Diario Vasco

La memoria histórica prevalece en la entrega de los Euskadi de Literatura

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Uranga, Olarra, Mikelarena, Uriarte, Urkullu, Ybarra, Alberdi, Casal y Garde, a la entrada del acto en el Museo San Telmo. / MICHELENA

  • El Museo San Telmo acogió el acto de los siete galardones de literatura, ensayo e ilustración, en euskera y en castellano

Los hechos silenciados en la Navarra de 1936, el dolor de una familia atravesada por la violencia, el perfil de los dictadores o un canto lírico a la necesidad del abrazo son algunos de los temas que surgen en las obras galardonadas en la vigésima edición de los premios Euskadi de literatura que se entregaron ayer en un acto celebrado en el Museo San Telmo de San Sebastián, y que estuvo presidido por el lehendakari Iñigo Urkullu y con la asistencia de representantes de las instituciones guipuzcoanas.

«Tomo este premio muy emocionada, como un reconocimiento al dolor de mi familia y de alguna forma una invitación a volver al País Vasco después de mucho tiempo viviendo en Madrid», expresó Gabriela Ybarra (Bilbao, 1983), cuya primera novela, 'El comensal', recibió el premio de literatura en castellano. «Cuando falleció mi madre en 2011 surgió en mi de nuevo la necesidad de escribir, cosa que había hecho mucho de niña. Y en el primer texto que me salió mezclaba su muerte y el duelo de recoger sus cosas de los armarios con el que había sido la otra gran pérdida de mi vida, que fue la mudanza de mi familia de Bilbao a Madrid. Pero me di cuenta de que había otro duelo que estaba sin resolver en mi familia, la muerte de mi abuelo, antes de que yo naciera. Así que este libro es el ritual de dos duelos», añadió Gabriela, nieta de Javier de Ybarra y Bergé, secuestrado y asesinado por ETA. «Este libro me ha ayudado a tomar distancia y resolver muchos aspectos de mi vida, gracias a mi familia, que es la protagonista de la novela», añadió Gabriela Ybarra.

Mikel Casal (Donostia, 1965), ganador del premio de ilustración con su trabajo para el libro 'Así es la dictadura', pone imágenes a un texto de Equipo Plantel publicado en 1977, «y que está muy vigente», explicó el ilustrador. «Como me dijo el editor del libro, a los niños les interesa todo lo que interesa a los adultos, y esta es una buena forma de explicárselo», añadió Mikel Casal, que desde la ilustración ha aportado un tono humorístico a la obra «porque los dictadores son terribles y sanguinarios, pero también bastante cómicos y ridículos. Y no se merecen que les tomemos en serio».

Silencios y apologías

Fernando Mikelarena, ganador del premio de ensayo en castellano por 'Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936', describió su propia obra como «un libro duro, crudo, contundente, en el que se tocan aspectos que nunca se habían tocado», y en el que se plantea un enfoque integral que incluya tanto a víctimas como victimarios. «A pesar de los silencios, todos nos sentimos concernidos por hechos que nos han marcado directa o indirectamente».

El ganador en la categoría de traducción al euskera, Xabier Olarra, señaló que a lo largo del trabajo de traducción ha tenido que hacer muchas consultas, «y si tuviera que repartir el premio entre todos esos colaboradores me tocaría una parte muy pequeña». Aludió a que la obra de Joyce «es muy famosa, no sé si muy leída, y desde un comienzo prohibida. Entró en Estados Unidos e Inglaterra de contrabando, dado que estaba prohibida; los jueces pensaban que era perjudicial para el alma». Olarra añadió que, con esta traducción, había querido «hacer apología de Joyce, apología del 'Ulises' y, si se me permite, apología del euskera».

Uxue Alberdi, la galardonada en el apartado de literatura infantil por 'Besarkada', agradeció a los padres que le hubieran transmitido, junto, con la vida, la lengua. «La lengua me parece una de las cosas más grandes y más sagradas que se puede dar a alguien. Por eso me duele ver ahora al euskera sojuzgado, arrinconado, vapuleado». Ve la literatura de esta manera: «Hace mucho tiempo que decidí contar la vida de la manera más hermosa e incisiva». Dio las gracias a la dibujante que ha realizado las ilustraciones, Maite Gurrutxaga, al músico Rubén Caballero, por las melodías para el vídeo, y a su «compañero de viaje», Eñaut Elorrieta.

Mitxelko Uranga, que ha recibido el premio de ensayo en euskera por 'Tartaroa. Mina, boterea eta egia', recordó que, más que escritor, se siente profesor. Es profesor de Filosofía en el nivel de bachillerato, y criticó al departamento de Educación, «porque ha marginado esta asignatura, que ayuda a los jóvenes a pensar libre y críticamente».

Luis Garde, el ganador en el apartado general de literatura en euskera por 'Ehiztariaren isilaldia', dijo que su libro es «una reflexión sobre la memoria, sobre cómo se construye y se destruyen tanto la memoria como el olvido. El protagonista de la novela es un poeta que continuamente piensa en torno a este tema». Además, la novela tiene un apartado más narrativo, referente a la fuga masiva de los presos recluidos en el fuerte de San Cristóbal, cerca de Pamplona, durante la Guerra Civil de 1936.

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