendo que lo que han escrito es verdaderamente exagerado y piden perdón. Procuro ser educado en esa red, no quiero hacer enemigos. Muchas veces me voy decepcionado, pero luego vuelvo. El mal uso de Twitter es consecuencia de lo preparada que está la sociedad actual para ser despiadada con el otro.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate