Diario Vasco

Emprendedor y filántropo con raíces en Deba

Ostolaza, segundo por la derecha, celebra su 76 cumpleaños con unos amigos y ante el óleo de Arteta.
Ostolaza, segundo por la derecha, celebra su 76 cumpleaños con unos amigos y ante el óleo de Arteta.

«Conseguiré que los chicos de este pueblo se instruyan lo más ampliamente posible en todo aquello que les sea útil para el ejercicio del comercio, que es la carrera menos costosa y más remunerativa de todas». Este era el objetivo de José Manuel Ostolaza y Zabala (1875-1954) cuando en 1928 creó la asociación EBEFO (Escuela Biblioteca Emigrante Fundación Ostolaza) en Deba, la localidad de sus antepasados. Después de una trepidante vida empresarial en México y Estados Unidos, donde logró amasar una considerable fortuna como comerciante de café y fabricante de sombreros de paja, en 1918 visitó Deba y decidió crear un centro formativo para los chavales de su pueblo. Fundó una escuela y una biblioteca que ubicó en un edificio que hizo construir para esta finalidad y dispuso de los fondos necesarios para asegurar su funcionamiento. Fue un centro de enseñanza libre que levantó algunas suspicacias en medios eclesiásticos. El obispo Mateo Múgica hizo pública su reprobación de algunos libros que albergaba la biblioteca, entre ellos los de Víctor Hugo, Blasco Ibáñez y especialmente Darwin. Una reprobación que indignó al mismísimo Pío Baroja, quien en un artículo llegó a decir al prelado que, «como la mayoría de los católicos españoles, no lee a sus enemigos, pero los juzga».

La escuela no pudo formar más que a dos promociones. La guerra civil truncó el proyecto y al benefactor guipuzcoano no le quedó más remedio que regresar a México, esta vez como exiliado.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate