Diario Vasco

El dibujo 'cincelado' de Joseba Larratxe

  • El ilustrador irundarra muestra estos días su forma de trabajar en Kutxa Kultur de Tabakalera

  • Arquitecto de formación y dibujante autodidacta, ha encontrado en el cómic su pasión y una salida profesional que desarrolla en Kutxa Enea

Los ciudadanos que entre hoy y el viernes visiten la cuarta planta de Tabakalera entre las cinco y las siete de la tarde se encontrarán con un dibujante que trabaja en directo. Para que nadie pierda detalle, una cámara recoge imágenes de sus trazos rotundos en color azul y los proyecta en una pared blanca que se encuentra a su espalda. El experto no solo muestra su técnica, también algunas de sus más recientes obras, todas ellas ilustraciones de artículos de Prensa. Y además ofrece con una sonrisa cuantas explicaciones le piden los visitantes.

El dibujante es Joseba Larratxe (Irun, 1985), arquitecto de formación, aunque nunca ha llegado a ejercer, y apasionado desde niño por el cómic y el dibujo, lo que ha convertido en su modo de vida. 'Josevinsky', su apelativo familiar y «cada vez menos profesional», según matiza, ya publicaba tiras de cómic durante el tiempo en que cursaba sus estudios y una vez acabada la carrera se lanzó de forma autodidacta al mundo de la ilustración.

En 2015 dibujó un cómic corto, titulado 'Waking', para la editorial estadounidense Vertigo y más recientemente ha publicado el cómic Eneko Aritza con el grupo cultural Nabarralde. Ha trabajado también para la revista Argia, para la editorial Elkar y próximamente para la publicación Xabiroi de la Federación de Ikastolas. Además de mostrar su trabajo, estos días dirige un curso de cómic para niños de 11 y 12 años dentro de la programación de Kutxa Kultur. Y ha trasladado su estudio al espacio de 'cooworking' Kutxa Enea, también en la cuarta planta de Tabakalera.

Esta es la tercera semana que Joseba Larratxe muestra su trabajo de cara al público en Tabakalera. «Es toda una experiencia y estoy encantado. La gente me pregunta mucho, aunque hay dos cuestiones que se repiten: '¿Has hecho esto tú solo?' y '¿cuánto tardas en dibujar un cómic?'». La respuesta a la primera pregunta es fácil: toda la obra es suya. Contestar a la segunda resulta más complicado. «Depende de muchos factores, de la dimensión del cómic, de la técnica, del color»...

Larratxe reconoce que, como hijo de su tiempo, su estilo está fuertemente condicionado por el cómic japonés que leyó de niño y adolescente. «Supongo que eso me ha influido en mi forma de dibujar, aunque no es identificablemente japonesa ni europea. Es una mezcla y eso, creo, lo comparto con muchos autores contemporáneos», asegura. «La mayoría de los dibujantes que me gustan son europeos con un toque oriental sobre todo en la narración y en la forma de disponer las viñetas, no tanto en la estética de los personajes».

Admite que sus dibujos son «bastante duros», como los han calificado, quizá por su formación como arquitecto. «En realidad, yo construyo los dibujos, intento que tengan física, que sean sólidos, con forma, con masa, que no sean etéreos; alguien me dijo que parecía que los cincelaba; puede ser, quizá porque utilizo un pincel especial para entintar que define mucho el trazo», destaca.

El público puede apreciar que Larratxe porta un lápiz azul para dibujar el original y posteriormente usa esos pinceles especiales para el entintado. «Son los que utilizan los japoneses para la caligrafía, una especie de 'rotring' pero en pincel, y previamente utilizo el lápiz azul porque es la mejor forma, después de pasar los dibujos por el escáner, de eliminar los primeros trazos, ya utilizando el ordenador», asegura. También echa mano de la informática para el color. «La mitad es un proceso artesanal y la otra mitad es digital», asegura, aunque admite que con el escaneado se pierden matices, una circunstancia que los ilustradores tienen muy en cuenta.

Eneko Aritza

Reconoce el autor irundarra que los protagonistas de sus cómics guardan un cierto parecido: todos con barba y bigote, gestos duros y nariz rota que recuerda la del boxeador. «No hay premeditación», se justifica. Pero es la imagen que le ha dado al protagonista de Eneko Aritza, un cómic inspirado en el primer rey vascón por encargo del grupo cultural Nabarralde. «En esta ocasión, el guion es de Angel Rekalde, director de esta entidad volcada en explicar una historia alternativa de Navarra». Los textos de esta publicación se han editado en euskera y castellano y la documentación ha sido todo un reto para el ilustrador irundarra porque la documentación que existe sobre los vascones es muy escasa. «Prácticamente no tenemos restos, justo alguna hebilla o una empuñadura de espada», matiza. Una situación bien diferente a la que se le planteó a la hora de dibujar a Carlo Magno y los francos, sobre los que existe abundantes datos. «Así que he tenido que imaginar de la forma lo más lógica posible cómo podían haber sido aquellos vascones y, considerando la tecnología de esa época, las cotas de malla y las pieles curtidas, prácticamente he inventado sus vestimentas», reconoce el autor.

Pero no solo cómic. Quienes visiten estos días a Larratxe le verán rodeado de ilustraciones, que los interesados pueden adquirir al precio de 30 euros las pequeñas y 60, las grandes. ¿Un cómic en una viñeta? El dibujante no lo descarta. «Los estudiosos definen el cómic como arte secuencial, pero para mí una viñeta es un cómic con una secuencia que está en elipsis y que se deduce por el contexto. Y esto no le quita ni profundidad ni trascendencia», destaca.

Sin embargo, las piezas que ha elegido para esta experiencia de cara al público siguen una estética muy próxima al surrealismo. La explicación es que la mayoría de las ilustraciones están creadas como imagen de un artículo de opinión y sin embargo en la muestra se encuentran descontextalizadas. «Pueden parecer más surrealistas de lo que son en realidad, pero sí, el surrealismo y la fantasía son un lenguaje totalmente natural para el cómic y el dibujo», asegura el irundarra.

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