Diario Vasco

El Guggenheim muestra los 'picassos' y los 'klee' de la Colección Rupf

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La muestra se abre al público mañana. / TELEPRESS

  • La exposición incluye 70 obras de los grandes artistas de la vanguardia reunidas por el mercero suizo

Hermann Rupf tuvo todo de cara para ser un gran coleccionista. Fue becario en un banco de Fráncfort en el que también trabajaba en prácticas Daniel-Henry Kahnweiler, el galerista que dibujó la carrera profesional de los cubistas. Ambos se fueron a París –Rupf a Galerías Lafayette y Kahnweiler como corredor de Bolsa- y pasaban las tardes en el Louvre, en los cafés de los artistas, en el teatro y en los conciertos.

El periodo en el que se trataron con asiduidad, el primer tercio del siglo XX, es el más rico de las vanguardias y en el que menor precio tenían las obras de sus creadores. Para colmo, Rupf compró un apartamento en París y se lo alquiló a Kahnweiler. Le cobraba la renta en especies, cuadros de Braque, Picasso, Derain, Klee y un largo etcétera, de dimensiones reducidas porque se los llevaba literalmente bajo el brazo de regreso a Berna, donde regentaba una mercería.

Una sugerente representación de las quinientas obras que llegó a tener Rupf se mostrarán desde mañana en el Museo Guggenheim Bilbao. La exposición suma en total setenta piezas, entre las cuales se encuentran algunas contemporáneas –de Piero Manzoni y Lucio Fontana, entre otros-, que se han ido añadiendo a los fondos originales desde que Rupf y su esposa crean en 1954 en Berna la fundación que lleva su nombre.

«Vivieron de lo que les daba la mercería, en una casa normal de Berna y en una que tenían en los Alpes, donde guardaron las obras durante las dos guerras mundiales. Nunca compraron como una inversión para especular luego con ella. Era su modo de vida», relató esta mañana en el Guggenheim Susanne Friedli, de la Fundación Hermann y Margrit Rupf. El primero visitaba a los artistas en sus estudios, les ayudaba o acogía en su casa cuando pasaban dificultades, compraba lo que tenían recién terminado. Era un coleccionista como los siempre ha habido hasta que en los años ochenta se desató la furia de la especulación.

La muestra que estará abierta hasta el 23 de abril de 2017, propone un recorrido por las compras de Rupf y por su amistad con los creadores y con Kahnweiler, enfrentando las obras de la vanguardia clásica con las más contemporáneas.

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