Diario Vasco

Luis Baraiazarra: «Gracias a este jaleo ha quedado más patente la calidad de mi traducción»

Luis Baraiazarra lleva cincuenta años en el convento de los carmelitas de Markina.
Luis Baraiazarra lleva cincuenta años en el convento de los carmelitas de Markina. / MAIKA SALGUERO
  • Luis Baraiazarra, traductor de Santa Teresa de Jesús

  • El Ministerio le comunicó que había ganado el Premio Nacional de Traducción y enseguida se revocó la decisión

Todo pasó en pocas horas. El jueves le concedieron el Premio Nacional a la Traducción por pasar al euskera buena parte de las obras de Santa Teresa de Jesús. A las pocas horas le llamaron para comunicarle que se le denegaba el galardón. Este fraile carmelita vive desde hace 50 años en el convento de Markina, entregado a la elaboración de diccionarios -dentro del grupo Bostak Bat- y a la revista Karmel.

-¿Cómo supo que se quedaba sin el premio?

-Todo pasó el jueves. A la mañana me llamaron desde Madrid, desde el Ministerio de Cultura, para darme la enhorabuena porque me habían concedido el Premio Nacional. Me llamó una secretaria de manera oficial y con no muchas palabras. Luego llegaron las llamadas de los medios de comunicación y las de amigos para darme la enhorabuena. Luego, hacia las 9 y cuarto, recibí otra llamada de Madrid, de la persona que ha ejercido como presidente del jurado [José Pascual Marco, director general de Política e Industrias Culturales y del Libro], para decirme que estaban un poco avergonzados, porque habían cometido un error al no haber tenido en cuenta las bases del premio, que decían que las traducciones que se presentaban debían ser desde una lengua extranjera a una lengua del Estado español.

-No se dieron cuenta de esa premisa, que es básica.

-Mi candidatura fue impulsada por Euskaltzaindia, y el presidente de la Academia, Andrés Urrutia, fue a Madrid y ha sido uno de los miembros del tribunal. Me dijo el presidente del jurado que solamente Andrés Urrutia sabe euskera y que sus explicaciones convencieron a los otros miembros del tribunal. Además, Urrutia leyó algunas poesías de Santa Teresa de Jesús, las comentó y al final quedaron impresionados.

-Y luego llegó al Ministerio alguna llamada diciendo que no se habían cumplido las bases del premio.

-Fue porque llamó alguien de la prensa, creo que de El País.

-¿Cómo es que emprendió un trabajo de traducción tan extenso como las obras de Santa Teresa de Jesús?

-He realizado muchas traducciones de tema religioso. Por ejemplo, todos los documentos del Concilio Vaticano II. Había unas gentes que me conocían y vinieron a pedirme que tradujera las obras de Santa Teresa, porque pronto vendría -en el año 2015- el quinto centenario de su nacimiento. Algunas partes de Santa Teresa ya estaban traducidas al euskera, pero hacía mucho tiempo, y en dialectos, no en euskera unificado. Santi Onaindia también tenía publicado algo sobre la vida de Santa Teresa, pero en dialecto vizcaíno. Yo quería presentar la obra de Santa Teresa al vasco de hoy en día y en un euskera estándar. Hay quien puede decir que para qué traducir Santa Teresa, si el original está en castellano y todos sabemos esa lengua. Yo creo que el vascoparlante tiene derecho a conocer en su lengua lo que hizo esta mujer tan grande. Y siempre está bien tener en euskera a un gran clásico de las letras castellanas.

-Y hay que tener en cuenta además que usted es fraile carmelita, de la orden que fundó Santa Teresa.

-Sí, soy hijo de Santa Teresa. La santa tiene cosas que hay que traducir con mucho cuidado, por ejemplo expresiones muy castizas. Hay que esforzarse para no caer en los calcos; se trata de buscar expresiones equivalentes en euskera. Eso ha sido una tarea bastante difícil, pero estoy contento porque creo que he realizado una aportación a la lengua vasca.

-Por ejemplo, ¿recuerda cómo tradujo al euskera ese comienzo de un poema de Santa Teresa?: «Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero».

-Lo voy a buscar en el libro. Andrés Urrutia llamó desde Madrid, para que le enviáramos la traducción de este poema y otro también muy conocido. Creo que con esos dos ejemplos convenció Urrutia al jurado. Ese poema se titula 'Neugan bizi gabe biziz'. Y luego reza así: 'Neugan bizi gabe biziz / hain nago goi-biziminez / hiltzen bainaiz hil ezinez. / Ni neugandik at bizi naiz, / maite-sutan hil ondoren / Jainko baitan bizi bainaiz /Hark beretzat nahi izanik / neure bihotza emanik /jarri zuen idazpidez / hiltzen nago hil ezinez». Además, pensé que, dado que estas poesías conocidas de Santa Teresa se han dado a conocer en muchas ocasiones acompañadas de música, yo también podía dar la oportunidad de cantarlas en euskera con esas mismas melodías, y por lo tanto debía mantener la métrica original.

-Otra dificultad añadida.

-Pues sí. Traduje todas las poesías respetando la métrica original, con alguna pequeña excepción, como aquella titulada 'Aires del destierro', que tiene versos de seis sílabas. En ese caso, he traducido con la métrica del 'zortziko txikia', que es un clásico del bertsolarismo, y tiene líneas o versos de seis sílabas, y otros de siete.

-¿Cómo se encuentra usted?

-Bien. Yo creo, y así me lo han dicho también algunos amigos y gente de Euskaltzaindia, que gracias a este jaleo ha quedado más patente la calidad de mi trabajo. Hay que mirar el lado positivo de las cosas. Con 20.000 euros no hubiéramos hecho mucho. Somos pobres y seguiremos pobres, pero contentos por la aportación que hemos hecho al euskera.

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