Diario Vasco

Las mil y una puertas de entrada a Ubik

Los ordenadores, en los que se pueden utilizar programas de edición de imagen y de audio, entre otras prestaciones, están ocupados prácticamente todo el día.
Los ordenadores, en los que se pueden utilizar programas de edición de imagen y de audio, entre otras prestaciones, están ocupados prácticamente todo el día. / FOTOS ARIZMENDI
  • La biblioteca de creación de Tabakalera cierra el año con más de 145.000 visitantes y 8.200 'socios'

. La primera vez que entró lo hizo con la idea de ser actor, pero después se lo pensó mejor y ahora quiere dedicarse a dirigir películas. Lucas Milla, de doce años, es uno de los 8.266 titulares de la tarjeta de la biblioteca de creación de Tabakalera Ubik, un centro dentro del propio centro, que registró 145.038 visitas de marzo a diciembre. Dividida en seis secciones -Pensamiento contemporáneo, tecnología, videojuegos, sonido, audiovisuales y gestión cultural/información- atendidas por una docena de mediadores, Lucas se ha convertido en un usuario habitual de al menos la mitad de estos departamentos, cuyas prestaciones exprime al máximo, lo cual le ha convertido en el protagonista del segundo Ubikekoistorioak, una serial de los vídeos mensuales que la biblioteca ha comenzado a realizar para difundir su actividad. El primero se centró en Benito Samuel, un señor que llegó con la intención de introducirse en los conocimientos básicos de informática y acabó dedicándose a arreglar paraguas tras pasar por uno de los programas de Horkonpon.

«Aquí había antes una claqueta que rompí y entonces vino Xumar y me echó la bronca. Y así le conocí», explica en su 'vídeo' el propio Lucas, en referencia a Xumar Altzugarai, uno de los mediadores del área de Audiovisuales, y que desde entonces se ha convertido en su mejor cómplice a la hora de elaborar sus artefactos. Aunque sí uno de los principales, Lucas no es el único usuario del área de Audiovisuales de Ubik, según explica Altzugarai. De hecho, la línea de ordenadores de la biblioteca suele estar ocupada buena parte del día, de modo que se ha reforzado el servicio mediante portátiles y tablets. Desde ahí se prestan servicios de edición, tanto de imagen como de audio, mediante reservas previas por un período de dos horas, prorrogables si no hay nadie más esperando. El área ofrece además un taller de audiovisuales, que incluye préstamos de cámaras para la realización de cortometrajes. «Al margen de usuarios como Lucas y más mayores, que utilizan todos estos recursos incluso para hacer trabajos de clase, también vienen adultos para interesarse sobre la edición de vídeos domésticos», explica Altzugarai.

La segunda pata sobre la que se levanta la intensa actividad de Lucas Milla en Ubik se llama Leire Ubeun, mediadora de la sección de sonido, a la que recurre con frecuencia en busca de ayuda para lograr el efecto de audio deseado en sus vídeos. Sus enseñanzas no caen en saco roto. Al contrario: «Es una esponja», afirma la mediadora en relación al joven usuario, a quien le basta una chan-cla con la que golpear el suelo para emular el sonido de los disparos. La labor de Ubeun se centra en atender a la gente que quiere aprender a grabar y a mezclar sonidos, «tanto a gente que empieza desde cero como a músicos de grupos que quieren ensayar o conseguir determinados efectos». Es el caso de Mohammed, un joven residente en un piso de acogida de la Diputación «que viene todos los días cuatro horas -dos por la mañana, otras dos por la tarde- a tocar la batería. Es muy jazzístico». El instrumento de percusión, que como el bajo, el teclado, la trompeta, el trombón o la guitarra están insonorizados al exterior de forma que no molesten al resto de usuarios, es el más solicitado. «Es como si fuera el gimnasio, vienen a tocarla para desahogarse». La mediadora explica que «es habitual que muchos de los que visitan este área pidan que les pongamos en contacto con otros usuarios, con la intención de intercambiar música o incluso de formar un grupo».

Con unos ochenta videojuegos en depósito, entre los más solicitados por los usuarios figuran la playstation 4, señala Iñigo Otxotorena, que circunstancialmente ejerce estos días la mediación en este área de Ubik. «Un chaval de Iruña, de poco más de veinte años, comenzó a venir a Ubik para asistir a los cursos de Horkonpon y acabó haciendo un videojuego para regalárselo a un amigo. Al principio pensaba que lo haría en un día, pero ha estado trabajando dos meses, en sesiones de ocho horas diarias. Ha pasado por todos los apartados de la sección de Tecnología», apunta Otxotorena, que destaca también el éxito de los 'guitarheroes' entre los usuarios de Ubik.

Maqueta de arquitecto

Precisamente, de la mediación en la sección de Tecnología se ocupa Aritz Rodríguez, quien destaca la impresora 3D y todo lo relacionado con la robótica como los servicios más solicitados. «Aprenden a programar robots y hacer desde un semáforo hasta un 'siguelíneas'». Recuerda que «hace poco estuvo un arquitecto que para montar la maqueta de uno de sus proyectos necesitaba recurrir a la impresora 3D. Aquí le enseñamos a dividir cada una de las piezas que conformaban el proyecto para que la maqueta saliera bien». La impresora 3D es el resultado de un taller de Hirikilabs. «Cuando la hicimos costaban en torno a 800 euros, ahora están por la mitad», indica Rodríguez, quien asegura que son fáciles de manejar y si no, «para eso estamos aquí, para enseñar».

De los últimos en incorporarse al equipo de mediación de Ubik ha sido Mikel Elorza que, encuadrado en las áreas de Pensamiento Contemporáneo y Artes Plásticas, se dedica básicamente a atender los requerimientos de «familias, que no vienen a nada en concreto, y otro tipo de público más especializado, que llega con un proyecto». Fue el caso del fotógrafo madrileño César Dezfuli, que recurrió a los servicios de autoedición de Ubik para realizar el prototipo del catálogo de su exposición berlinesa sobre los refugiados que cruzan en Mediterráneo.

Y para acceder a todos estos servicios hay que pasar por la mesa de Garbiñe Ustarroz, mediadora en la sección de Gestión Cultural e Información, primer contacto del visitante con Ubik. «Nos toca explicar los servicios y los materiales que ofrecemos. ¿Complicado de explicar? No especialmente; más bien, repetitivo». Explica que en la primera visita «la gente entra y normalmente queda descolocada porque no encuentra una biblioteca al uso. Viene gente preguntando si damos clases de informática o de euskera, o preguntándonos si puede realizar alguna exposición porque al principio muchos vienen a Tabakalera un poco perdidos». En este punto de información bastan dos minutos para rellenar un formulario, hacerse una fotografía y sacarse el carné de Ubik que permite acceder a los servicios de préstamos de materiales que ofrece la biblioteca. La media se sitúa en unos veinte o treinta nuevos 'socios' diarios, aunque en las vacaciones navideñas la cifra se ha disparado hasta los sesenta. Son ya 8.266 los carnés expedidos en estos poco más de nueve meses que la biblioteca lleva en funcionamiento.

El éxito de Ubik en este primer año de apertura al público de Tabakalera certifica la necesidad de ampliar sus horarios, en la actualidad de martes a sábado, de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00, los domingos y festivos. El objetivo para este invierno es no cerrar a mediodía, explica la directora de Ubik, Arantza Mariskal.

«Mi madre está muy contenta porque le dejo de dar la tabarra en casa y los de Ubik me entienden, con ellos me lo paso bastante bien», confiesa en su vídeo Lucas Milla, este pequeño alumno de Spielberg, que aspira a ser «un director con medios, que tenga su presupuesto y que pueda dirigir grandes películas», pero que por de pronto se conforma con «ir poquito a poco, avanzando». Las peripecias de una lata protagoniza 'Hojalata', el proyecto audiovisual que ahora mismo se trae entre manos.

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