Diario Vasco

Un vestigio coetáneo a la primera mención de Gipuzkoa

«Es curioso, este horno coincide con la primera noticia del territorio de Gipuzkoa, que aparece en un documento de 1025 del monasterio de Leyre, referente a la iglesia de San Salvador de Olazabal, en Altzo», comenta Mertxe Urteaga, de Arkeolan, la directora de la excavación. Ese documento menciona que los donantes de ese monasterio o iglesia de Altzo son «el senior Garsia Acenariz de Ipuscua» y su esposa Gayla o Gaila. Se cree que Gipuzkoa era por aquel entonces una tenencia del Reino de Pamplona, al frente del cual se encontraba el mencionado señor Garsia Acenariz o García Aznárez. El reino navarro, con Sancho III el Mayor al frente, alcanzaba por aquel momento su máxima extensión territorial histórica, abarcando desde el Condado de Ribagorza en el Alto Aragón hasta el río Pisuerga en la frontera entre León y Castilla. Pero Sancho murió en 1035 y el reino se rompió, porque el monarca había estipulado que se repartiera entre sus cuatro hijos.

¿Cómo era Gipuzkoa en aquella primera mitad el siglo XI? La historiadora Rosa Ayerbe responde: «Tendría una población dispersa, ya que era zona montañosa. Estaría estructurada en torno a los valles, con caudillos que luego se convertirán en parientes mayores. Pero el territorio estaba vinculado al Reino de Pamplona, que había surgido en el año 824. Todavía no había villas, es a partir de 1180 cuando los reyes las empiezan a crear. El documento guipuzcoano más antiguo es el Fuero de San Sebastián, de 1180».

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