Diario Vasco
Luis Mari Zaldua
Luis Mari Zaldua

Nuestros nombres de lugar más antiguos

  • El filólogo Luis Mari Zaldua ha analizado los topónimos acabados en -ama, que son indoeuropeos, anteriores al latín

El filólogo Luis Mari Zaldua Etxabe ha publicado en la revista 'Fontes Linguae Vasconum', del Gobierno de Navarra, un extenso trabajo titulado 'Sobre el elemento indoeuropeo prelatino en la toponimia de Vasconia: los nombres de lugar terminados en -ama'. Zaldua aporta varios topónimos que antes no habían sido tomados en consideración y ofrece hipótesis sobre el significado de cada nombre.

¿Conclusiones? Para empezar, que estos nombres de lugar con terminación en -ama «son probablemente los materiales toponímicos más antiguos de Vasconia de los que se tiene constancia, y no tienen explicación desde el euskera». Topónimos como Zegama, Arama, Ultzama o Ezama «confirmarían la influencia lingüística indoeuropea prelatina (que no tiene por qué ser necesariamente de origen celtibérico) en el norte de Álava, Bizkaia, noroeste de Navarra y sur de Gipuzkoa», según Zaldua. Hablamos de la época de hace unos 2.000-2.500 años.

Este filólogo, autor de una tesis doctoral sobre la toponimia de los montes francos del Urumea -dirigida por el catedrático y académico Patxi Salaberri- y especialista, por otra parte, en esas unidades antiguas de territorio llamadas seles (en euskera, 'saroi', 'sarobe' y 'korta'), aborda ahora un terreno muy sugerente pero también resbaladizo y complicado. A la pregunta de si hubo hablantes de la lengua celtíbera en lugares como Zegama, Errezil y Ataun, en los que hay toponimia acabada en -ama, responde con cautela: «No se debe descartar esa posibilidad, aunque lo más correcto es hablar de lengua indoeuropea prelatina. En este trabajo observamos dos o tres cosas importantes: en el corazón de Gipuzkoa, entre el Goierri y Beizama, por decir de alguna manera, hay una densidad llamativa de topónimos con la terminación -ama. Y es mayor densidad que en muchas zonas de la propia zona celtíbera, que en Soria, por ejemplo. Llama también la atención que no hay un 'contínuum', que la mancha con muchos topónimos acabados en -ama no se prolonga hacia el sur hasta Logroño o Soria. Es una mancha relativamente aislada, de manera que es difícil explicar este fenómeno guipuzcoano exclusivamente como una prolongación de la zona celtíbera. Además, esos topónimos son originales, es decir, no se repiten en la zona propiamente celtíbera, lo que sugiere que fueron creados aquí, que no fueron traídos desde la zona propiamente celtibérica».

Zaldua ha trabajado con un corpus compuesto por 30 muestras relativamente seguras y 8 dudosas. «Los nombres de lugar que tienen el sufijo -ama no se pueden explicar a través de la lengua vasca. En segundo lugar, como es sabido, ese sufijo no aparece solamente en el ámbito territorial vascónico. Aparece en el actual Burgos, en Santander, pero por el este, no pasa de Goizueta y del valle de Ultzama».

También es destacable que buena parte de los topónimos están entre los ríos Urola y Oria, justo en la zona con más presencia de poblados fortificados de la Edad de Hierro, «pero no todos los recintos de esa época tienen lugares con dicha terminación en sus aledaños, ni tampoco todos los topónimos en -ama tienen un poblado prehistórico en sus cercanías».

Expertos como Benveniste, dejaron claro que la forma canónica de las antiguas raíces indoeuropeas, a grandes rasgos, comienza y termina con una consonante, que no se repite, y en el medio hay una vocal, que es la e. ¿Ejemplos?: Segh-, Bed-, Leth-.... Por lo tanto, topónimos como Zegama y Bedama -que aparece dos veces, en Ataun y Errezil-) parecen claramente indoeuropeos anteriores al latín, y está claro que no se pueden explicar desde el euskera.

¿Pero qué quiere decir ese sufijo -ama? «Es un superlativo. Algo que se le añade a un adjetivo para indicar que es el grado máximo de esa característica. El sufijo -ama es de género femenino, y el masculino es -amo, que aparece por ejemplo en los topónimos Zaratamo, Arkamo y Karkamo. El superlativo del latín -ísima o -ísimo está relacionado con este sufijo -ama o -amo. Y del latín pasó luego al castellano», prosigue Zaldua.

