Diario Vasco

La moda, el octavo arte

Exposición 'Ikatza eta belusa', en el Museo Balenciaga.
Exposición 'Ikatza eta belusa', en el Museo Balenciaga. / ARIZMENDI
  • «Un modisto debe ser arquitecto para los planos, escultor para las formas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo en el sentido de la medida», decía Cristóbal Balenciaga

Abrigada con valores culturales y sociales, la moda, con gran capacidad para seducir, tiene alma creativa, por sus venas corren distintas disciplinas artísticas que le dan fuerza y "crédito suficiente" para entrar en el canon de las Bellas Artes, para merecer ser "el octavo arte".

"Un modisto debe ser arquitecto para los planos, escultor para las formas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo en el sentido de la medida", decía Cristóbal Balenciaga, cuya obra se atesora en la Fundación Balenciaga, en Getaria "una institución que le mantiene vivo", explica José María Paz Gago, autor del libro 'El octavo arte, la moda'.

"La moda es arte, un poderoso instrumento seductor", asegura este orensano, quien advierte de que este libro "no es una guía de estilo, ni un manual para ser el más elegante, sino un ensayo que reflexiona sobre las múltiples facetas de la moda".

La moda arrastra un estigma de frivolidad y vacuidad que ha actuado como una cortina de humo, "pero no es así, la industria textil encierra importantes valores históricos, sociales y culturales que han transformado la sociedad", asegura Paz Gago, mientras recuerda la importancia de la minifalda o el biquini en la "revolución femenina".

Este escritor gallego considera que Amancio Ortega, fundador del grupo Inditex, "es un revolucionario social de la moda" porque ha sido "capaz de satisfacer necesidades, es decir, llevar a las capas sociales más desfavorecidas la últimas tendencias a un precio muy económico".

Si antes Zara se inspiraba en los grandes diseñadores, "ahora son los creadores los que miran al detalle las colecciones de Inditex, una empresa que renueva sus perchas cada quince días y que ha modificado el calendario de la moda a un ritmo de vértigo.

"La moda no es un arte, pero se necesita de un artista para crearla", decía Yves Saint Laurent, el primer diseñador que entró por la puerta grande en un museo con una retrospectiva que el Metropolitan Museum de Nueva York (MET) le dedicó en 1983.

Investigadores e historiadores del arte "se rasgaban las vestiduras" frente a quienes celebraban la presencia de este diseñador francés en el MET, "era comparado con los mayores artistas de la modernidad como Goya o Picasso, cuyas pinturas servían de inspiración a diseñadores", explica el escritor.

Hoy en día, a nadie le sorprende que las colecciones de grandes diseñadores pasen de las pasarelas y las alfombras rojas a los museos para ser admirados como si se trataran de "warhols", "picassos", "hoppers" o "barcelós".

Desde hace años, en los museos se han instalado las tendencias y pocos diseñadores se resisten a esta idea. Prueba de ello son las muestras de moda que se han visto en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, "como los vestidos de Hubert de Givenchy que dialogaban con telas de Zurbarán, Rothko o Miró", añade.

Vestidos que trastienden

Vestidos como el clásico Delfos de Mariano Fortuny, el célebre Chimére de Jeanne Paquin, el vestido negro corto de Coco Chanel o el Mondrian de Yves Saint Laurent, son algunos de los modelos que se conservan en vitrinas de museos de Madrid, Nueva York, París o Londres.

Piezas que, al igual que obras de arte, "han sido reproducidas hasta la saciedad", añade Paz Gago quien asegura que las modas pasan, pero la moda permanece como el vestido que lució Audrey Hepburn en la película "Desayuno con diamantes", firmado por Givenchy, un modelo negro que vive en la retina como si se tratara de una obra de arte.

La moda perdura como la pintura o la música, aunque los estilos pictóricos y musicales cambien con el tiempo. "Un óleo, una escultura o una sinfonía son obras artísticas que se sitúan en el transcurrir temporal de la historia, al igual que una creación de moda", asegura.

¿Qué le falta a la moda para sea el octavo arte? "Nada. Que los medios de comunicación y sus audiencias estén de acuerdo y la consagren", concluye. EFE

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