Diario Vasco
Mural gigante con el retrato de Bob Dylan realizado por el artista brasileño Kobra en Minneapolis.
Mural gigante con el retrato de Bob Dylan realizado por el artista brasileño Kobra en Minneapolis. / ADAM BETTCHER / AFP

«Ojalá en el futuro den el Nobel a un rapero»

  • Varios artistas vascos opinan sobre el controvertido galardón concedido a Bob Dylan y el valor de su obra

  • Novelistas, guionistas y poetas coinciden en que la escritura de letras de canciones es un género literario homologable a cualquier otro

¡Polémica literaria! Resulta cada vez más difícil toparse con una en condiciones por culpa del manoseado 'cambio de hábitos culturales', pero la concesión la pasada semana del Premio Nobel de Literatura a un cantautor como Bob Dylan obró el milagro: desató los truenos de la ira entre quienes consideran la canción de autor poco menos que un género menor y la ovación cerrada de los partidarios. En este reportaje, cinco creadores vascos -con diversificación de actividades hacia otros ámbitos, del cómic al guión, pasando por la música y la poesía- opinan sobre la controvertida decisión de la Academia Sueca y concluyen: el huidizo músico estadounidense acumula méritos literarios, al menos, los suficientes, como para hacerse acreedor a un galardón que, en opinión de los consultados, se encuentra también en pleno proceso de adaptación a los nuevos tiempos.

«Me pareció estupendo. Dylan es evidentemente un cantautor, pero también un poeta popular extraordinario», afirma el poeta y guionista Michel Gaztambide, una opinión con la que coincide el escritor y también guionista ocasional Harkaitz Cano: «No me sorprendió y me alegró porque yo soy muy de Dylan. Lo que me da pena es que una vez que se ha cumplido la cuota estadounidense, no sea Philip Roth el galardonado que, bajo parámetros estrictamente literarios, se lo merecería mucho más. Ahora, lo que Dylan ha supuesto en el siglo XX musical y poéticamente es incalculable. Para mí sí puntúa como poeta porque considero que lo es». Tampoco se sorprendió mucho el músico Jabier Muguruza, ya que «llevábamos muchos años en los que se hablaba de Dylan como posible candidato al Nobel de Literatura. No me lo tomé como una sorpresa».

«No solo está en los libros»

Con distancia se lo toma la escritora y periodista Karmele Jaio, a quien la decisión de la Academia Sueca no le pareció «ni bien ni mal. Lo importante, finalmente, es lo que haya creado. Si lo que se ha premiado en este caso es la poesía que contienen las letras de Dylan y su influencia en la cultura contemporánea, no hay duda de su merecimiento». Jaio considera que «los libros no son territorio único y exclusivo de la literatura» ya que ésta «cabe en más sitios. Es posible encontrar más poesía en la letra de una canción o en alguna crónica periodística que en muchos de los libros que llenan los escaparates de las librerías». Sí aclara que «el único 'pero' que puedo poner a la elección de Dylan no se refiere al hecho de que sea músico, sino a que sea alguien tan conocido y reconocido, porque creo que una de las razones que puede justificar la existencia del Nobel es que nos de a conocer y nos acerque -a través de las traducciones generadas por el premio- a autores y autoras que a pesar de su gran calidad no sean tan conocidos por el gran público».

Y en el extremo de los nada concernidos por los Nobel se sitúa Danele Sarriugarte, a quien le gusta Bob Dylan e incluso ha asistido a algunos de sus conciertos, lo cual no impide que se sienta ajena a la polémica. «No me sentó mal que le dieran el Nobel de Literatura, lo mismo que tampoco me sentó mal cuando le dieron el de la Paz a Obama. No voy a decir si la letra de una canción es o no es literatura, pero sí que el premio a Dylan no me parece un disparate». Más perplejidad le suscitan las encendidas opiniones que la decisión de la Academia Sueca ha generado, tanto a favor como en contra. «Lo que me alucina es la gente que se indigna con esto de los premios. No es que desprecie el Nobel, pero tampoco lo tengo por el canon universal», explica la autora de la novela 'Erraiak', Euskadi de Plata 2014 del Gremio de Libreros de Gipuzkoa.

Gaztambide defiende la condición poética de las letras de algunas canciones. «De hecho, yo creo que hay autores de canciones que hacen mucho más por la poesía que muchos poetas de nuestros tiempos. Me refiero a los raperos que son los poetas más significativos de estos tiempos, con honrosas excepciones dentro de los escritores». Sin embargo, pese a su condición de guionista de películas como 'No habrá paz para los malvados', 'La vida mancha' o 'Vacas', Gaztambide admite que con este género «tengo más problemas porque a excepción del diálogo, que yo considero que no es la parte más importante del trabajo de un guionista, el texto literario está escrito para ser transformado en imágenes».

