Diario Vasco

El local de siempre para ensayar las nuevas giras

Xabi
Xabi
  • «Somos hijos normales», decían en DV en 1999. Ahora llevan a sus niños a los conciertos en su ciudad, la Donostia a la que son tan fieles

«¡Cuando hacemos la entrevista con EL DIARIO VASCO quiere decir que esto va en serio y todo empieza de nuevo!», exclamaban al estrechar las manos en el reencuentro. Efectivamente, el adelanto a la vorágine de promoción, presentaciones, conciertos y viajes transcontinentales que les espera a partir del miércoles es ya una tradición que comenzó en su primera ubicación en Egia, y continuó en el mismo local de ensayo en el que llevan unos diecisiete años, y que casi se podría confundir con el de cualquier grupo local de los que aún sueñan con grabar un disco. Un cuchitril abigarrado en el que preserva su tan querida idea de grupo.

En los veinte años que ahora cumplen hemos celebrado el alumbramiento de cada nuevo disco con fotos en el Náutico, en la Isla de Santa Clara, en la plaza de Gipuzkoa o ahora en el Museo de la Ciencia, y hemos visitado los estudios du Manoir de Las Landas en el que grabaron 'Guapa' (2006) y al que ahora han vuelto para 'El planeta imaginario'.

El hecho de volver a grabar en ese estudio es uno de tantos indicativos de que a La Oreja de Van Gogh les gusta hacer las cosas a su aire, con un cierto carácter familiar, como si no hubieran vendido los ocho millones de discos que llevan despachados, como dejando en su sitio los conciertos ante decenas de miles de personas que suelen dar, preservando la normalidad de su vida cotidiana. Ni siquiera las lógicas presiones de la casa de discos de un grupo de ventas millonarias les afectan: «Nos preguntaban cuándo lo íbamos a entregar y retrasamos varias veces la fecha prevista, pero hasta que no surgen las canciones y las trabajamos como nos apetecen, no vamos a terminarlo», explicaban.

Álvaro Fuentes, Haritz Garde, Pablo Benegas, Xabi San Martín y Leire Martínez también insisten en que todo lo cuecen entre los cinco, que no hay más intervención en lo musical que lo que ellos deciden, y en todo caso le han dejado intervenir y aportar ideas al productor porque se ha integrado como una 'sexta Oreja'. Desde luego, conversando con ellos, como siempre, como cuando empezaban, no hay asomo de liderazgo: hablan todos a la vez, uno acaba las la frase del otro y se intercambian los papeles en cualquier cosa que haya que hacer. Aparece por casualidad un profesor del colegio de Álvaro, con nuevos alumnos de la misma edad que el bajista tenía entonces, y todos interrumpen la comida y lo que haga falta para ir a hacerse la foto con ellos. O con otros que la piden al reconocerles.

Tal como eran

«Somos hijos absolutamente normales, suspendemos y damos de vez en cuando algún disgusto». Esta frase es de 1999, de uno de esos reportajes que hemos hecho en estos veinte años. Entonces los cinco componentes de La Oreja de Van Gogh, en aquella época con la cantante Amaia Montero (que abandonó el grupo en 2007), tenían entre 21 y 23 años, pero el reportaje ya comenzaba constatando: «No hay día en que no sean noticia: en esta misma semana han recogido su cuarto disco de platino por las 400.000 copias vendidas de su primer disco». También se decía en él: «Ligan poco, aseguran, y sólo uno tiene 'novia formal'».

Ahora suman once hijos entre los cinco componentes de La Oreja de Van Gogh, a los que hemos visto muchas veces paseando con el carrito por las calles de San Sebastián. Leire enseña sonriente una foto con casi todos los pequeños en fila. Y también otra foto del suyo, que tiene poco más de un año. «Tener hijos te cambia todo, claro. El mío es aún demasiado pequeño para ir al concierto, pero los otros sí irán», comenta Leire.

También Pablo, que comparte con todos la sensación de que el espíritu como grupo siguen siendo muy parecido al de los inicios, se lo piensa y afirma que «sí que han cambiado las cosas, los años te dan otras emociones, pasan cosas a tu alrededor».

Aquellos chavales están ahora entre los 41 años de Álvaro y los 37 de Leire. Haritz y Pablo tienen 40 y Xabi, 39. La pregunta parece obligada. «¿La crisis de los 40? La estamos pasando muy bien. Es que yo creo que la pasamos a los veintitantos», dice Xabi y todos están ríen asintiendo. Parecen más relajados ahora que el éxito les sonríe igual que antes pero no necesitan metas ni carreras.

Y eso que ahora les esperan meses de vida frenética. Se han pasado este fin de semana firmando cientos de discos para los fans que lo han comprado en preventa. Tras los innumerables actos promocionales iniciarán una primera parte de la gira española, con una docena de ciudades. En San Sebastián actuarán el 27 de diciembre en el Kursaal y hoy mismo anunciarán una segunda fecha donostiarra, el 21 de enero.

Y en la gira por Estados Unidos de mayo se van añadiendo fechas, ya son catorce, con ciudades como Nueva York, Washington, Los Ángeles, San Francisco, Houston o Miami. Todo desde su propio planeta.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate