Diario Vasco

Albert Oehlen muestra su obra en el Guggenheim

  • La estrella del expresionismo con estudio en Ispaster ha inaugurado hoy una exposición que estará abierta hasta febrero

Es uno de los pocos que ha sobrevivido al aluvión de pintores de los ochenta, la década en que los artistas volvieron a los pinceles y sobre todo a las brochas a partir del éxito de españoles como Miquel Barceló, italianos como Francesco Clemente y alemanes como Anselm Kiefer, aunque este venía de lejos. Albert Oehlen estuvo allí, en ese momento de regreso a la pintura después del arte conceptual y del minimalismo, y sigue la ola de aquel movimiento con método muy peculiar. «Tengo varios estudios y pinto diferentes obras en cada uno de ellos. Me marcho de uno a otro y dejo que las obras reposen. Me olvido de ellas. Vuelvo, me enfrento a lo que he hecho y en ese momento sé todo lo que me ha salido mal, los fallos, las grandes estupideces. Los corrijo y me vuelvo a marchar», explica este artista que esta mañana ha inaugurado la exposición ‘Detrás de la imagen’ en el Guggenheim Bilbao, donde se desarrollará hasta el 5 de febrero de 2017.

Uno de los estudios lo tiene en la isla canaria de La Palma y el otro en Ispaster, localidad que le descubrió uno de sus alumnos. «Le conocí en un curso de pintura que di en Barcelona en 1992, cuando todavía daba cursos, lo que ya no hago porque dan muchísimo trabajo. Me hice amigo de él. Me llevó por Ispaster y me pareció muy bonito y muy tranquilo. Es lo que necesito para concentrarme. No hay mucho que hacer. Tengo una bicicleta y salgo por las tardes por Laida y por Laga. Eso es todo».

A finales de los ochenta vivió en la localidad sevillana de Carmona junto a su amigo y gran influencia en el neoexpresionismo Martin Kippenberger, que falleció en 1997. La galerista Juana de Aizpuru les encontró un espacio para que hallaran allí recogimiento y trabajaran como locos. Pero las crónicas oficiales y las extraoficiales hablaban de muchas noches con final bien entrada la mañana y de su conversión en Sevilla y en Madrid en leyendas vivas de la fiesta.

La muestra del Guggenheim se compone de dos autorretratos y tres series. La primera está dedicada a su pintura abstracta, con grandes masas de color y brochazos amplios. La segunda se compone de las obras que realizó en Los Angeles, donde residió a principios de los noventa. Se compró uno de los primeros Texas Instruments que salieron al mercado y empezó a experimentar con él. En la tercera ha cambiado el lienzo por el aluminio como superficie pictórica y trata del tema de los árboles.

En su pintura reclama para sí mismo la total libertad artística y pretende crear, con el uso de nuevas técnicas, unos cuadros que parezcan «algo nuevo pero familiar», en conexión con sus obras anteriores. A Oehlen no le importa el significado de lo que hace, tampoco las interpretaciones de los espectadores ni la complicidad del público. Tan sólo le interesa experimentar y crear algo distinto cada vez que se pone a trabajar.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate