Diario Vasco
Gari, ayer en la presentación de su nuevo disco.
Gari, ayer en la presentación de su nuevo disco. / MAITE BARTOLOMÉ

Gari regresa a tumba abierta con disco y nuevo proyecto

  • El ex-Hertzainak publica 'Estutu', grabación confesional y cruda llena de optimismo con la que afrontar «la recta final» de su trayectoria musical

«Ya sé que no tenemos la vida que soñamos, que no somos quienes quisimos ser». Así se las gasta desde la primera estrofa de su nuevo disco Iñaki Igon Garitaonaindia (Legazpia, 1964), alias Gari. Son las primeras líneas que canta en su más reciente disco, 'Estutu' (Elkar) que ayer presentó en sociedad en mitad de una galería rodeado de su banda en el museo Bellas Artes de Bilbao.

El álbum , una declaración de intenciones a tumba abierta, confirma los pasos que quería dar el excantante de Hertzainak respecto a su carrera en solitario y que confesó que llevaba tiempo tanteando: mirar hacia atrás en su vida sin ira, incluso hasta con humor, y afrontar lo que le queda de vida, dijo, con una visión «optimista» de la existencia. «Camino ya más lento, y el motor no está para muchas cosas, pero quiero emprender esta última cuesta abajo ligero de equipaje, bajar sin tener que dar pedales y reconciliarme con mi pasado».

En definitiva, tal y como afirmó, la idea en este disco ha sido «apostar por la sencillez; algo que te permite, al mirar hacia atrás, pagar las facturas del pasado, y que uno ha tenido que afrontar tarde o temprano; emprender esta última etapa que se avecina con optimismo pero sin nostalgias. Ha habido agujeros negros, altibajos y, de repente, te das cuenta de que te toca bajar el último puerto. Y prefiero hacerlo despacio, pudiendo mirar a los lados e incluso parar a tomar un respiro».

Dignidad

Un Gari descarnado insistió en todo momento ayer, durante la presentación del disco en la pinacoteca bilbaína, en reivindicar la dignidad de la música y de los músicos. Dice que con esa idea en mente ha buscado en apenas 7 canciones lograr lo más ansiado: funcionar desde la simpleza, incluso en los títulos, todos una sola palabra, y reírse incluso del cliché que siempre le ha rodeado y apostar por lo que para él es el futuro de la música en estos momentos en los que todo lo relacionado con la música está «sometido a un régimen de sometimiento».

La idea, desde su visión, es defender en directo estas canciones dentro de un espacio cada vez más «acotado dentro de la reserva musical vasca en la que nos movemos que cada vez es más pequeña e incluso se va reduciendo más».

En su línea, con ese deje chuleta que acostumbra mirando a la cara, Gari convocó a la prensa en mitad de una sala de un museo antes de ponerse a rasgar su guitarra rodeado de su nueva banda, Maldanbera, su nuevo proyecto, integrado por su fiel escudero desde hace una década, Miguel Moyano, a las guitarras y teclados; y sus dos nuevas incorporaciones, el batería Natxo Beltrán (Atom Rhumba) y el multiinstrumentista Oier Aldekoa( teclados, bajo y coros).

Gari reconoce cierto poso melancólico en las letras pero eso no quita, insiste, en que el oyente se va a enfrentar a un disco vitalista con el que ha buscado dejar atrás su pasado. «Quiero disfrutar de los momentos, poder parar y ver la vida desde otra perspectiva. Pasa el tiempo cada vez más rápido y me doy cuenta de que no estoy en disposición de perder ni el tiempo que me queda como músico, ni la propia vida», afirmó ayer el músico guipuzcoano, rodeado de esa nueva banda, con la que actuará el 26 de diciembre en el Victoria Eugenia donostiarra.

Gari defendió el oficio de músico y proclamó que la gira de presentación del nuevo disco insistirá en su deseo de recorrer localidades de menor población de Euskadi. «La realidad musical en este país nos enfrenta a un espacio cada vez más reducido y mi pelea es llegar a los pueblos desde hace años, con formatos pequeños o asequibles donde podamos seguir demostrando lo que supone la música para la gente», afirmó, calado con su txapela.

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