Diario Vasco

Judith Jáuregui: «Hay que atreverse con la tormenta interior que genera la música clásica»

Judith Jáuregui presentará su nuevo disco el próximo 14 de diciembre en el Victoria Eugenia de Donostia.
Judith Jáuregui presentará su nuevo disco el próximo 14 de diciembre en el Victoria Eugenia de Donostia.
  • La intérprete donostiarra publica 'X', una grabación en torno al éxtasis y con la obra del compositor ruso Alexander Scriabin como eje central del disco

Después de 'Para Alicia. Inspiración española' y 'Aura', sus dos primeros discos editotados por su propio sello, Berlimusic, la pianista donostiarra Judith Jáuregui vuelve con 'X', una grabación centrada en la obra del compositor ruso Alexander Scriabin, que incluye también piezas de Chopin y de Szymanowski, «su influencia y su influido». Jáuregui ha grabado el disco en la Beethoven Saal de Hannover, en esta su segunda colaboración con el productor Christopher Alder. La pianista presentará 'X' en el Teatro Victoria Eugenia el próximo 14 de diciembre.

- ¿Por qué ha titulado el disco 'X' y lo ha presentado con esa estética inusual en las grabaciones de música clásica?

- Scriabin, figura central del disco, se metía mucho en la teosofía y se obsesionó mucho con lo absoluto y con el éxtasis. Decía que toda la esencia de la vida es el amor, el deseo, el éxtasis...

- ¿Qué quiere decir en este caso 'lo absoluto'?

- La unión de todo, lo masculino y lo femenino, se trata de agarrar la esencia de la vida y de todo el universo en un sólo instante. 'X' recoge la esencia del disco en una sola letra. En cuanto a la foto de la portada, Scriabin era sinestésico, veía colores en la música.

- ¿Comparte esa cualidad?

-No, yo no tengo ese don.

- Es como lo que describe en 'Correspondencias' Baudelaire...

- Kandinsky también era sinestésico. Los colores recogidos en la portada -el azul y el rojo- están dentro de la escala de colores que Scriabin adjudicaba a cada nota. El negro remite a ese universo al que apelaba porque sus pensamientos eran muy esotéricos. Scriabin nunca es estático, siempre tiene movimiento, siempre hay un punto de nitidez. Se trataba de reunir varios movimientos en una imagen.

- ¿Pretende este disco recuperar la obra de Scriabin o está ya presente en los repertorio actuales?

- Dentro del mundo de la música clásica, Scriabin es una figura reconocidísima, cierto que no tanto para el gran público. De hecho, el poema del éxtasis que escribió para orquesta, del que parte la 'Sonata nº5' del disco, es muy famoso. Dentro de mi mundo, Scriabin es una figura clave dentro del postromanticismo de la música rusa. Al final, yo pertenezco a la escuela rusa, estuve años en Alemania trabajando con mi maestro ruso, precisamente, a menudo con obras de Scriabin.

- ¿Hasta qué punto el protagonismo de Scriabin ha determinado la inclusión de piezas de Chopin y Szymanowski?

- Completamente porque lo que quise es enmarcar su figura. Su uso de la armonía va un paso más allá de lo que se hacía en su época, por eso es un visionario. Era muy arriesgado a personal. Después voy a Szymanowski porque es alguien a quien influye mucho. Es decir, he incluido a quien fue su influencia y a quien después influyó. Además, Szymanowski interpretó el 'Opus nº1', una de sus primeras piezas y un completo descubrimiento para mí. Todas las obras incluidas en el disco vienen de una completa fascinación y ése es el motivo por el que merece la pena grabarlas.

- ¿Considera que es una puesta arriesgada?

- Depende de cómo lo miremos. Es verdad que al gran público Scriabin y Szymanowski no suenan tanto, pero yo creo que musicalmente es tan potente que el riesgo se minimiza. Es una música excepcional, con todo el concepto del éxtasis y la eletricidad que hay detrás. Siempre que he trabajado obras de Scriabin, siempre hay algo eléctrico, es una música muy pasional que sale del estómago y no entiende de razones, pese a sus avanzadas armonías.

- ¿Resulta muy complicadas de interpretar sus obras?

- Técnicamente no es nada fácil. Lo que pasa es que tiene una visión muy sinfónica del piano, hace que este instrumento brille, desde lo más sutil y sensual hasta la potencia sinfónica más fuerte. Abarca todos los registros del piano, desde los bajos hasta los agudos. Pianísticamente estás en el esplendor.

-¿Considera que este disco es coherente con su trayectoria y, sobre todo, con la de su sello, Berlimusic?

-Es muy coherente porque hay algo de ese éxtasis contenido. Cuando interpreto a Szymanowski tengo una sensación muy parecida a cuando lo hago con Mompou en 'Aura', mi anterior disco. Hay una conexión emocional. 'X' es un disco muy espiritual.

- ¿Cómo ha cambiado, si es que lo ha hecho, el mercado de la música clásica desde que fundó Berlimusic en 2012?

- Quizás hemos sido más enfocados a lo digital, pero el camino sigue parecido. Está complicado el mercado discográfico, publicar una grabación no es fácil y las tiendas restringen mucho el espacio para música clásica, pero hay que lucharlo. Yo siempre pienso que mientras haya una ventana de oportunidad ahí está.

- Desde que comenzó muy joven en la música, siempre ha recibido buenas críticas. ¿Está preparada para cuando lleguen las malas?

- Al final tienes que estar preparado. Además de que el crítico más duro es uno mismo, tienes que aceptar cómo son las cosas y esto es tan subjetivo. Hablamos de emociones, hay gente con la que conectas y otra, con la que no. Cómo se recibe nuestro trabajo es algo que ya no depende de nosotros. Cada vez que subo a un escenario o grabo un disco trato de ser lo más honesta posible. Creo que es con lo que se queda la gente y el último halo de todo esto es la honestidad.

- ¿Quién es en 2016 el aficionado a la música clásica?

- Ahora mismo, tal y como estamos viviendo en el mundo digital que te permite ver en 'streaming' un concierto que se celebra en Tokio, es muy difícil determinar quién es. Creo que todavía predomina un público mayor, pero también que se están abriendo puertas a los jóvenes o, al menos, es lo que estamos intentando a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales.

- ¿Qué opina del fenómeno James Rhodes?

- Me parece muy bien. Eso es lo que tenemos que hacer: divulgar la música clásica, quitar el miedo que siempre ha habido... Al final, hay gente que no se acerca porque tiene miedo de no entender. También porque la clásica es una emoción continua que sube y baja, sube y baja. Hay quien cree no estar preparado para ese sinfín de emociones. Hay otro tipo de música más estable, pero la clásica genera una tormenta interior muy fuerte y hay que estar preparado. La vida sólo se puede vivir a través de la emoción, por eso nos tenemos que atrever.

- Tiene previsto con concierto con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, bajo la batuta de Dudamel.

- Es una alegría enorme. Toqué hace años para Dudamel y aunque ha sido complicado encontrar una fecha al final será en abril del próximo año. Estaré otra vez con los 'bolivars', pero bajo la dirección de Diego Matheuz. Me queda el recuerdo de la fuerza y la pasión con la que tocaban esos chicos a los que la música ha salvado la vida. Estoy muy feliz.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate