Diario Vasco
El 'abuelo' Mayall ofrecerá alrededor de medio centenar de conciertos durante esta gira europea por el viejo continente.
El 'abuelo' Mayall ofrecerá alrededor de medio centenar de conciertos durante esta gira europea por el viejo continente.

Lecciones de un viejo profesor de blues para sobrevivir a sus alumnos

  • El octogenario John Mayall presenta mañana en el Victoria Eugenia y en formato trío su disco más reciente

  • El multiinstrumentista británico sigue en activo 54 años después de su debut con su banda The Bluesbreakers, semillero de estrellas del género

. Como si de una frase escrita en la pizarra dirigida a sus alumnos justo antes de impartir una clase magistral, John Mayall (1933, Macclesfield, Reino Unido) tiene clara la fórmula de la vigencia del blues a lo largo de los años. «La naturaleza del blues es reflejar los sentimientos de una persona sobre sí misma y lo que le rodea».

Y si a algo se ha dedicado él desde que en 1963 decidiera dejar su trabajo como diseñador de arte y cambiar el Manchester donde se crió por Londres para hacerse músico a tiempo completo, ha sido a poner en práctica esa máxima. En los años transcurridos entre aquella decisión y 1969 su labor deslumbró a todos los que frecuentaron la escena de clubes ingleses donde germinó el boom del blues británico a partir de la entronización por parte de aquella generación juvenil de los grandes ídolos americanos del género.

La querencia de Mayall por el blues y el jazz se la transmitió su padre Murray, guitarrista y músico semiprofesional. Autodidacta, a los 13 años aprendió a tocar el piano, la guitarra y la armónica, tres instrumentos que todavía hoy, a sus 83 años, sigue combinando en sus actuaciones en directo. Pese a su edad, Mayall sigue girando con regularidad y ofrece medio centenar de conciertos anuales. En el tour que acaba de iniciar para presentar en directo las canciones de su más reciente disco, 'Talk about That', la principal novedad es que se presenta en formato trío, acompañado solo por su base rítmica actual.

Girar en formato trío sin guitarra solista parece una opción forzada por el que ha sido el sino de su carrera durante toda su trayectoria. La decisión de su última incorporación a las seis cuerdas, el guitarra Rocky Athas, de iniciar su carrera en solitario. La situación y las circunstancias se repiten desde mediados de los sesenta. Mayall incorpora un guitarrista a su grupo, este destaca y despunta en su labor y decide volar por libre. La lista de instrumentistas aventajados que han pasado por sus manos sigue deslumbrando: Eric Clapton, Peter Green, Mick Taylor, Harvey Mandel, Walter Trout, Sonny Landreth, Coco Montoya, Buddy Whittington y ahora, Athas.

Giro y ruptura

Aunque no lo reconozca, su relativa frustación por ver cómo todos esos músicos optaban por otros caminos, junto a su inclinación hacia la fusión con el jazz, estuvo en cierta manera detrás de su decisión de romper y renunciar a la marca Bluesbreakers como banda de acompañamiento en 1969, cambiar de aires para irse a vivir a California y girar en formato semiacústico en lo que bautizó como «música a bajo volumen sin guitarra líder ni baterías».

El testimonio sonoro de aquella decisión quedó registrado en el considerado uno de los hitos de su carrera, el directo 'The Turning Point' (1970), registrado en el Fillmore East.

Los setenta bascularon entre logrados acercarmientos al jazz y posteriores y más tibios coqueteos con la sonoridad del rock que prosiguieron hasta mediados de los ochenta con su carrera en un perfil bajo. Uno de los peores momentos fue el incendio de su casa de Lauren Canyon, construida a mano, en 1979, donde el músico perdió valioso material personal y musical, y siniestro que algunos atribuyen a la mano de la mafia californiana. Para reflotar su carrera optó por una gira reunion de los Bluesbreakers para hacer caja, a la que se apuntaron John McVie y el exrolling stone Mick Taylor.

Después de varios años sin poder grabar nuevo material en estudio por razones contractuales, musical y creativamente, su carrera se revitalizó terminados los ochenta con el disco 'A Sense of Place' (1990). Desde entonces mantiene una más que notable y saludable regularidad tanto en vivo como en estudio, labores donde ha combinado discos con nuevo material con proyectos colectivos, como discos de duetos y colaboraciones, junto a conciertos conmemorativos o de aniversario, como los que celebró por su 70 y 80 cumpleaños. Mantiene viva su primera vocación como diseñador de arte, puesto que es él mismo quien se encarga desde hace décadas de diseñar todo el material gráfico de sus discos, incluídas las portadas. En 2005 le fue concedida la Orden de Caballero del Imperio Británico.

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