Diario Vasco

Cuando el Barroco sonó en el Amazonas

Cuando el Barroco sonó en el Amazonas
  • Futuro en Español programa el concierto 'Músicas del Nuevo y Viejo Mundo' sobre la armonía de las dos orillas

  • La arpista Sara Águeda y el contratenor José Hernández Pastor ofrecerán el jueves en la iglesia de Palacio el recital 'La Tonada del Diamante'

El idioma es el mismo. En el cine, en la película 'La misión', el jesuita interpretado por Jeremy Irons toca 'El oboe de Gabriel' para contactar con los indígenas en medio de la selva amazónica y establecer un vínculo. Seres de dos mundos tan distantes logran comunicarse a través del idioma de las emociones.

En el siglo XVIII, el religioso navarro Baltasar Jaime Martínez Compañón (1737-1797), que fue en su juventud canónigo en Santo Domingo de la Calzada y llegó a obispo de Trujillo en el Perú, empleó la música como idioma común entre España y el Nuevo Mundo. Se cuenta que enseñaba personalmente canto gregoriano en Piura, Lambayeque y Cajamarca, al norte del virreinato. Y que, movido por su inquietud ilustrada, además de una valiosa lista de lenguas precolombinas ya extintas, legó una serie de láminas, el 'Códice Trujillo del Perú' o 'Codex Martínez Compañón', con partituras transcritas de las expresiones musicales más propias de su diócesis.

De Chachapoias quedó para la posteridad, entre otras, la Tonada del Diamante, una exquisita pieza mestiza que hay que escuchar para sentir hasta qué punto puede ser rica y hermosa la mezcla de culturas diferentes. Y sentir también la música como idioma de mutua integración.

'La Tonada del Diamante. Músicas del Nuevo y Viejo Mundo desde las dos orillas' es el título del concierto que el contratenor José Hernández Pastor y la arpista Sara Águeda ofrecerán el jueves 27 en la logroñesa iglesia de Palacio, dentro de las jornadas Futuro en Español, que organizan Vocento y CAF (Banco de Desarrollo de América Latina).

«El recital hará una evocación musical de lo que supuso el encuentro de esas dos culturas y los tres siglos posteriores (del XV al XVIII), desde el principio a los frutos que daría unir- las». Piezas que se escuchaban en España en el momento de partir y antes de la revolución de la poesía española (Luys Milán o Alonso Mudarra); la polifonía posterior, con cimientos occidentales en lo compositivo pero en lengua nativa, y, ya transcurridos dos y tres siglos, los autores españoles más celebrados en América (Juan Hidalgo, Sebastián Durón); y, por último, obras de compositores ya nacidos y formados en América (el Códice Zuola o la mencionada Tonada del Diamante).

La voz del contratenor (la de los antiguos castrati), definitoria de los repertorios de Música Antigua y de tesitura característica cuando se interpreta Renacimiento y Barroco, y el arpa de dos órdenes, con su doble fila de cuerdas para las notas diatónicas y las cromáticas, madre del arpa andina popular, «recrean los colores, sonidos, sentimientos y emociones del encuentro entre Europa y América». La armonía de las dos orillas. Un mismo idioma.

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