Diario Vasco

De casa de campo a propiedad municipal

Cuando la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, comenzó a veranear en San Sebastián, surgió la necesidad de construir una «Casa Real de Campo». El lugar elegido por la reina fue la finca del Conde de Moriana, un pequeño montículo entre el centro de la ciudad y el barrio del Antiguo, con estupendas vistas a la bahía de la Concha. Siguiendo el proyecto del arquitecto inglés Selden Wornum, el maestro José Goikoa construyó este edificio en ladrillo y piedra arenisca, con entramado de madera. Su estilo puede denominarse inglés, aunque incluyó algunos elementos neogóticos. El complejo se completó con caballerizas, casa de oficios, cocheras y el caserío Illumbe (vivienda de jardineros). Asimismo, se dispuso de un gran parque de 8 hectáreas, obra póstuma de Pierre Ducasse, fallecido un año antes de su inauguración en 1893.

Por Miramar pasaron personalidades como Eduardo VII de Inglaterra, la reina Amelia de Portugal, el rey de Siam, el príncipe de Mónaco, los reyes de Serbia, Suecia y Bélgica o el heredero de Japón, así como las figuras más renombradas de la música y el canto de la época. Tras la muerte de la reina, la finca pasó a ser propiedad de Alfonso XIII. En la época de la II República, en 1931 fue expropiado y en 1941 fue devuelta a los Borbón. A partir de 1958 se vendieron más de la mitad de los terrenos de la finca, donde se construyeron viviendas. En 1968 se declaró Monumento Histórico Artísitco y en 1972 el ayuntamiento compró el palacio y los actuales jardines a Don Juan por 102,5 millones de pesetas y se abrieron los jardines del palacio para uso público.

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