Diario Vasco

«El nivel de los coros es muy alto»

Los siete miembros del jurado junto a 'La ventana de Lizardi', de Chillida en Tolosa.
Los siete miembros del jurado junto a 'La ventana de Lizardi', de Chillida en Tolosa. / IÑIGO ROYO
  • Los siete miembros del jurado de esta edición provienen de Nueva Zelanda, Suecia, Filipinas, Reino Unido, Lituania, Ucrania y el País Vasco

Siete nacionalidades se han dado de nuevo la mano para determinar y calificar a los grupos vocales de la 48 Edición del Certamen Coral de Tolosa. El grupo está formado por Karen Grylls, de Nueva Zelanda, Jänis Liepins, de Letonia; Paul Phoenix, del Reino Unido; Alexander Vatsex, de Ucrania; Jonathan Velasco, de Filipinas, y Mikael Wedar, de Suecia. La lista se completa con Enrique Azurza, director de la coral Hodeiertz, como presidente del jurado.

Muchos repiten cargo este año, y otros, en cambio, han triunfado en anteriores ediciones como directores. «El programa es intenso, son ocho sesiones completas, y muchos grupos participan en dos modalidades», detallaba Azurza al término de un concierto en la iglesia de Santa Clara.

El de Tolosa es un certamen consolidado y referente en la música coral más allá de la calidad y el currículo de las agrupaciones, donde los participantes afirman sentir un vínculo no solo profesional, también emocional hacia el mismo. «Vemos que se aprecia mucho la atmósfera, y la gente se siente muy bien acogida. Se sorprenden al ver el teatro siempre lleno; la impresión general es que se trata de un certamen donde hay muchísimo interés por la música coral. Los grupos tienen la oportunidad de actuar en la zona en el circuito de conciertos que realizamos, y lo agradecen mucho», añade Azurza.

Es el quinto año de Jonathan Velasco en Tolosa y participa por segunda vez como miembro. «La primera al otro lado del escenario fue en el 2003. Tengo el recuerdo de que escuché a unos coros fantásticos, y a medida que han ido pasando los días he escuchado cosas muy interesantes. El nivel es muy alto», señalaba el sábado.

Karen Grylls es la única mujer, y ha vuelto después de veinte años, donde se ha encontrado de nuevo con los mismos miembros de la organización. «Recibí la invitación, y treinta horas después de coger el avión llegué a Tolosa. Poco a poco estoy recuperándome de mi jet-lag».

Cada miembro evalúa las actuaciones de forma individual, y al final se suman todos los puntos estableciendo una clasificación definitiva. Un conjunto de valoraciones artísticas y de expresividad de tradiciones corales, donde se toman en cuenta factores como la calidad de la obra y su dificultad, la riqueza expresiva y tímbrica, el respeto a la formación musical, y la elección del programa.

Las partituras, clave

Cuentan con una información que el público o el oyente no tiene, las partituras, y es este el elemento que ayuda a sus miembros a «penalizar» esos pequeños matices que convierten «lo perfecto en imperfecto». «Hay factores objetivos como es la afinación, el sonido del grupo, el empaste, la certeza de la partitura... Y hay factores subjetivos. Valoro mucho que el programa sea variado y que los coros muestren su versatilidad. Se trata de ver cómo funcionan haciendo música antigua, contemporánea... Puede que lo que escuchamos sea muy bonito, pero no siempre corresponde con la partitura, y esos detalles nos ayudan», añade Enrique.

Los grupos vocales apuestan fuerte y salen de su zona de confort, aunque el jurado afirma que con el tiempo los cánones se ha ido homogeneizando, y la globalización también ha llegado al mundo coral. «Los americanos antiguamente cantaban muy influenciados por sus góspel, con mucho vibrato, y en los últimos años han adoptado mucho más las técnicas centro europeas; de canto mucho más homogéneo, controlando el vibrato, por lo que se ha estandarizado un poco el sonido, se pierde en diversidad cultural», apunta el tolosarra.

Canto y gastronomía

Entre las actuaciones, aprovechan para hacer una toma de contacto, y es ahí donde sus conversaciones fluyen más allá de la música. El idioma más común, el inglés, aunque es habitual que los miembros conozcan dos o tres más. La gastronomía es otro punto de unión. Desde el viernes, las sociedades gastronómicas les han abierto una vez más sus puertas, de manera que han podido disfrutar de la gastronomía vasca y las delicias propias de Tolosa. «Comer, valorar, comer, valorar, dormir», bromea Jonathan Velasco, quien añade durante estos días no tienen tiempo para mucho más. «Lo decía el otro día en Facebook. Estamos en un municipio gastromusical. Aprovecharemos el poco tiempo libre que tenemos para conocer mejor Tolosa».

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