Diario Vasco

«Le cogí el gusto a hacerme tatuajes en los viajes y ya es tradición»

Ni mirada lánguida ni cara de buen chico cabizbajo. Alex Ubago ha optado por una imagen «un poco más ruda» para su nueva etapa.

En la portada del disco enseña bíceps, tríceps y tatuajes. ¿Ha querido endurecer su imagen?

Hay una cierta intención, sí. Hice muchas fotos diferentes con el fotógrafo Juan Ewan. Pero no quería repetir lo de otros discos, la mirada al infinito, la actitud lánguida y melancólica... Luego en el disco vas a encontrar bastante de eso, pero todos tenemos mucho 'yos' y me considero un tío sensible y romántico, pero también puedo ser un poco canalla y gamberro. Quería mostrar que puede haber otra actitud y buscar en la portada una imagen más ruda. Y esta foto salió de manera muy espontánea. Nos gustó mostrar ese otro Alex Ubago.

¿Y todos esos tatuajes qué significado tienen?

Empecé tatuándome los nombres de mis hijos.

Pero esos no se ven en la portada...

No, tengo bastantes más. Luego le cogí el gustillo y se convirtió en una tradición, porque la mayoría me los he hecho en viajes. Cuando estuvo una temporada en Buenos Aires conocí a un tatuador y cada vez que iba a la ciudad y tenía una tarde libre, me hacía uno. Tengo también un beso de mi mujer; la golondrina que tiene que ver con la lealtad hacia uno mismo; un corazón, por la cosa de hacer música siempre con el sentimiento; el acuariano, porque siempre estoy un poco en las nubes y soy soñador; mi ancla, con las iniciales de mis padres; la inicial de mi mujer...

¿Ha vuelto a vivir en San Sebastián?

Sí, estuvimos un año y pico con mi mujer y mi hijo Pablo, Manuela aún no había nacido, viviendo en Buenos Aires, en México y en Miami. Vivíamos muy bien y fue una aventura preciosa, pero al final echábamos de menos esto, queríamos volver a la lluvia, a nuestros amigos y familias. Hay un momento en que tienes que ir a Madrid a buscarte la vida, pero cuando estás un poco asentado y estás todo el día viajando, la sensación de volver a Donostia no la cambio por nada. Me ayuda mucho a mantener los pies en el suelo. Y tenemos la suerte de vivir en una ciudad maravillosa, y disfruto de estar tranquilo, ir a buscar a mi hijo al colegio, jugar en el parque, hacer deporte... no la cambio por nada.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate