Diario Vasco
«La cuadrilla brinda protección pero surgen problemas si eres diferente»
/ BEGIRA ARGAZKILARITZA

Josune Murgoitio (Escritora): «La cuadrilla brinda protección pero surgen problemas si eres diferente»

  • Josune Murgoitio aborda en su primera novela, 'Colores prohibidos', la búsqueda de la propia identidad y la ruptura con los roles que adjudica una sociedad cerrada a través de la historia de una joven

Josune Murgoitio (Mondragón, 1985) aborda en su primera novela, 'Colores prohibidos', la búsqueda de la propia identidad y la ruptura con los roles que adjudica una sociedad cerrada a través de la historia de la joven Mara en la Ciudad de Ensueño, un enclave imaginario pero fácilmente identificable con su localidad natal. El debut de Murgoitio en la narrativa llega después de que ganara el Premio Mujeres Viajeras de la editorial Casiopea con 'El cerro de los instantes penitenciarios', un reportaje sobre las condiciones de vida en el penal boliviano de Palmasola.

-¿Tenía clara desde que comenzó a escribir la historia que quería contar?

-Sí y no. Sabía cuál iba a ser la trama pero no el desenlace. Tuve que cambiarlo. De hecho, reescribí la novela porque la historia me estaba exigiendo hacerlo de una determinada manera, pero era una locura, me negaba. Hasta que finalmente tuve que hacerle caso al libro.

-¿Por qué ha disfrazado levemente el pueblo en el que transcurren los hechos? Lo deja fuera de esta nueva oleada de novelas sobre el País Vasco...

-Ya, pero es que cuando estaba escribiendo la novela no estaba pensando en meterme en determinado mercado o en encajarla en determinado género. Cuando una escribe una novela como 'Colores prohibidos' lo hace desde el corazón. El siguiente libro sí que lo tengo encajado en categoría y género.

-¿En cuáles?

-Va a ser un trabajo de construcción de la memoria colectiva en el patrimonio público a través de un ensayo sobre las pintadas en las paredes. Y luego tengo otro proyecto sobre la situación de la mujer en Turquía.

-Volvamos a 'Colores prohibidos'. La historia transcurre en una localidad reconocible, con su cooperativa, sus familias de toda la vida y su colectivo de inmigrantes. ¿Ha molestado a alguien esa visión de un lugar que se parece mucho a Arrasate?

-No, todo lo contrario. Bueno, sí que hubo una lectora hace unas semanas que me dijo que no le había gustado el Mondragón que aparece en la novela. Es un libro en cierta manera antropológico porque me parecía muy complicado mostrar una realidad sin describirla. Por eso hay gente que se identifica mucho con esa visión y otra, un poco opuesta.

-¿Comparte con Mara, la protagonista de la novela, esa sensación de asfixia que le produce el pueblo?

-Sí, Mara y yo coincidimos en la evolución que tenemos y en la falta de libertad de expresión que hemos sufrido, cómo hemos sido obligadas a sentirnos y en la incomodidad que genera el conflicto entre dos idiomas. Pero Mara es diferente, está más en la nostalgia.

-Uno de los elementos que control social que describe 'Colores prohibidos' es la cuadrilla de amigos.

-Sí, la cuadrilla tiene cosas buenas y cosas malas. Por un lado, está la protección que te brinda sentirte parte de un grupo; por otro, están los problemas que surgen en el momento en el que tú seas diferente. En un sitio pequeño, que oprime y sin vía de escape que no sea el alcohol o las drogas, es difícil tener un espacio para desarrollarte como persona.

-En esa cuadrilla se incluyen las tres amigas de la protagonista. ¿Qué papel juegan?

-Cada una de ellas representa a personas que han existido en localidades de Euskadi. Marta es la chica que siempre ha querido bailar, pero que considera que no sirve para ganarse la vida. Sira es una chica que ha sufrido acoso escolar en el colegio, que lo ha pasado mal y que no ha encontrado el respaldo de la institución, ni de la calle. Finalmente, Karmela representa a la chica que se ha adaptado, aunque en el fondo no es lo que quiere, pero la alternativa le da miedo.

-La vía de escape de Mara es pintar a escondidas en el bosque. ¿Todos tenemos un reducto infranqueable para los demás?

-Pienso que sí, pero es verdad que algunas personas nacen con una fortaleza que otras no tienen. Para Mara, su vía de escape son la pintura y el arte, pero para otras lo es la montaña o el alcohol, que está muy normalizado. Mara nace con esa fortaleza: la pintura.

-Una afición que interrumpe cuando conoce a Ekantz, el prototipo de chico popular y de éxito.

-Sí, porque esa costumbre de irse a pintar al bosque no está socialmente admitida. Además, al ser descendiente de emigrantes que llegaron al pueblo para trabajar, se ha sentido en una categoría inferior a la que ocupan los autóctonos o incluso los que se han adaptado, que lo que en realidad han hecho ha sido anular su identidad porque les da miedo diferenciarse. Es lo que comentaba antes: necesitas esa fortaleza y hay gente que no la tiene. Con Ekantz, Mara tiene esa confusión interna en la que duda si pintar es importante o lo es más adaptarse a los cánones imperantes.

-El destino de Mara cambia cuando se cruza en su vida una mujer en rehabilitación de su alcoholismo...

-Esa mujer tiene las claves del presente y del futuro de Mara, basadas en su pasado, pero ella se niega a ver la realidad. Es verdad que la mujer va dándole pistas poco a poco, hasta que Mara se pregunta qué está pasando aquí.

-¿Relata 'Colores prohibidos' un proceso de rebelión?

-Sí, más que de rebelión, de búsqueda de la verdad, de autosuperación de esas contradicciones que estoy seguro que han afrontado muchos ciudadanos entre 'cómo soy yo y cómo me siento' y 'cómo me obligan a sentirme'.

-¿Le han sorprendido algunas lecturas que se han hecho hasta el momento de su obra?

-La gran mayoría de los lectores entiende dónde se sitúa la trama e incluso algunos me han preguntado por qué no he incidido más en temas como la incomodidad de los dos idiomas o en la categorización social.

-¿Por qué no lo ha hecho?

-Porque el libro no me lo exigía. Está de trasfondo, pero no es el corazón de la historia, que lo ocupa Mara y su forma de encajar todo eso y de buscar esa libertad sobre la que tanto ha leído y oído, pero que no ha llegado a sentir. Realmente, yo creo que en Euskadi no sabemos lo que es la libertad porque no hemos tenido nunca un espacio donde desarrollarla o practicarla. No ha habido un respeto a otras ideologías e identidades, ha estado todo muy coartado.

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