Diario Vasco

Malandain preestrena su 'Noé' en el Victoria Eugenia

El espectáculo 'Noé' del Malandain Ballet Biarritz se representa por primera vez este fin de semana en el Teatro Victoria Eugenia.
El espectáculo 'Noé' del Malandain Ballet Biarritz se representa por primera vez este fin de semana en el Teatro Victoria Eugenia. / DV
  • El teatro donostiarra acoge este fin de semana dos funciones del nuevo espectáculo de danza del prestigioso Ballet de Biarritz

El Teatro Victoria Eugenia vivirá este fin de semana su particular representación del diluvio universal. El Malandain Ballet Biarritz preestrenará la danza 'Noé' en dos únicas funciones en el teatro donostiarra, la primera que tendrá lugar el sábado a las 20.00 horas y la segunda el domingo a las 19.30 horas. Después de que la compañía francesa representase el año pasado en Donostia los espectáculos de 'La Bella y la Bestia' y 'La Cenicienta', el escenario del Victoria Eugenia volverá a acoger a los bailarines de Malandain gracias a la colaboración que mantienen el ballet y el teatro donostiarra, en el marco del proyecto de cooperación artística y cultural, Ballet T.

Con estos últimos precedentes no fue casualidad que el coreógrafo de la compañía, Thierry Malandain, se refiriera, ayer al comienzo de la presentación de la obra, a que «ya se está convirtiendo en costumbre que presentemos aquí». En este caso se trata de 'Noé', una nueva creación de 2017, que llega antes de las primeras representaciones que aparecerán a partir de mayo, primero en Biarritz, luego en París en el Teatro Nacional de Chaillot, y más tarde en una gira mundial que les llevará por distintos puntos de Estados Unidos, Sudamérica e Israel. Hasta entonces, la danza que protagoniza el Ballet de Biarritz solo se podrá disfrutar en suelo guipuzcoano.

«Es otro tipo de ballet, más abstracto, en el que tratamos la historia de Noé, lo vemos como personaje, vemos el arca en la representación, pero no así a los animales», indicó ayer el autor de la coreografía. «Me ha sorprendido mucho ver que es un tema que no se ha tratado por parte de la danza cuando se trata de un personaje muy conocido».

«Elementos simbólicos»

A pesar de escenificar una historia de la Biblia, Malandain quiso desmarcarse del sentido religioso de la obra. «En esta obra no quiero defender ninguna idea cristiana, me ha parecido más interesante la idea del agua. El agua como elemento que puede destruir o ser creador de vida, porque no hay vida sin agua». En su caso, el interés por el agua también tiene que ver «como elemento que regenera a la humanidad», relacionado en la Iglesia cristiana con el bautismo. «De la Iglesia en teoría no sales de la misma manera de la que entras, eso ocurre en el arca también un poco», apuntó. «En ese viaje de cuarenta días, las personas que se embarcan no salen de la misma manera que han entrado, cambian, yo también quiero que el público a través de esta obra salga de una manera diferente. Se trata de una obra con muchos elementos simbólicos», sostuvo.

Malandain pretende poner en escena una figura de un Noé más impersonal, ya que según él no es solo una estampa cristiana, «sino que es común a distintas civilizaciones. Hay muchas civilizaciones que han vivido un diluvio y han tenido esta figura del hombre providencial que debe embarcar parte de los elementos de esa civilización para poder protegerlos».

Música de Rossini

«El tema me ha parecido muy interesante en esta época tan tormentosa en la que vivimos. Noé fue una especie de segundo Adán al que Dios le dio una segunda oportunidad para regenerar la especie, por lo tanto me parece que este tema encaja muy bien en nuestra época», comentó. Reconoció, además, que el argumento le resultó difícil de tratar, especialmente a la hora de la elección de la música. Malandain quería contar con una composición religiosa y finalmente se decantó por la 'Misa de Gloria', de Rossini. «Es una de las tres misas que hizo, y la menos conocida de todas. Nunca había trabajado en ballet con Rossini. El problema de las misas suele ser su duración y ésta en concreto dura una hora y nos da margen para hacer una obra con ella».

Este fin de semana serán dieciocho los bailarines que se podrán ver encima del escenario, aunque inicialmente la función está pensada para que la interpreten veintidós. «Dos chicas se lesionaron y la semana pasada tuvimos que eliminar dos parejas, por lo que ha sido complicado, porque estaba preparado para más bailarines», explicó el coreógrafo. Todo aquel que se acerque al Victoria Eugenia podrá apreciar el gusto por el ballet clásico que cultiva Thierry Malandain. «A mí me gusta trabajar de la misma manera que se hacía hace un siglo. Me gusta mucho la poesía en relación a la danza, la madera... El decorado que tenemos en esta obra. Es un decorado muy bonito y a la vez sencillo», concluyó.

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