Diario Vasco

De Guerra Garrido a Dolores Redondo, por la bahía de Pasaia

  • Una treintena de aficionados recorrió la zona tras los pasos de varias novelas que sitúan la acción en estos escenarios

Al margen de la programación de la Plaza de Gipuzkoa, la jornada comenzó con el recorrido literario en torno a la bahía de Pasaia y con varios escenarios novelescos como referencia, antes de concluir el paseo en la casa-museo de Víctor Hugo en Donibane. La cita era a las diez en el recinto de la Feria. Media hora después, la treintena de participantes en la 'expedición' guiada por Amaia García y Slawka Grabowska, creadora del Donostia Book Club, se apearon del autobús en el número 24 de la Avenida de Navarra de Pasai Antxo, en donde la novela de Harkaitz Cano 'Pasaia Blues' sitúa el piso franco de un comando de ETA. Salpicado con la lectura de los correspondientes fragmentos de novelas en los que se citan los enclaves visitados, el recorrido continuó por la zona de Molinao, en donde Luzuriaga sobrevive a lo que fue un espacio predominantemente fabril y que Ibon Martín evoca en 'El faro del silencio'. En Buenavista, Amaia García leyó un fragmento de 'Cacereño', de Raúl Guerra Garrido, tras haber cubierto el grupo el paseo que discurre junto a la chatarra portuaria, un itinerario por el que suele salir a correr una de las etarras de 'Pasaia Blues'. García, dinamizadora de las tertulia literarias en castellano de la Biblioteca Central donostiarra, recuperó también unas declaraciones de Harkaitz Cano sobre la dificultad que le supone escribir sobre San Sebastián como escenario literario.

Primera novela

Tras pasar por la zona de Escalerillas y llegar a Trintxerpe, fue el turno de la primera novela de la reciente Premio Planeta Dolores Redondo, 'Los privilegios del ángel', que sitúa parte de su trama en estos escenarios, así como en Pasai San Pedro, en cuyo Instituto Naval se hizo un alto para recordar 'La mar es mala mujer', de Guerra Garrido. A partir de ahí, fue el turno de 'Algo que nunca debió pasar', la novela 'negra' de Juan Velázquez que sitúa varias escenas en el restaurante-pulpería Romeral y en la zona conocida como 'Falcon Crest'. En los astilleros Albaola volvió a citarse 'El faro del silencio' de Martín y tras cruzar en bote a Pasai Donibane para visitar la casa de Víctor Hugo, en donde el autor de 'Los Miserables' se alojó durante una semana de 1843. El escritor francés nunca incluyó la localidad guipuzcoana en sus novelas, pero sí parece que la estancia le marcó. Dejó reflejo de esa huella en su correspondencia, en la que evoca a la bateleras que por aquel entonces cruzaban la bahía pasaitarra, así como la gastronomía de la zona.

En total, fueron tres horas y media de paseo en torno a la bahía de Pasaia, una zona que ha inspirado ya varias novelas y -como todos los espacios portuarios- de innegable carácter literario. «La gente se ha mostrado encantada», concluía Amaia García al término del recorrido.

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