A veces significa propiedad

Pero aquí las cosas muy pocas veces son del todo blancas o del todo negras. «También llama la atención el hecho de que haya bastantes nombres de lugar con base latina -nombres de persona- a los que se les ha añadido el sufijo indoeuropeo -ama. Y esas bases parecen nombres propios, de manera que en algunos casos -ama no tendría significado de superlativo, sino de propiedad. Por ejemplo, el caso de Beizama. Ahí la primera parte podría ser Beius, Benius, Benus... un nombre propio romano. Y otro ejemplo: Berama, que está en la zona de Arakil. Parece que está construido sobre el nombre Verus».

Y antes de seguir adelante, Zaldua quiere dejar claro un aspecto: «Es toponimia vasca el conjunto de nombres de lugar que han usado los vascos. Zerain es un topónimo de origen romano, que significa la propiedad o la hacienda de una persona llamada Cereus, Celius, Serius, Celius.... Es un topónimo de origen romano, pero vasco, porque lo han usado los vascos y se ha adaptado a la lengua vasca».

Pasando a otro tema, aparecen topónimos vascos que acaban en -ama y otros que acaban en -izama (como Beizama, Legizama, este ultimo en el valle de Aiala), que es correlato vasco de -isama, relacionado con lo que luego derivó en el superlativo en castellano -ísima. «Los lingüistas que saben mucho de esto dicen que -isama es más reciente que -ama. Aquí en el territorio vasco tenemos ambos casos, y ¿eso qué quiere decir? Que, probablemente, la influencia indoeuropea prelatina no fue puntual, sino que abarcó un periodo de tiempo relativamente largo; y que topónimos como Legizama y Leizama y Legizamo podrían ser más recientes que Arakama, Amiama y Berama».

Arakama es un nombre de lugar de Zegama que ha dado lugar a un apellido bastante extendido en el territorio guipuzcoano. En este caso, estaríamos ante el sufijo celtibérico -ama aplicado a un nombre de persona: Aracus. El topónimo querría decir la 'propiedad de una persona llamada Aracus'.

En la palabra Zegama, la raíz es Segh-, una raíz indoueropea pre0latina que significa 'coger, tener, vencer'. Esa raíz aparece también en los topónimos Sekia / Segia (Ejea de los Caballeros), Segisamo (Sasamón), Segobriga.... «¿Qué indica el cambio de la s- a la z-? Cosas muy interesantes. Primero, que el préstamo se produjo probablemente en un momento en que se hablaba el idioma fuente, el indoeuropeo prelatino, como la lengua receptora, el euskera. Es un préstamo, por lo tanto, muy antiguo, que nos indica que en esa época se hablaba euskera. Esto es primordial: parece demostrado que aquí se hablaba euskera en una época anterior al latín, a los romanos».

Euskaldunización tardía

Zaldua no comparte la hipótesis de la euskaldunización tardía. «Es una hipótesis obsoleta, aunque está ahora en boca de muchos, por aquello del programa de Euskal Telebista 'Una historia de Vasconia'; incluso ha dado lugar a un manifiesto en contra, pero mi trabajo no está motivado por ese documental y por la polémica consiguiente; llevo mucho tiempo interesado por el tema y recogiendo topónimos».

Los partidarios de la llamada euskaldunización tardía afirman que el euskera llegó a las actuales tierras del País Vasco allá por el siglo VI después de Cristo, proveniente de tierras aquitanas. Aquí se hablaría, según esa hipótesis, alguna lengua celta o celtíbera y luego latín. La hipótesis no es nada novedosa, ya la puso en circulación allá por 1925 un investigador que se apellidaba Gómez Moreno, que fue el que descifró la escritura ibérica. «Propuso que, dado que aquí en Vasconia no había epigrafía -inscripciones en piedra- en euskera, esa lengua habría venido más tarde desde la zona en la que sí hay epigrafía, desde Aquitania, desde la zona de Saint Bertrand de Cominges. Pero ocurre que aquí sí hay epigrafía, aunque no sea muy abundante, por poner un ejemplo en Lerga, en la Zona Media de Navarra apareció escrito el nombre VM.ME.SA.HAR (ume zahar) que tiene un significado próximo a 'primogénito'. Además, la toponimia vasca de origen romano o latino, si algo nos enseña, es que, en el momento en que se produce el préstamo de estos nombres al euskera, necesariamente aquí se tenía que hablar euskera. Una de las pruebas es, por ejemplo, la conversión de la s inicial en z, un cambio al que Michelena dio mucha importancia, y lo mismo dicen claramente Gorrochategui y Salaberri».

Zaldua apostilla que «además de su distribución territorial irregular, la huella de la cultura indoeuropea prelatina en la toponimia de Vasconia no tiene la magnitud suficiente como para poner en tela de juicio la presencia del vasco antiguo al sur de los Pirineos antes de la romanización».

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