Cierra el último videoclub de Donostia

Mari Carmen y Cristina Fernández, dos de las hermanas que llevan el videoclub Euskalbideo, ayer en el interior del establecimiento./
Mari Carmen y Cristina Fernández, dos de las hermanas que llevan el videoclub Euskalbideo, ayer en el interior del establecimiento.

Los nuevos hábitos sociales, las plataformas digitales y el fútbol son los principales causantes del cese del negocio, según sus responsables

IMANOL TROYANOSAN SEBASTIÁN.

«Sentimos comunicarles que Euskalbideo cesará su actividad el 31 de mayo. Nuestro más sincero agradecimiento por todos estos años». Con esta escueta nota, Euskalbideo avisa en la puerta de su local en el número 20 de la calle Bergara que cierra sus puertas en la última fecha del mes que viene, precisamente el mismo día que cumple 35 años. «El lunes 31 de mayo de 1982 abrimos las puertas», recuerda con nitidez una de las copropietarias del videoclub, Mari Carmen Fernández. Ésta, junto a sus tres hermanas Cristina, Marisol y Arantza, se encarga de llevar el negocio familiar.

«Hemos aguantado hasta tres crisis económicas. Nos hemos apretado el cinturón para tirar hacia adelante, pero esto no es una crisis económica. Es algo que cada vez va a más», apunta con resignación Mari Carmen. Un cúmulo de factores han llevado a la conclusión de cerrar el último establecimiento que se dedicaba en exclusiva al alquiler o venta de películas. A partir de junio, Donostia no contará con más videoclubes.

Cuatro motivos sobresalen por encima del resto para comprender esta «decisión irreversible». Por un lado, Cristina explica que los hábitos de la gente han cambiado. «Antes, en verano, después de la playa la gente venía a alquilar una peli, mientras que ahora el ocio se extiende más tiempo en la calle, e iniciativas como el pintxopote se han hecho notar en el negocio». Además, pone el acento también en que «las nuevas generaciones han encontrado nuevas formas de ocio». «Los jóvenes no tienen tanta paciencia para sentarse a ver una película desde el principio hasta el final. Buscan lo inmediato, que les cuenten el final ya», argumenta.

Sin embargo, los mayores 'enemigos' con los que se ha topado el videoclub, en su opinión, han sido el fútbol y las plataformas digitales. «Hay mucho fútbol, ya no solo el fin de semana, sino todos los días de la semana. Nos ha hecho daño». Por si esto fuera poco, «el remate final han sido las plataformas digitales». Y con ellas, las series. Este formato audiovisual ha experimentado un notorio crecimiento los últimos años, y el videoclub no ha podido hacerlo frente.

«La piratería también ha afectado», reconocen, «pero no tanto». «Donostia es una ciudad muy cinéfila, y fiel a lo legal», pone en valor Cristina, aunque también considera que «tan al alcance como ahora no había estado nunca. Ha pasado lo mismo con los libros y los discos». Euskalbideo está acostumbrado a combatir la piratería «llevamos diez años haciéndolo», confiesa Mari Carmen, incluso el negocio salió victorioso de la época de esplendor del 'top manta'.

Más de 69.000 socios

Partiendo de este diagnóstico, en el cierre del ejercicio realizado en octubre del año pasado, las responsables del establecimiento ya se percataron de que «mucho tenía que mejorar la situación en los siguientes meses o no se le podría dar la vuelta». En ese sentido, el cierre del videoclub se produce dentro de un «final anunciado». «Lo llevamos con resignación, pero no es ninguna sorpresa», indica Cristina.

En el videoclub han trabajado con total normalidad, a pesar de conocer esta realidad desde hace meses. Entre semana han notado una mayor bajada de clientela. En cambio, durante el fin de semana todavía mantienen mucho trabajo. «A medida que ves que hay menos público te centras en los trabajos internos: catalogar, ordenar las secciones, actualizar la página web... Hasta que ves en la caja que no es rentable», señala Mari Carmen.

Siempre se han preocupado por la imagen del establecimiento. Que todo estuviera en su sitio. Y, sobre todo, en ayudar a los clientes más indecisos. La recomendación personal, aseguran, «ha sido fundamental» para el devenir del negocio. «Hay quienes llegan y saben lo que quieren llevarse, y en el polo opuesto otros bajan las escaleras y te buscan con la mirada para que les aconsejes», bromea Cristina. Ese trato cercano y personal ha sido otra de las señas de identidad del establecimiento. Y una de las razones por las que no intentaron la aventura del videoclub online. «Es demasiado frío», creen, aunque también aceptan que no saben si tendrían la capacidad para llevar eso. «Quizás en otros tiempos...».

Estas hermanas siempre han querido ser fieles al modelo de negocio que dio inicio al videoclub. Por eso, no convirtieron el local en una tienda de golosinas, ni dieron entrada al alquiler de videojuegos, para abarcar más público. «Esos temas pueden funcionar en otras ciudades, aquí la gente viene a ver cine. No quiere eso», garantizan.

La experiencia de haber dado de alta a más de 69.000 socios a lo largo de estos 35 años avala sus conclusiones. El problema radica en que el perfil del cliente antes podía abarcar más rango, mientras que ahora se sitúa por encima de los cincuenta años. Abunda la gente jubilada, mientras que «los grandes grupos de chavales han desaparecido». «Eran muy ruidosos y daba gusto verlos», señala Cristina con cierta nostalgia.

Con el cierre del local, surgen varias incógnitas por resolver: ¿Qué ocurrirá con los bonos que aún están por consumir?, y ¿adónde irán a parar todas las películas? En el primer caso, los poseedores de los vales tendrán la posibilidad de agotarlos hasta el 20 de mayo. A partir del 22, el videoclub pondrá a la venta todas las películas, y si quedase alguno bono aún por agotar, se daría la facilidad de canjearlo por un filme. «También vamos a poner películas al servicio de la red de bibliotecas de Donostia», remarca Mari Carmen. Eso sí, ellas esperan poder quedarse con alguna.

«Es un dolor deshacernos de todas las películas», reconocen. Por si acaso, Cristina revela que ya se ha guardado alguna. 'Cinema paradiso' es el título preferido de ésta, mientras que Mari Carmen se decanta por la obra francesa 'Los niños del paraíso'. En poco más de mes y medio dejarán de figurar en las estanterías de Euskalbideo, para siempre.

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