Diario Vasco

La historia de Donostia se cuenta en Urgull

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La entrada al museo, bajo la imagen del Sagrado Corazón. En medio, el cañón 'Rosita'. Numerosos turistas visitan el centro estos días. / FOTOS: MIKEL FRAILE

  • Se reabre el museo que recorre el pasado de la ciudad. Es el gran desconocido: lo visitan más franceses que guipuzcoanos

. El paseo merece el paseo. El paseo por la evolución de Donostia que ofrece la Casa de la Historia merece el esfuerzo de ascender hasta la cima del monte Urgull. El premio no son solo las espectaculares vistas de la ciudad: también un pequeño pero interesante vistazo al pasado e identidad de San Sebastián gracias a proyecciones audiovisuales, maquetas y piezas de valor histórico. Y la entrada es gratuita.

El museo reabrió sus puertas hace unos días tras su ya habitual cierre en los meses de invierno. Ubicado dentro del Castillo de la Mota, a los pies del Sagrado Corazón, sigue siendo el gran desconocido para muchos guipuzcoanos. El año pasado registró la nada desdeñable cifra de 175.000 visitantes, pero son sobre todo turistas los que suben hasta Urgull y entran al centro. Según los datos del Museo de San Telmo, del que depende, el año pasado hubo más visitantes franceses, por ejemplo, que guipuzcoanos.

Estos días de Semana Santa una verdadera avalancha de turistas llega hasta aquí. Y el francés y el inglés se escuchan mucho más que el castellano o el euskera. «En el hotel nos recomendaron subir a Urgull por las vistas y 'de regalo' nos hemos encontrado este museo que nos sirve para conocer mejor la ciudad», explica una veterana pareja llegada de Burdeos. «Yo vengo muchos días a pasear por el monte», apunta Maite, una profesora donostiarra de ikastola. «El museo me lo sé de memoria, así que subo directamente a la terraza para ver el paisaje. No me canso», agrega.

Ganar más público local

«El reto es conseguir que la propia gente de Donostia conozca este espacio, que les habla de su pasado y de su presente, y que está muy centrado en el protagonismo de los ciudadanos», explica Miren Valverde, responsable de comunicación de San Telmo.

El escenario ya marca personalidad. Hay que ascender a pie, aunque en los meses de verano hay servicio de transporte público, para llegar al castillo, tan presente en la propia historia de la ciudad. Hay historiadores que sitúan el primer castillo en la época de Sancho el Mayor, Rey de Navarra, en torno a 1150, cuando se construyó como primera atalaya defensiva. A lo largo de los siglos fue cambiando su aspecto, y en 2007, hace diez años, se convirtió en Centro de la Historia con un proyecto museográfico elaborado por la empresa K6.

En los últimos años se han realizado algunas modificaciones en la exposición, de la mano del arquitecto Edorta Subijana o la empresa Aiba, y también se incorporó el audiovisual protagonizado por niños y realizado por el sello MorganCrea en 2013 para el Laboratorio de San Telmo con motivo del bicentenario del incendio y reconstrucción de la ciudad.

'Mirando a San Sebastián'

La exposición que vertebra el recorrido se llama 'Mirando a San Sebastián' y es, según su presentación, «un recorrido por la historia de la ciudad y su desarrollo económico, urbanístico, social y cultural, haciendo referencia a la identidad vasca. La exposición es una gran oportunidad para conocernos mejor y profundizar en nuestra historia contemporánea».

Todas las informaciones del museo están escritas solo en castellano y euskera, aunque hay hojas en francés e inglés para el visitante que lo solicite. El histórico cañón Rosita, de 1502, recibe al visitante, y en la planta superior, al pie del Sagrado Corazón, está la gran terraza con una visión privilegiada de la bahía y todo el centro urbano. «Es lo que buscan muchos de los visitantes», confiesan los responsables del centro.

La primera parte del recorrido se refiere a las llamadas «señas de identidad» de San Sebastián, con su origen y su historia, explicados con grandes paneles y maquetas. Se recogen también trajes históricos, desde militares a marineros, enfundados en maniquíes. El pasado militar, comercial o marino, la pesca o el papel de la mujer son recordados con distintos materiales. Un audiovisual proyectado en una de las salas en forma de bóveda repasa las tamborradas, las fiestas, los festivales y las regatas.

El crecimiento de la ciudad tras el derribo de las murallas, los sucesivos ensanches y el desarrollo del siglo XX son recogidos con el apoyo de distintos objetos, como un trozo de la barandilla de La Concha o un viejo teléfono. Y el cierre del paseo es también poderoso, con la mencionada videoinstalación '200', creada para 2013 por la celebración del bicentenario. Tal como explican los autores, «el trabajo se proyecta en un lienzo panorámico en el que 13 historias escogidas hablan sobre nuestro modo de vida. La videoinstalación ofrece cerca de 2.000 imágenes. Es un audiovisual interactivo, porque el propio visitante elige qué tiempo o época quiere conocer, y participativo porque han colaborado en él un total de 200 jóvenes de distintos centros escolares de la ciudad».

Verano, temporada alta

Son días para descubrir el museo, aunque será difícil batir el récord logrado el año pasado: el día 10 de agosto un total de 2.618 visitantes fueron contabilizados. No es extraño: entre julio y agosto se registran más de la mitad de las visitas de todo el año. En julio fueron 46.000 y en agosto 50.000. También Urgull se contagia del 'boom' turístico que vive Gipuzkoa.

El 25% del público que entró al centro en 2016 era francés. Miren Valverde destaca que muchos visitantes galos recorren Urgull y se animan a completar la visita en el museo, atraídos también por la vista. Un 23% son españoles de fuera del País Vasco y un 20% de las comunidades vasca y navarra.

Urgull espera. Además de la Casa de la Historia se han puesto en marcha, con motivo de las vacaciones, las actividades de los diferentes espacios repartidos por el monte. La biblioteca en la batería de las Damas o el Natur Txoko en la batería del Gobernador son algunos de los centros que promueven talleres y actos, pensados en buena parte para el público infantil. Y hasta el 23 de abril, la Casa de la Historia abre todos los días.

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