Quien ha sido uno de los dos codirectores del proyecto 'Kalebegiak' -la película de la Capitalidad Cultural Europea Donostia 2016- podría «entender un Premio Nobel de Literatura a un guionista como reconocimiento» a la excelencia de su escritura, pero admite que en tal caso «tendría más dificultad en asumirlo que en el caso de Dylan». Michel Gaztambide considera que «a diferencia del guión, el 95% de una obra de teatro es texto para ser dicho. El cine, por lo menos el que a mí me interesa, es visual. Se describen escenas que después han de ser representadas visualmente a través de la fotografía. No es lo mismo que un poema o una canción, aunque haya guionistas que escriben maravillosamente».

Una opinión con la que coincide Harkaitz Cano, aunque no exactamente por los mismos motivos: «La mayoría de los guiones son elementos en los que se aspira a que el texto desaparezca. Un guion es un género bastardo, decía Víctor Erice. La propia autodestrucción del guion es su objetivo. Son como un receta que luego se utiliza para cocina el plato, que es lo que realmente te comes». Por otra parte, matiza su propia opinión: «Muchos guiones, los de Woody Allen por ejemplo, son literatura. Se acercan tanto al teatro que resulta difícil distinguirlos de una obra de teatro de David Mamet, algunas de cuyas películas fueron antes obras de teatro. Ahí hay una línea difusa». En cualquier caso, el autor de 'Twist' cree que este tipo de debates obedece a que «somos muy retrógrados, demasiado académicos. Hoy en día, cuando los vídeojuegos han entrado en los museos y hace tiempo que el guion televisivo se elevó a rango de literatura, me parece absurdo que no se consideren poesías las letras de Dylan».

Jabier Muguruza reivindica la condición literaria de una buena letra de canción pero diferencia entre letras de canciones y poemas «y tampoco creo que sean lo mismo las letras escritas por un poeta que las que pueda escribir un cantautor».

Otras categorías

En opinión de Sarriugarte, el jurado del Nobel de Literatura «intenta incluir otro tipo de autores en el Premio para salirse de lo que es 'la gran novela'. El año pasado premiaron a Svetlana Alexievich por sus textos periodísticos». Puesta en situación, afirma que «si hay que abrir el canon, lo primero en lo que hubiera pensado no hubiesen sido en las letras de las canciones, sino en otras categorías: hubiese optado por equilibrar más los idiomas que se han distinguido, o por escritoras versus escritores, o más poetas, o más dramaturgos...».

Lo que sí ha puesto de manifiesto la concesión del galardón es la compartimentación de la cultura y la vigencia de categorías aparentemente superadas, como las que diferencian entre alta y baja literatura. «En algún momento se debió romper el hilo natural entre literatura y pueblo, y a partir de ese momento, se considera que hay una alta literatura más noble, más intelectual, lo cual es un error para mí -apunta Gaztambide-. Las palabras pertenecen al pueblo y lo que de hecho hacen los escritores es quitárselas para reinterpretarlas y devolvérselas. Sería fantástico que el Nobel de Literatura se lo dieran en el futuro a un rapero para romper ya completamente con todo este tipo de tonterías». Y a ese punto se remite también Harkaitz Cano, quien recuerda que «la literatura viene de la lírica, de la historia rimada, de los mitos, contados en versos, de 'La Odisea'... Si tomamos todas las letras de Bob Dylan y las leemos de corrido el resultado es una especie de epopeya de los últimos cuarenta o cincuenta años».

Jabier Muguruza, que esta semana ha presentado su disco 'Tonetti Anaiak' en Nápoles, apunta a que «quizás las letras tengan menos peso que los poemas, pero eso no significa menos valor o calidad. Yo cuando oigo a Kiko Veneno me parece de una calidad extraordinaria y con un gran valor literario. Me quedo con lo que ha comentado Leonard Cohen sobre que galardonar a Dylan es como poner una medalla al Everest. Me parece elegante porque si hablamos de cantantes, Cohen es más poeta que Dylan».

«Si ha servido para que se genere algo de debate, me alegro -concluye Sarriugarte-. Puedo entender por qué hay este tipo de discusiones, pero es que a mí no me interesa. En este caso, del premio a Dylan me enciende mucho más que sea estadounidense, hombre y blanco que que el motivo sean sus canciones»

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