Diario Vasco
Latierro, Saizarbitoria y Aramburu, durante la charla en la librería Lagun.
Latierro, Saizarbitoria y Aramburu, durante la charla en la librería Lagun. / MICHELENA

Tenso debate entre Saizarbitoria y Aramburu

  • Los dos escritores donostiarras participaron en una abarrotada Lagun en una Conversación (im)posible de la Capitalidad Cultural

Hubo cero empatía personal, pero eso fue anecdótico; representaban dos formas diferentes de entender la literatura, pero tampoco resultó un factor determinante; y pertenecían a distintas generaciones, pero ese dato tampoco explicaría por sí sólo la distancia sideral desde la que se enzarzaron en un encendido debate sobre los agravios y los privilegios que acumulan las letras vascas. En una abarrotada Lagun y moderados por el librero Ignacio Latierro, los escritores Ramon Saizarbitoria y Fernando Aramburu polemizaron el jueves en torno a la siempre tormentosa relación entre los escritores vascos en euskera y en castellano.

Aunque formalmente la charla, enmarcada dentro del programa Conversaciones (im)posibles de Donostia 2016, comenzaba a las siete de la tarde, en realidad, su origen se sitúa en 2011, cuando Aramburu manifestó en la Feria del Libro de Guadalajara que «los escritores en lengua vasca están subvencionados y no son libres». Saizarbitoria le esperaba en ese punto y a raíz de una pregunta de Latierro sobre los efectos que la fractura social que la violencia ha provocado también en la literatura vasca, se lanzó en picado.

«¿Somos un grupo favorecido?», se preguntó. «Hombre, decir que tenemos ventaja es hacer una caricatura. Yo no me siento favorecido, pero si lo somos es un poco como la ayuda al discapacitado, en este caso, a una cultura en situación de precariedad». Si en alguna ocasión Aramburu había matizado sus declaraciones de Guadalajara, ayer se reafirmó en ellas. «El escritor euskaldun está favorecido», reiteró, antes de citar como ejemplo el programa de «lecturas en ikastolas», a razón de 400 euros, un privilegio que, en su opinión, se pone en riesgo en caso de «disidencia». «Yo puedo explicarme con total libertad y no pongo en peligro mi situación editorial».

«Me estás insultando -replicó Saizarbitoria-, si me dices que por que Educación nos dé 400 euros eso va a condicionar mi pensamiento». El autor de 'Patria' aclaró que no había dicho eso, pero sí consideró un agravio comparativo los 60.000 euros de subvención concedidos por el Gobierno Vasco a la Euskal Idazleen Elkartea frente a los 5.000 otorgados a la asociación de escritores vascos a la que pertenece. En el turno de preguntas, el escritor y traductor Juan Luis Zabala puntualizó que esa cifra de 400 euros es «en realidad menos de la mitad».

Aramburu recordó que «la violencia no ha golpeado por igual a unos (escritores euskaldunes) y a otros (autores en castellano). Las farmacias quemadas, los ataques a librerías, el tiro en la cabeza... Ahí el elenco de escritores en lengua castellana es largo», dijo, a lo que Saizarbitoria replicó con una pregunta: «¿Te quejas de que no haya habido amenazas a escritores euskaldunes?». Negó cualquier autoridad a ETA para establecer jerarquías literarias entre escritores: «Si ETA no considera objetivos a los escritores en euskera no puede deducirse que hay connivencia. Creo que no es justo que nos metas a todos en el mismo saco. No sé qué tengo que ver yo con lo que ETA haga», indicó antes de pedir a Aramburu que «categorizara» sus críticas. El autor de 'Lili eta biok' reconoció que en su posicionamiento sobre la violencia le hubiera gustado «espabilar antes», pero reprochó a Aramburu que «hagáis un grupo compacto de los beneficiados» porque «yo no me siento más beneficiado». Hierático, el autor de 'Fuegos con limón' escuchó con aparente atención, sin alterar su discurso.

Sentimiento de menosprecio

«Aquí ha habido de todo. Podemos hablar de unos cuantos mangarranes que escriben en castellano y no hablan euskera que han dicho cosas que ni en la teoría de la 'socialización del sufrimiento'», insistió Saizarbitoria, en referencia a ataques verbales de los que dijo haber sido objeto. Pidió que no se convirtiera la excepción en categoría, «como a veces se hace con la RGI y cuatro paquistaníes» que defraudan.

Lo cierto es que además de su condición de ganadores de Premios Euskadi 2001 -Saizarbitoria por 'Gorde nazazu lurpean', Aramburu, por 'Los ojos vacíos'-, también comparten su admiración por el autor suizo Max Max Frisch, a quien el segundo incluso ha traducido al castellano. Minucias, ante la evidencia de que un abismo separa sus respectivas percepciones de la realidad en general y de la literatura vasca en particular. Aramburu dejó constancia del menosprecio que sintió en aquel Premio Euskadi en su condición de galardonado a la mejor obra en lengua castellana.

Disputas aparte, Saizarbitoria evocó la Donostia de los años sesenta y setenta, con un euskera culturalmente ausente y socialmente agónico. «Escribíamos en un intento de normalizar el ámbito euskaldun y me encontré con las ventajas del subdesarrollo cultural», rememoró Saizarbitoria, quien en sus inicios «no tenía ambiciones literarias». Aramburu, por el contrario, recordó que la literatura fue una opción de ascenso social, una vía de escape del clima social que vivía en Ibaeta. «¡Escritor! Es que suena raro decir: 'soy escritor'. Es como decir: 'soy filósofo'», dijo Saizarbitoria. «Yo sí me siento escritor», comentó Aramburu, quien entiende por tal cosa alguien disciplinado con un horario estricto. Al término de la charla, Saizarbitoria atravesó raudo la librería en dirección a la salida, mientras Aramburu permanecía un rato más en su interior.

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